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martes, 17 de febrero de 2026

De la ISO en la estantería al ADN del negocio: Cómo convertir la Calidad en tu ventaja competitiva (sin morir en el intento)


Cuando entro en una PYME y pregunto por su sistema de gestión de calidad, a menudo me señalan una carpeta en la estantería. Polvo. A veces, incluso telarañas. “Tenemos la ISO 9001”, me dicen con orgullo. Y yo siempre respondo lo mismo: “No confundas el carnet con la formación vial. Tener la ISO no significa que sepas conducir el negocio hacia el futuro”.



En 2026, esta brecha se ha convertido en una sentencia de muerte comercial. La nueva ISO 9001:2026 ha sido diseñada precisamente para acabar con esa dicotomía, empujando a las pequeñas y medianas empresas a dejar de ver la calidad como un requisito burocrático y empezar a tratarla como un acelerador estratégico.

Pero, ¿cómo lo hacemos? ¿Cómo logra una PYME con recursos limitados integrar su Sistema de Gestión de Calidad (SGC) en la operativa estratégica sin caer en el cortoplacismo o la complejidad de las multinacionales?

Analicemos las técnicas modernas y, sobre todo, las 10 actuaciones concretas que separan a las PYMES que solo se certifican de aquellas que realmente crecen.

 

I.   El cambio de paradigma: De la Gestión Reactiva al "Copiloto Estratégico"

Tradicionalmente, la PYME ha operado bajo el principio de "apagar fuegos". Un pedido mal interpretado, una devolución, una queja recurrente... y salimos corriendo a solucionarlo. La calidad moderna invierte ese flujo.

Las técnicas actuales, impulsadas por la digitalización asequible, nos permiten pasar de un sistema correctivo a un modelo predictivo. No se trata solo de cumplir la norma; se trata de que la norma te sirva para anticiparte al mercado.

El futuro de la gestión de calidad en la PYME no es (solo) auditar, sino analizar. Es lo que algunos llaman ya el “Copiloto de Calidad”: sistemas de inteligencia artificial vertical que analizan no conformidades y generan acciones correctivas antes de que el cliente se dé cuenta del error .

 

II.   10 Actuaciones para soldar Calidad y Estrategia

Basándome en casos de éxito y en las directrices de la nueva ISO 9001:2026, estas son las acciones clave que cualquier PYME puede (y debe) implementar para que su SGC deje de ser un gasto y se convierta en una palanca de negocio.

 

1.   Desburocratizar la documentación (Adiós al "rellenar papeles")

La primera actuación es dolorosa pero liberadora: destruir la burocracia innecesaria. Un SGC para una PYME no puede copiar el de una multinacional. Actuación: Sustituye manuales extensos por infografías de procesos y checklist digitales que estén integrados en un ERP o un CRM. Si tu equipo odia rellenas un parte de calidad, el sistema está mal diseñado.

 

2.   Convertir la Política de Calidad en OKRs (Objetivos y Resultados Clave)

La típica Política de Calidad enmarcada en la entrada no la lee ni el vigilante jurado. La estrategia de calidad debe traducirse a OKRs. Actuación: Si tu estrategia es “ser líderes en servicio postventa”, tu objetivo no puedes ser “cumplir la ISO 9001”. Debe ser "reducir el tiempo de respuesta a incidencias en un 30% en el Q1". La calidad mide el cómo de la meta estratégica

 

3.   Mapeo de procesos por "Momento de Verdad" (Cliente interno/externo)

Las PYMES son ágiles porque la gente habla entre pasillos. Pero al crecer, los pasillos se convierten en silos. Actuación: Identifica los 5 procesos críticos que impactan directamente en la percepción del cliente (venta, entrega, facturación, postventa, calidad percibida). Prioriza tu mejora continua solo en esos. No toques el resto hasta que esos funcionen como un reloj.

 

4.   La auditoría interna como "War Room" (No como el inspector de la ESO)

La auditoría interna genera pavor porque se vive como un examen. Es la herramienta más infravalorada de la ISO. Actuación: Convierte la auditoría interna en un taller de escucha. Que no la haga "el de calidad" solo. Rota el rol, incluye a comerciales. El objetivo no es pillar errores, es identificar cuellos de botella antes de que sean crónicos.

 

5.   Digitalización low-code/híbrida (Sin miedo a la IA)

La falta de recursos ya no es excusa. En 2026, las herramientas SaaS (Software como Servicio) y el análisis de datos son accesibles para cualquier tamaño. Actuación: Implementa un panel de evidencias (dashboard) donde los datos de calidad fluyan en tiempo real. No necesitas Big Data; necesitas small data: tasa de rechazo, cumplimiento de entrega, rotación de quejas. Mide poco, pero mide bien.

 

6.   Gestión de riesgos con enfoque de "Cadena de Suministro"

La PYME ya no es una isla. La nueva ISO 9001:2026 y regulaciones como NIS2 obligan a mirar al vecino. Actuación: Evalúa a tus proveedores críticos no solo por precio, sino por su resiliencia operativa. Integra a tus 3 principales proveedores en tu sistema de no conformidades. Si tu cartonero falla, tu cliente final no recibe su caja. Eso es calidad.

 

7.   Formación basada en "Micro-learning" (No al curso eterno)

Formar a la plantilla en calidad cuando hay 20 personas y cada una hace tres trabajos es misión imposible. Actuación: Abandona los cursos de 8 horas. Usa píldoras formativas de 5 minutos sobre cómo rellenar correctamente el albarán o cómo actuar ante una reclamación. Mide la eficacia de la formación, no las horas impartidas.

 

8.   Responsabilidad Única (Accountability sin dedos acusadores)

La famosa "visión 360º" de los procesos es imposible si nadie es dueño del proceso. Actuación: Asigna un "Process Owner" (Dueño del Proceso) con nombre y apellidos. No es el que hace más horas, es el que responde ante el comité de dirección por la salud de ese proceso. Esta claridad reduce conflictos internos drásticamente.

 

9.   Innovación frugal desde las no conformidades

Las quejas de los clientes son el departamento de I+D más barato que existe. Actuación: Crea un buzón (físico o digital) de "Mierda, lo hemos vuelto a hacer". Analiza patrones. Muchas veces, la innovación en producto no surge del laboratorio, sino de la frustración de repetir un error administrativo. Premia al equipo que detecta la no conformidad, no castigues al que la comete.

 

10.   Revisión por la Dirección (Ese café pendiente)

La norma exige una "Revisión por la Dirección". En la PYME, esto suele ser una reunión de 20 minutos el 31 de diciembre. Actuación: Convierte la Revisión por la Dirección en una reunión de estrategia operativa trimestral. No se habla de papeles; se habla de tendencias. ¿Por qué han subido las roturas de stock? ¿Estamos perdiendo clientes por plazo de entrega? Ahí es donde la estrategia y la calidad se dan la mano.

 

III.   La tecnología como aliada (sin obsesionarse)

No podemos hablar de técnicas modernas sin mencionar la tecnología, pero con los pies en el suelo. En 2026, la gran oportunidad para la PYME no es la inteligencia artificial que piensa por ti, sino la IA de procesos.

·      Copilotos de IA vertical: Herramientas que, integradas en tu ERP, te avisan: "Oye, el 40% de las reclamaciones de esta semana vienen del mismo código de producto. Revisa el lote 24B" .

·    Ciberseguridad como evidencia de calidad: La confianza es la nueva calidad. Un cliente no percibe si tu soldadura es buena, pero sí nota si le pirateas los datos. Integrar la ciberseguridad (NIS2, DORA) como un requisito de calidad del servicio es ya obligatorio.


 

Conclusión: La calidad es generalmente transparente... hasta que falla

Como dijo Alan Gillies, “la calidad es generalmente transparente cuando está presente, pero se reconoce fácilmente en su ausencia. Para la PYME de 2026, ya no basta con tener un sistema transparente; este debe ser un sistema operativo visible que guíe el crecimiento.

Integrar la calidad en la estrategia no es añadir una columna más en el Excel; es entender que la excelencia operativa es la estrategia. Las PYMES que sobrevivirán a la próxima década no serán las más grandes, ni las que más vendan, sino aquellas que hayan logrado que cada empleado entienda que la calidad no es el trabajo del departamento de calidad; es la única forma de trabajar.


Autor. Daniel Blanco

 


lunes, 12 de enero de 2026

IA en Gestión de Calidad: 3 herramientas que ya están haciendo el "trabajo sucio" por ti

¿Recuerdas cuando pasabas el 60% de tu jornada laboral persiguiendo firmas, redactando procedimientos que nadie leía o rellenando Hojas de Cálculo de indicadores que solo se miraban el día antes de la auditoría? Si estás leyendo esto, sabrás que ese modelo de "gestor de papeles" ha muerto oficialmente.


La gestión de la calidad ha dado un salto cuántico. Ya no hablamos de si la
Inteligencia Artificial (IA) llegará a nuestro departamento; hablamos de cómo la estamos usando para que el Sistema de Gestión de Calidad (SGC) deje de ser una carga y se convierta, por fin, en el motor de eficiencia que siempre prometió la ISO 9001.



En este artículo, vamos a desgranar las tres herramientas (y conceptos) de IA que están eliminando la burocracia técnica, permitiéndote centrarte en lo que realmente importa: la estrategia y la mejora continua.


El contexto: ¿Por qué la IA es el mejor aliado del Responsable de Calidad?

Antes de entrar en las herramientas, hagamos una breve parada técnica. Actualmente, la Calidad 4.0 ya no es un término de marketing. Con la reciente actualización de las normas ISO y la consolidación de la ISO 42001 (el estándar para sistemas de gestión de IA), la tecnología se ha integrado en el ADN de los procesos.

El gran problema histórico de la calidad ha sido la fricción. Fricción para documentar, para analizar datos y para corregir desviaciones. La IA elimina esa fricción actuando como un "copiloto" incansable.


1. IA Generativa para la Gestión Documental: Adiós al síndrome de la hoja en blanco

El "trabajo sucio" por excelencia en calidad es redactar procedimientos, instrucciones de trabajo y manuales. Tradicionalmente, esto implicaba horas frente al ordenador intentando que un proceso complejo sonara sencillo y cumpliera con la norma.

 

¿Cómo funciona en un futuro próximo?

Hoy utilizamos modelos de lenguaje (LLM) entrenados específicamente con el contexto de nuestra empresa y los requisitos de la ISO 9001:2026. La herramienta: Agentes de IA integrados en el QMS (Quality Management System). Lo que hace por ti:

 

·    Redacción automática: Le das los puntos clave de un proceso (o grabas una nota de voz explicando cómo se hace una tarea) y la IA genera el procedimiento estructurado, con el formato de la empresa y verificando que cumple con los puntos de control obligatorios.

·        Simplificación de lenguaje: ¿Tienes un manual denso que nadie entiende? La IA lo reescribe para diferentes niveles de la organización, creando guías rápidas para planta o infografías automáticas.

·       Control de cambios inteligente: La IA analiza si un cambio en el Procedimiento de Compras afecta colateralmente al de Evaluación de Proveedores y te sugiere la actualización automática para evitar incoherencias.

 

El valor para el SEO y el Negocio

Desde el punto de vista de eficiencia, esto reduce el tiempo de creación documental en un 70%. El "copywriting" aquí es clave: ya no escribimos para el auditor, escribimos para que el operario entienda y no cometa errores.


2. Analítica Predictiva: El fin de la gestión reactiva

Si algo nos ha enseñado la gestión de la calidad es que "lo que no se mide, no se puede mejorar". Pero el problema  hasta la fecha era que siempre medíamos el pasado. Analizábamos las desviaciones cuando el producto o servicio ya estaba defectuoso o se había prestado incorrectamente o el cliente ya se había quejado.


El cambio a la "Calidad Predictiva"

La IA ha convertido nuestros datos históricos en una bola de cristal. Gracias a herramientas de Machine Learning, el sistema de gestión ya no solo reporta lo que pasó, sino que nos avisa de lo que va a pasar.

La herramienta: Cuadros de mando predictivos (Power BI con IA avanzada o módulos de IA en el ERP). Lo que hace por ti:

 

·    Detección temprana de derivas: El sistema analiza las variables de proceso (temperatura, velocidad, tiempos) y detecta patrones sutiles que preceden a un fallo. Te envía una alerta al móvil: "Hay un 85% de probabilidad de que el lote de la tarde salga fuera de tolerancia si no ajustas la presión ahora".

·      Priorización de auditorías: En lugar de auditar todos los procesos por igual, la IA analiza qué áreas tienen mayor riesgo basándose en rotación de personal, incidencias recientes y cambios de proveedores. Auditas donde realmente hace falta.

·    Análisis de tendencias de No Conformidades: Cruza datos que un humano tardaría semanas en relacionar. Por ejemplo, descubre que las reclamaciones aumentan siempre que se utiliza una materia prima específica combinada con un turno de trabajo determinado.


Reflexión de Daniel Blanco: La calidad predictiva no sustituye el criterio del experto, pero le da los "superpoderes" necesarios para actuar antes de que el coste de la no-calidad se dispare.


3. Visión Artificial y Auditorías en Tiempo Real

El tercer "trabajo sucio" es la inspección visual tediosa y el control de registros en planta. Aquí es donde el hardware y la IA se dan la mano.

La inspección que nunca parpadea

La visión artificial ha dejado de ser una tecnología costosa solo para grandes automotrices. En la actualidad, cámaras económicas con modelos de visión integrados supervisan líneas de producción, almacenes y hasta el cumplimiento de normas de seguridad (EPIs).

La herramienta: Cámaras de inspección inteligente con protocolos de comunicación industrial. Lo que hace por ti:


·      Control de calidad 100%: Ya no inspeccionamos muestras aleatorias. La IA revisa el 100% de la producción en tiempo real, detectando defectos estéticos, de etiquetado o de ensamblaje que el ojo humano pasaría por alto debido a la fatiga.

·        Evidencia objetiva para auditorías: Olvídate de discutir con producción sobre si algo estaba bien o mal. El sistema guarda una imagen o clip de vídeo de cada unidad inspeccionada, creando un registro de trazabilidad imbatible.

·       Auditorías 5S automáticas: Cámaras que analizan el orden y limpieza de un área y generan un score diario sin que el Responsable de Calidad tenga que pasar con una libreta.

 

El impacto en la Norma ISO 9001 (Versión 2026)

Es vital entender que estas herramientas no son "juguetes" tecnológicos; son la respuesta a los nuevos requisitos normativos. La nueva ISO 9001 pone un énfasis brutal en la Gestión del Conocimiento (Capítulo 7.1.6) y en la Evidencia Basada en el Desempeño.

El empleo de la IA te permirirá:


1.   Demostrar el pensamiento basado en riesgos: Ya no es una tabla de Excel estática que actualizas una vez al año. Es un análisis dinámico y vivo.

2.    Mejorar la satisfacción del cliente: Al reducir errores y tiempos de respuesta, el indicador de satisfacción sube orgánicamente.

3.  Liderazgo y Compromiso: Un Responsable de Calidad que libera a su equipo de tareas monótonas gracias a la tecnología está ejerciendo un liderazgo real, no administrativo.


¿Cómo empezar sin morir en el intento? (Tu hoja de ruta para las próximas semanas)

Si estás pensando: "Todo esto suena genial, pero mi empresa sigue usando papel", no te agobies. La transformación no es un interruptor, es un proceso. Aquí tienes tres pasos prácticos:

Paso 1: Identifica tu "cuello de botella" de datos

Busca esa tarea que odias hacer porque es repetitiva y consume tiempo. ¿Es la revisión de informes de proveedores? ¿Es la redacción de actas de reunión? Empieza por ahí. Prueba herramientas sencillas de IA generativa para estructurar esa información.

Paso 2: Limpia tus datos (Data Cleaning)

La IA es tan buena como los datos que recibe. Si tus registros actuales son un caos, la IA solo automatizará el caos. Empieza a estandarizar cómo recoges la información hoy para que la IA de mañana pueda entenderla.

Paso 3: Fomenta la "Cultura Digital"

Habla con tu equipo. Explícales que la IA no viene a quitarles el puesto, sino a quitarles el "trabajo sucio". Un técnico de calidad que sabe usar IA vale por tres que no saben, y además, vive mucho más tranquilo.

 

Conclusión: El futuro de la calidad es humano, potenciado por máquinas

Siempre he defendido que la calidad no va de normas, sino de personas haciendo las cosas bien para clientes que lo valoran. La Inteligencia Artificial es simplemente el martillo más sofisticado que hemos tenido nunca para construir esa realidad.

En un futuro próximo, el éxito de un Sistema de Gestión de Calidad no se mide por el grosor de su documentación, sino por la capacidad del sistema para aprender, predecir y adaptarse.

El trabajo sucio ya tiene quien lo haga. ¿Vas a aprovechar ese tiempo extra para hacer verdadera estrategia de calidad?.  ¡La calidad no descansa, pero ahora puede ser mucho más inteligente!


"La ciencia de hoy es la tecnología del mañana", Eward Teller, físico nuclear de origen húngaro (siglo XX).

Autor: Daniel Blanco


 

 


domingo, 28 de abril de 2024

Gary Hamel y la Estrategia Empresarial

El liderazgo y gestión empresarial fue modificado completamente por Gary Hamel con la publicación de su libro “Liderando la Revolución” (año 2000). Hamel contempló el proceso empresarial donde la estrategia se sitúa como eje del conjunto de las acciones que la empresa desarrolla así como la relación de la organización con su entorno.

Por un lado se relaciona la estrategia con las necesidades y expectativas de los clientes y por otro se vincula con los recursos y capacidades “en poder” de la organización que a su vez se sitúan en línea con la llamada red de valor del entorno donde la empresa se desarrolla.

Desde este punto de vista el modelo de ciclo de negocio defendido por Hamel se apoya en cuatro componentes diferenciados tales como: la estrategia, los clientes, los recursos y el entorno sectorial, “marcando” la primera como espacio central más importante. Además las relaciones entre los cuatro componentes marcan la relevancia de esta sistemática.

Por un lado los beneficios para los clientes deben representar la base de la relación entre éstos y la estrategia y por el otro lado los recursos y capacidades de la organización deben ser diseñados en relación a la actuación estratégica “defendida” por la organización y que a su vez deben encontrarse alienadas con el llamado entorno competitivo de la organización de modo que se genere la “red de valor” correspondiente.

Se consideran una serie de factores que delimitan la consecución de los objetivos por parte de la organización:


-    La eficiencia de los diversos procesos operativos que conforman la entidad. Los tiempos de trabajo, la trazabilidad de las actividades, el bajo número de errores o reprocesos de trabajo marcan la diferencia entre un trabajo “fluido” o uno “enfangado” que afectan tanto en la marca de la empresa como en su rentabilidad económica.

 

-  La exclusividad o diferenciación. Aspecto “heredado” de Porter que defiende la llamada estrategia de diferenciación donde el producto o servicio puesto en el mercado sea difícil de imitar por la competencia por lo cual su valor sea más elevado.


-       La coordinación (o ajuste). Referido a la búsqueda de “equilibrio” entre los cuatro componentes que conforman el modelo de negocio.  Por un lado nuestros recursos y la red de valor generada conforman la capacidad de la organización en el mercado y por otro los clientes generan un tipo de demanda que debe ser cubierta, ambos puntos confluyen en la generación y configuración de una estrategia ganadora.


-    Los llamados generadores de beneficio, entendidos como “impulsores” de negocio. En este punto podemos considerar la posible existencia de las llamadas “barreras de entrada”, el aprovechamiento de los potenciadores de resultados, la posible generación de economías de escala y la posibilidad de generación de negocio con cierta flexibilidad estratégica (adaptables a cambios).


La estrategia queda definida mediante el planteamiento de la misión de la organización, el marcaje del llamado alcance del producto o servicio y el mercado al cual se dirige y, por último, el desarrollo de las bases de la diferenciación con nuestros competidores.

Los recursos estratégicos se focalizan en las capacidades básicas de la organización, en el desarrollo de los activos estratégicos y en el diseño y desarrollo de los procesos de la organización y del “equilibrio” entre los mismos.

La relación con los clientes delimita el estudio de cuestiones básicas como los canales que usamos para llegar al mercado (tanto en la publicidad como en el desarrollo del posicionamiento del producto o servicio en el mercado), los servicios que se prestan a los clientes, el análisis de la información que la organización tiene de sus clientes, la estructura de precios marcada, etc.

Como último punto la red de valor delimita la elección, por parte de la entidad, de que procesos se externalizan concretando la relación con sus proveedores estratégicos, sus socios y la relación de grupos de interés cuya generación pueda ser relevante.


Dentro del proceso de planteamiento estratégico Hamel considera la innovación como uno de los fundamentos relevantes para el “avance” de la organización y la correcta gestión de las situaciones de incertidumbre que van sucediendo, la innovación, y su espíritu se sitúa como alma de la organización.

Hamel “sitúa” la estrategia como pilar central para el desarrollo de la organización vinculando su ejecución tanto con los recursos internos existentes como con las necesidades del mercado donde desarrolla su actividad la empresa, además avanza el concepto de red de valor situando en un punto relevante el desarrollo de nuestra relación con los diversos colaboradores y la opción que tiene la organización de integrar este punto dentro de la capacidad de sus recursos.  Debemos considerar que los sistemas de gestión actuales, y en especial lo Sistemas de Calidad,  se configuran tanto con una visión interna en relación a los procesos de la organización como desde un punto de vista externo considerando el “medio ambiente “ que rodea a la entidad como punto inicial para el planteamiento de los objetivos empresariales. Por último la innovación se sitúa como la clave del éxito de la organización permitiendo que las empresas mantengan su relevancia en el mercado elevando su rendimiento progresivamente. Todo ello se engloba dentro del llamado Pensamiento Sistémico.

 

“Nos gusta creer que podemos desglosar la estrategia en cinco fuerzas o siete eses. Pero no se puede. La estrategia es extraordinariamente emocional y exigente.” Gary Hamel, empresario, consultor y formado estadounidense (s. XX y XXI)


Autor: Daniel Blanco

 

 


lunes, 24 de febrero de 2020

Los (Mis) Años Dorados de la Calidad



Los (Mis) Años Dorados de la Calidad



La calidad, como todas las herramientas de gestión, tuvo su llamado momento de esplendor donde cualquier organización quería implantar este modelo de negocio independientemente de su sector o tamaño con el fin de conseguir la distinción de su trabajo mediante el correspondiente "sello".

En España este periodo coincidió con el paso del siglo XX al XXI y vino condicionado por el correspondiente impulso económico del país junto con la entrada de subvenciones para la implementación de Sistemas de Calidad con el objetivo de mejorar la competitividad empresarial y la "entrada como requisitos valorable de la certificación ISO 9001 en administraciones públicas y clientes privados relevantes.


En este contexto, un servidor comenzó a trabajar como consultor en este tema cuando se mantenían los principios de la norma correspondiente orientados a fabricación y se “atisbaba” la necesidad de una modificación o evolución de los Sistemas existentes hacia modelos con un mayor alineamiento con empresas de servicios y efectuando la transición desde el aseguramiento a la gestión.

Siendo, por tanto, “hijos” de la versión de 1994 así como de los diversos cursos donde se estudiaba el planteamiento y control de la fabricación así como de las partidas de proveedores y la infraestructura asociada tuvimos que incorporar a partir de la versión de 2000 el enfoque basado en procesos, la metodología de evaluación de clientes (pioneros como partes interesadas ajenas a la propia empresa, más allá del correspondiente control de proveedores) y desarrollar cierta “relajación” en los aspectos de control documental (los que llevamos años en estos recordaremos nuestras discusiones con los auditores sobre la diferencia de “datos” y “registros” que, por cierto, nunca quedó del todo clara).


Los (Mis) Años Dorados de la Calidad (II)
Con todos estos “mimbres” muchos crecimos como consultores trabajando para implementar Sistemas de Gestión bajo los requisitos de la versión del año 2000 o planificando y llevando a cabo planes de transición (los llamados entonces Planes de Calidad) de Sistemas existentes que cumplían con los requisitos de la versión de 1994 y debían “trasladarse” a la nueva versión del 2000. Llevamos a cabo actuaciones de formación propia que luego “volcábamos” a nuestros clientes trasladando los cambios significativos así como el modo de integrarlos en cada empresa y generamos nuevos registros y documentos que fuimos poniendo en marcha*.

Observación*. Esta labor ha sido muy parecida a la transición que se ha llevado a cabo desde la versión de 2008 a la versión de 2015 con la integración del enfoque basado en riesgos y su análisis y la consideración de partes interesadas y el contexto de la organización en el análisis de la organización (incluyendo la búsqueda de los llamados cisnes negros o rinocerontes grises)


El trabajo se valoraba (algunos dirán que también se pagaba, no seré yo quien lo desmienta), los directivos sacaban un hueco para saludarte, los responsables modificaban sus agendas para atendernos y en la gran parte de los clientes disponíamos de un puesto de trabajo con acceso a toda la organización con objeto de desarrollar nuestras funciones como trabajadores del conocimiento. Se trabajaba (la mayor parte continuamos haciéndolo hoy en día) y mucho. Nos reuníamos con los responsables de cada área, comprobábamos los medios, recursos y capacidades de las empresas, la operativa existente y tomábamos el pulso de la verdadera implicación de la Dirección perfilando con todo ello el Sistema de Gestión de Calidad a medida de las necesidades de nuestro cliente o la acción de transición más adecuada siendo la “sombra” de la figura conocida como Responsable de Gestión y que con los años ha evolucionado hacia la Dirección de Calidad (aunque vía norma ya no se demande esta figura).




Los (Mis) Años Dorados de la Calidad (III)


Se explicaban los cambios a efectuar y su necesidad y siempre se aprovechaba el 60-70 % de los protocolos ya existentes (aunque no estuvieran escritos en muchas ocasiones, esta era una de nuestras labores). Se planteaban, organizaban y dirigían acciones de formación y se llevaban a cabo auditorías internas a compañeros y clientes donde se investigaban opciones de mejora (las auditorías y sus principios ya constituían una fuente para mejora continua).

Esta época “dorada”, que en mi caso sucedió hace 15 o 20 años se fue “diluyendo” según avanzaba el siglo XXI como consecuencia principalmente de la “falta” de resultados de los Sistemas de Calidad que llevó a la calidad a ser vista como una carga/coste y a ser denostada y considerada, no sin razón en algunas ocasiones, como un sistema de gestión paralelo a la realidad estratégica de la organización. Los culpables van desde trabajos de implementación deficientes a la falta real de apoyo de las direcciones pasando por mejorables trabajos de consultoría (si, de todo hay y no somos perfectos). Como “colofón” la situación de “crisis” económica global que “impactó” tanto a clientes como a consultores a finales de la primera década del siglo y que nos pilló con el “maquillaje” de la versión de 2008 y que conllevó para muchos consultores el cambio de modelo de negocio: compañeros que pasaron a auditores o que se especializaron en diversos sectores: prevención, seguridad de la información, seguridad alimentaria, medio ambiente, etc., o que se integraron (los menos) en departamentos de calidad de clientes suyos.

En esta turbulencia, los menos quizá, nos hemos mantenido como consultores de calidad, focalizando y manteniendo nuestro principal negocio en la consultoría de este tema (en calidad y de calidad) continuamos fieles y agradecemos el trabajo en los clientes con los que llevamos casi 20 años (si, es verdad no se trata de ningún Cisne Negro, así que algo bueno estaremos haciendo). En el proceso hemos perfeccionado y mejorado nuestras herramientas y recursos, hemos ampliado nuestra capacitación, hemos incluido en los sistemas aspectos difícilmente valorables, hemos “redescubierto” a los clásicos: Deming, Crosby, Ishikawa, etc.,  así como su sencillez y vigencia, hemos integrado la calidad con la estrategia real de nuestros clientes y nos hemos formado en herramientas calidad y de gestión y managment (análisis de escenarios, PEST, DAFO, ciclo OODA, etc.) introduciéndolas en nuestros trabajos de consultoría y formación rescatando por el camino a Porter, Drucker, etc. En definitiva hemos evolucionado, y madurado, junto con las nuevas versiones de las normas, las “demandas” actuales de nuestros clientes pero manteniendo nuestro modelo de negocio y manteniendo el foco en lo que nos gusta*.


Nota*. Este artículo va dedicado a todos los que tenemos ya una edad y un “bagaje” en consultoría, consideramos la calidad como una forma y herramienta de gestión necesaria en las empresas y que nos hemos “batido el cobre” diseñando y remodelando sistemas para mejorar los trabajos de nuestros clientes. Tal vez y como propongo en el artículo la (mi) época dorada ya pasó pero no está mal mantenernos en el notable.


“El aprendizaje no es obligatorio... tampoco lo es la supervivencia.
W. E. Deming. Consultor estadounidense difusor del concepto de la calidad total