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lunes, 29 de junio de 2026

El 'Bambú' frente al 'Roble': El modelo de Liderazgo que salva a las Pymes

Hay una imagen que se repite en demasiadas pequeñas y medianas empresas. El dueño o gerente, ese que levantó el negocio con esfuerzo titánico, está agotado. No por el trabajo —que también—, sino por una sensación más profunda: la de estar predicando en el desierto. Mira a su equipo y ve caras largas, desmotivación y una puerta giratoria por la que se escapa el talento que tanto le costó formar.


Si te sientes identificado, no estás solo. En 2026, la
guerra por el talento se ha recrudecido. Según análisis especializados, el coste de perder a un empleado puede oscilar entre 15.000 y 60.000 euros por cada salida. Y lo que es más alarmante: varios estudios revelan que solo el 9% de los empleados en España están comprometidos con su empresa. El 91% restante está, en el mejor de los casos, mirando el reloj.

El problema ya no es solo encontrar gente; es que la gente no quiere trabajar contigo. Y aquí, querido empresario, es donde tienes que mirarte al espejo y preguntarte: ¿Soy un líder Roble o un líder Bambú?


1. El diagnóstico: ¿Por qué el liderazgo de "toda la vida" ya no funciona?

Durante décadas, el modelo de liderazgo imperante en la pyme ha sido el del Roble: un líder fuerte, rígido, autoritario, que se sostiene firme ante cualquier vendaval. Es el que "corta el bacalao", el que tiene la última palabra y al que nadie se atreve a llevarle la contraria. Este modelo pudo funcionar en un entorno estable y predecible, pero en la volatilidad  y los tiempos de cambio de 2026, se parte con la primera ráfaga de viento.

El problema del líder Roble es triple:


1.    Ahoga la iniciativa: Su equipo no aporta ideas porque sabe que "total, para qué, si va a hacer lo que él diga". Se crea una cultura de obediencia, no de compromiso.

2.    Genera miedo, no respeto: La gente se queda por necesidad, no por convicción. Y en cuanto surge una oportunidad, aunque sea por el mismo sueldo, se van. Recuerda el dato: el 81,5% de las nuevas contrataciones en 2025 fueron para cubrir bajas voluntarias. La gente se va porque quiere.

3.   Es insostenible para el líder: Cargar con toda la responsabilidad, todas las decisiones y todos los problemas sobre tus hombros es la vía rápida hacia el burnout.


Frente a este modelo, emerge una figura mucho más adecuada para los tiempos que corren: el líder Bambú.



2. La metáfora del Bambú: Flexibilidad, Raíces y Crecimiento

El bambú es una planta fascinante. A simple vista, parece frágil y flexible; se dobla con el viento sin oponer resistencia. Pero bajo tierra, esconde un secreto: un sistema de raíces increíblemente fuerte y extenso. Es esa raíz la que le permite crecer a una velocidad asombrosa (hasta un metro al día) y soportar los peores temporales sin quebrarse.

El líder Bambú aplica esta misma filosofía a la gestión de su pyme:

 

·     Flexibilidad (El Tallo): Se adapta a los cambios del mercado, a las necesidades de sus clientes y, sobre todo, a las circunstancias de su equipo. Sabe cuándo hay que ser firme y cuándo hay que ceder, cuándo empujar y cuándo dar espacio. No se aferra a un plan por orgullo, sino que pivota con agilidad. Esa capacidad de respuesta es lo que los expertos señalan como una de las grandes tendencias de liderazgo para este año: la agilidad y adaptabilidad como nueva estabilidad.

·   Raíces Profundas (Propósito y Valores): La flexibilidad del bambú no es debilidad, es estrategia. Lo que le permite doblarse sin romperse son sus profundas raíces. En el liderazgo, esas raíces son un propósito claro y unos valores sólidos. El equipo sabe a qué atenerse. Sabe que, aunque el camino pueda cambiar, el destino y la forma de recorrerlo (con honestidad, respeto, etc.) no lo harán. Esto genera una confianza que el líder Roble, basado en el miedo, nunca podrá construir. De hecho, los estudios indican que hasta el 70% de la variabilidad en el compromiso de un empleado depende de su manager directo.


3. El "Engagement" no se compra: La conexión con la ISO 9001

Aquí es donde conectamos la estrategia de personas con el sistema de gestión. Muchos empresarios ven la Cláusula 5 de la ISO 9001 (Liderazgo) como un mero trámite burocrático. Pero la norma es muy clara: la alta dirección debe demostrar liderazgo y compromiso con el sistema de gestión de la calidad y, por extensión, con las personas que lo hacen funcionar.

¿Cómo se demuestra ese compromiso en la actualidad?


1.  Delegando de verdad (y no solo tareas): Un líder Bambú no solo asigna trabajo, sino que empodera a su equipo para tomar decisiones. Les da autonomía para resolver problemas en su área. Esto no solo agiliza la empresa, sino que es el factor número uno de retención. Pregúntale a cualquier empleado si prefiere un aumento de sueldo o que su jefe confíe en su criterio. La respuesta te sorprenderá.

2.   Escuchando activamente: No se trata de hacer una encuesta de clima laboral una vez al año. Se trata de tener conversaciones reales. De preguntar "¿qué es lo que más te está frenando en tu día a día?" y, sobre todo, de actuar en consecuencia. El liderazgo centrado en las personas y la empatía es una de las claves para 2026.

3.  Reconvirtiendo la "Revisión por la Dirección": La ISO te obliga a revisar el sistema periódicamente. ¿Por qué no aprovechar ese espacio para hacer una revisión del equipo? Una reunión mensual de 30 minutos donde no se hable de KPIs, sino de cómo está el equipo, qué necesitan y qué ideas tienen para mejorar. Eso es liderazgo Bambú aplicado a la norma.




4. Hoja de ruta: Cómo empezar a cultivar tu "Bosque de Bambú"

No se trata de hacer un giro de 180 grados de la noche a la mañana. El liderazgo Bambú se cultiva con pequeños gestos diarios. Los planes de actuación para la “reconversión” deben considerar los siguientes aspectos:


1.    Suelta el "ordeno y mando": La próxima vez que te pregunten cómo hacer algo, responde con una pregunta: "¿Tú cómo lo harías?". Valida su respuesta y dale la oportunidad de ejecutarla. El peor error que puedes cometer es decir "no, se hace como yo digo". El mejor acierto es decir "me gusta tu enfoque, adelante".

2.   Celebra los errores (bien intencionados): El líder Roble castiga el fallo. El líder Bambú lo utiliza como una oportunidad de aprendizaje. Si alguien se equivoca intentando hacerlo mejor, reconoce el intento y analiza juntos qué se puede aprender. Esto crea seguridad psicológica, el mejor abono para la innovación en una pyme.

3.  Comunica el "Por Qué": No te limites a decir "hay que hacer esto". Explica por qué es importante para el cliente, para la empresa o para el equipo. Conectar las tareas diarias con un propósito mayor es lo que transforma un trabajo en una misión. Recuerda: la mayor parte de los profesionales prioriza trabajar en proyectos con sentido frente a incrementos salariales.

4.    Invierte en su crecimiento, no en su silla: La falta de crecimiento es la principal causa de fuga de talento. No hace falta crear un plan de carrera de 10 niveles. Basta con ofrecer formación específica, nuevos retos y mayor autonomía. Pregúntale a cada persona clave: "¿Qué te gustaría estar haciendo dentro de un año?". Y luego, ayúdale a conseguirlo.

5.  Haz visible el reconocimiento: No cuesta dinero dar las gracias delante de los demás. Felicitar en público un trabajo bien hecho es una de las herramientas de retención más potentes y más infrautilizadas en la pyme. El talento se va donde no se siente visto.


5. Conclusión: La fortaleza de lo flexible

El entorno empresarial actual es un vendaval constante. Las pymes que apuesten por un liderazgo de Roble, por muy sólidas que parezcan, corren el riesgo de quebrarse ante la primera gran crisis o ante la fuga de su mejor gente.

El modelo Bambú no es sinónimo de debilidad o de "buenismo". Es un modelo de inteligencia estratégica. Se trata de construir una organización con unas raíces (valores y propósito) tan fuertes que te permitan ser increíblemente flexible (ágil y adaptable) en la superficie. Es la única forma de navegar la incertidumbre sin perder a tu tripulación por el camino.

 

Porque como decía el gran Peter Drucker, el padre del management moderno, y que resume a la perfección la esencia de este nuevo liderazgo: "La mejor forma de predecir el futuro es crearlo."

  

Autor. Daniel Blanco

 

 

domingo, 7 de septiembre de 2025

La Gestión de la Calidad y el Cliente: La Fórmula Definitiva para el Éxito de Tu Pyme

En el competitivo mundo empresarial de hoy, las pequeñas y medianas empresas (pymes) se enfrentan a un desafío crucial: ¿cómo destacar en un mercado saturado? La respuesta ya no se encuentra únicamente en el precio o la innovación del producto, sino en la calidad y, más específicamente, en la gestión de la calidad con un enfoque inquebrantable en el cliente.


Este artículo profundiza en las tendencias, los desafíos y las estrategias clave para transformar tu pyme en una empresa verdaderamente centrada en el cliente, lista para prosperar en el futuro.


¿Qué es la gestión de la calidad con enfoque al cliente?

La concepción tradicional de la calidad se limitaba a la inspección de productos defectuosos al final de la línea de producción. Sin embargo, este concepto ha evolucionado. Hoy, la Gestión de la Calidad Total (TQM) es un sistema integral que impregna cada rincón de la empresa, desde la concepción del producto hasta el servicio posventa.

El pilar central de esta filosofía es el cliente. Un enfoque al cliente significa que cada decisión, proceso y mejora se orienta a superar las expectativas del cliente, no solo a satisfacerlas. No se trata solo de entregar un buen producto, sino de crear una experiencia de cliente excepcional que genere lealtad y defensores de la marca. Para una pyme, esta transición es vital. A diferencia de las grandes corporaciones, las pymes tienen la agilidad y la cercanía para establecer relaciones genuinas con sus clientes. La calidad enfocada al cliente se convierte en la ventaja competitiva definitiva, ya que permite a las pymes competir no por volumen, sino por valor.


Tendencias Actuales en la Gestión de la Calidad para Pymes

El panorama de la calidad está en constante evolución. Las pymes que se adaptan a estas tendencias no solo sobreviven, sino que prosperan.


1. La Era de los Datos: Personalización e Hiper-segmentación

La tecnología ha hecho que los datos sean el nuevo oro. Las pymes ya no necesitan adivinar lo que el cliente quiere; pueden saberlo. Herramientas de CRM (Gestión de Relaciones con el Cliente), análisis de datos de ventas y la monitorización de las redes sociales permiten a las empresas recopilar información valiosa sobre los hábitos, preferencias y puntos débiles de sus clientes. Esta información se utiliza para:


·         Personalizar la experiencia de compra: Ofrecer productos o servicios a medida que resuenen con las necesidades individuales del cliente.

·   Hiper-segmentar la comunicación: Enviar mensajes de marketing que son relevantes y oportunos para grupos de clientes específicos, aumentando la efectividad de las campañas.

·   Anticipar problemas: Identificar tendencias en quejas o devoluciones antes de que se conviertan en un problema mayor, permitiendo una acción proactiva.


2. La Experiencia del Cliente (CX) como Métrica de Calidad

Hoy, la experiencia del cliente (CX) es el verdadero termómetro de la calidad. La CX va más allá del producto en sí mismo e incluye la facilidad para navegar por la web, la amabilidad del personal de ventas, la rapidez de la entrega y la eficiencia del servicio al cliente. Las pymes están adoptando métricas como el Net Promoter Score (NPS), el Customer Satisfaction Score (CSAT) y el Customer Effort Score (CES) para medir y mejorar la CX de manera continua. Estas métricas ofrecen una visión clara de cómo se sienten los clientes en cada punto de contacto con la empresa.


3. Sostenibilidad y Ética como Pilares de la Calidad

Los consumidores actuales no solo se preocupan por el precio y el producto, sino también por el impacto social y ambiental de las empresas. La calidad se ha expandido para incluir la sostenibilidad, la responsabilidad social corporativa (RSC) y la ética en la cadena de suministro. Las pymes que demuestran un compromiso genuino con estas causas construyen una conexión emocional más profunda con sus clientes, generando una lealtad que va más allá de la funcionalidad del producto. Este enfoque ético se percibe como un valor añadido, diferenciando a la empresa de la competencia.


4. La Inteligencia Artificial (IA) y la Automatización

La IA y la automatización no son solo para las grandes empresas. Las pymes pueden utilizar estas tecnologías para:

 

·       Optimizar procesos: La automatización de tareas repetitivas y manuales libera tiempo para que el personal se centre en tareas que añaden valor, como la interacción directa y personalizada con el cliente.

·     Mejorar el servicio al cliente: Los chatbots y los sistemas de respuesta automática pueden resolver consultas básicas 24/7, mejorando la disponibilidad y la eficiencia.

·     Análisis predictivo: La IA puede predecir la demanda de productos, ayudando a las pymes a gestionar su inventario de manera más eficiente y a evitar la falta de stock, un problema común en pequeñas empresas que puede frustrar al cliente.


Desafíos Actuales en la Gestión de la Calidad para Pymes

Aunque las oportunidades son vastas, las pymes también se enfrentan a desafíos específicos que deben superar para implementar una gestión de la calidad efectiva.


1. Falta de Recursos Financieros y Humanos

Las pymes a menudo operan con presupuestos ajustados y equipos pequeños. Invertir en software de calidad, formación del personal y tecnología avanzada puede parecer una carga financiera insuperable. El desafío es encontrar soluciones accesibles y escalables que se adapten a sus necesidades, como software basado en la nube con modelos de pago por uso.


2. Resistencia al Cambio

La implementación de un nuevo sistema de calidad requiere un cambio de cultura organizacional. El personal puede mostrarse reacio a adoptar nuevos procesos, especialmente si no comprende los beneficios. Superar esta resistencia requiere una comunicación clara, formación continua y un liderazgo fuerte que predique con el ejemplo. Es crucial que los empleados entiendan que su participación es fundamental para el éxito de la empresa y la satisfacción del cliente.


3. Competencia en Precios vs. Competencia en Valor

Muchas pymes caen en la trampa de competir exclusivamente en precios, lo que a menudo sacrifica la calidad. El desafío es educar al cliente sobre el valor real que ofrece la empresa, demostrando que la inversión en un producto o servicio de calidad superior a largo plazo es más beneficiosa para ellos. Las pymes deben comunicar de manera efectiva por qué su producto o servicio es superior y justifica un precio más alto.


4. Mantener la Consistencia

En un entorno de pyme, donde el personal a menudo realiza múltiples funciones, puede ser difícil mantener la consistencia en la calidad del servicio o del producto. Un cliente puede tener una experiencia fantástica un día y una decepcionante al siguiente. El desafío es establecer procesos estandarizados y sistemas de control que garanticen una calidad uniforme, sin importar quién esté a cargo. Las listas de verificación y los manuales de procedimientos pueden ser herramientas valiosas en este sentido.




Consejos Prácticos para la Gestión de la Calidad en el Futuro

Superar estos desafíos requiere una estrategia bien definida. Aquí hay algunos consejos prácticos para las pymes que buscan dominar la calidad centrada en el cliente.


1. Cultura de Calidad desde Arriba

La gestión de la calidad no es un departamento, es una mentalidad. El compromiso debe venir de la dirección y permear a toda la organización. El liderazgo debe comunicar la visión, establecer metas claras y recompensar a los empleados por sus contribuciones a la calidad. Cuando los líderes invierten en la calidad, los empleados también lo harán.


2. Escucha Activa al Cliente

Las encuestas de satisfacción, los comentarios en redes sociales y las reseñas online son tesoros de información. Escuchar activamente a los clientes y actuar sobre sus comentarios es una de las maneras más rápidas de mejorar. Crea canales de comunicación accesibles y responde de manera oportuna y proactiva.


3. Empoderamiento del Empleado

Un empleado empoderado es un embajador de la calidad. Capacita a tu equipo para que tome decisiones que beneficien al cliente, sin tener que esperar la aprobación de un supervisor. Esto no solo mejora la satisfacción del cliente, sino que también aumenta la motivación y el compromiso de los empleados. La confianza en el equipo se traduce en un mejor servicio.


4. Invertir en Tecnología Asequible

No es necesario gastar una fortuna. Existen soluciones de software escalables y basadas en la nube para la gestión de proyectos, el seguimiento de clientes y la automatización de marketing que son asequibles para las pymes. Investiga y elige las herramientas que te ayuden a ser más eficiente y a entender mejor a tus clientes. La inversión en la tecnología adecuada es una inversión en el crecimiento.


5. Medición Constante y Mejora Continua

La gestión de la calidad es un ciclo, no un destino. Mide los indicadores clave de rendimiento (KPIs), analiza los resultados y utiliza esa información para hacer ajustes. El modelo Plan-Do-Check-Act (PDCA) es una metodología simple pero poderosa que las pymes pueden adoptar para asegurar una mejora continua. Al medir y ajustar constantemente, la pyme se vuelve más ágil y receptiva a las necesidades cambiantes del mercado.


Conclusión: El Futuro de la Pyme es la Calidad y el Cliente

En un mundo donde la diferenciación se vuelve cada vez más difícil, la gestión de la calidad con un enfoque inquebrantable en el cliente no es una opción, es una necesidad. Para las pymes, esto representa una oportunidad única de construir una marca sólida basada en la confianza y la lealtad.

Al abrazar las tendencias de la personalización, la sostenibilidad y la tecnología, y al superar los desafíos con una mentalidad proactiva, las pymes pueden transformar su operación. El futuro es de las empresas que entienden que el éxito no se mide solo en ventas, sino en la satisfacción y la fidelidad de cada cliente. Invierte en calidad, invierte en tus clientes, e invierte en el futuro de tu pyme.


"Sé un estándar de calidad. Algunos no están acostumbrados a un ambiente donde se espera la excelencia" - Steve Jobs, empresario e inversor estadounidense. Cofundador y presidente ejecutivo de Apple, s. XX-XXI

  

Autor. J. Daniel Blanco

 

 

miércoles, 8 de junio de 2022

Consultoría, Auditoría y Formación en Sistemas de Gestión

Como norma general, todos los que nos dedicamos a la consultoría acabamos efectuando también trabajos de auditorías y actividades formativas. Se trata de una evolución lógica de nuestra línea de actuación. Esta ampliación, por un lado enriquece nuestro propio bagaje formativo y por otro nos pone en contacto con el trabajo desarrollado por otros compañeros de profesión.


El trabajo como
consultor y en especial cuando se efectúa en relación a sistemas de gestión de calidad demanda una capacitación en las normas de referencia o los diferentes referentes en los cuales se efectúa la labor. Por otro lado al tratar con empresas es preciso un conocimiento amplio de la forma de trabajar de las diferentes entidades y sus diversos departamentos o áreas. El tercer punto, y puede que el más relevante, es el dominio de las llamadas habilidades blandas (recordad las 7s de Mckinsey) totalmente necesarias en la actualidad en el trato con los diversos clientes.

De este modo la consultoría se convierte, desde mi punto de vista, en una disciplina holística donde debemos dominar, o por lo menos conocer, bastantes aspectos relacionados con el mundo de la empresa y las relaciones humanas. Soy de la opinión que la consultoría debe y tiene que ser un “traje a medida” que en todo momento dependerá de la estructura de la organización, de su estilo de dirección, de sus recursos (en todos su ámbitos) y por supuesto de los valores por los cuales la entidad realiza su actividad o actividades.

Todo el trabajo de consultoría y en especial en implementación de sistemas debe ser planificado y programado de acuerdo y contando con lo que el cliente necesita; particularmente yo suelo efectuar una planteamiento inicial mediante un plan de calidad donde se recogen las diferente etapas del trabajo a llevar a cabo. Lógicamente dicho “camino” tiene que ser acordado con el cliente y dentro del mismo siempre existirán actuaciones de capacitación y formación en diversos niveles de la entidad y en diferentes estados del proceso de implementación.



Reseñarse que la consultoría de “mantenimiento” donde los consultores apoyamos a organizaciones que ya tienen implementado un sistema de gestión viene guiada por los propios objetivos o mejoras que la organización plantea para el periodo anual en curso siendo nuestro trabajo en mayor o menor medida de colaboración en la consecución satisfactoria de dichas actuaciones (en muchas ocasiones los consultores somos partícipes del planteamiento de esas actuaciones). En este punto el grado de involucración de los consultores varía enormemente pudiendo llegar en organizaciones pequeñas a ser el consultor el propio Responsable de Gestión.

Considerando nuestro trabajo de apoyo en implementaciones y mantenimientos de Sistemas de Gestión los consultores “nos vemos empujados” a diseñar y efectuar acciones formativas inicialmente de capacitación a direcciones, responsables de gestión y cargos intermedios y con el tiempo tenemos que organizar actuaciones de formación más específicas sobre puntos débiles del propio sistema o “zonas” donde la organización pretende ampliar su análisis. 

Esta necesidad nos lleva a implicarnos y a estudiar metodologías formativas de modo que las acciones sean lo más eficaces posibles.

El desarrollo de actividades formativas nos lleva a investigar y profundizar en los temas a impartir de modo que las presentaciones sean lo más completas. Este estudio nos sirve a su vez a los consultores para ampliar nuestros conocimientos y capacidades en un ciclo sin final pues cada vez que tenemos que plantear una acción formativa continuamos mejorando nuestro material así como las metodologías de formación empleadas. El último paso, en muchos casos, muy obligado por las circunstancias, ha sido la realización de formación en formato virtual que se ha desarrollado mucho en los últimos años.

El último punto y como evolución también natural al ser consultor de sistemas de gestión en la realización de auditorías. Lógicamente los que trabajamos como consultores independientes tenemos una red de contactos (y amigos) dedicados los mismos temas (una red que se va ampliando a medida que vamos avanzando en años y experiencia) y que en muchas ocasiones está formada por profesionales como nosotros y que demanda la necesidad de efectuar auditorías de sus sistemas de gestión de un modo independiente. De este modo “nace” la necesidad por parte el consultor en profundizar en la norma o referente correspondiente y ampliar su capacitación sobre técnicas y metodología de auditorías.

La realización de auditorías a sistemas de gestión que no hemos desarrollado nosotros, es otra “vuelta de tuerca” para nuestro proceso de capacitación pues nos muestra “otras posibles opciones” de cómo enfocar la sistemática de gestión en otras entidades y nos obliga, durante el desarrollo de las auditorías, a “salir de nuestra zona de confort” con objeto de comprobar cómo diferentes actuaciones se ajustan a la norma o referente correspondiente, constituyendo, en ciertas ocasiones, soluciones más adecuadas que las que nosotros implementamos.

Al final creo que la consultoría, la formación y la realización de las auditorías conforman “un triunvirato” donde los tres aspectos están fuertemente vinculados: no podemos efectuar consultoría sin llevar a cabo algo de formación y sin que nuestro sistema sea revisado por alguien independiente (aunque sea un colega), es difícil efectuar acciones formativas sin incluir algo de nuestra experiencia en consultoría y sin que esa formación sea valorada y evaluada por los propios “alumnos” y por último es muy complicado efectuar auditorías sin ese “punto” de consultoría y apoyo al auditado que tiene un transfondo formativo.

 

“Sabemos lo que somos, pero no sabemos lo que podemos ser.”

William Shakespeare, dramaturgo y escritor inglés. Siglos XVI y XVII

 

 

Autor: Daniel Blanco

 

 

 

miércoles, 3 de marzo de 2021

La Gestión de los Recursos Humanos en los actuales Sistemas de Gestión de Calidad

El apartado formativo y gestión de personal ha evolucionado de un modo vertiginoso en las últimas versiones de los Sistemas de Gestión de Calidad. Desde el único control de la formación impartida hasta la necesidad de determinar claramente las responsabilidades dentro del Sistema de los diferentes “componentes” de la organización; este requisito “ha desembocado” en la necesidad de gestionar las competencias y capacitaciones necesarias de nuestros recursos humanos como factor estratégico de cualquier organización.


Situado dentro de los llamados "procesos de apoyola gestión de los recursos humanos en las empresas dentro de los Sistemas de Gestión de Calidad ha sido considerado frecuentemente un punto “lateral” de los propios sistemas (así como de las propias organizaciones). 

Sin embargo en los últimos años su gestión y su consideración como factor fundamental dentro de las empresas, ha cobrado especial relevancia, considerándose su correcta capacitación como uno de los pilares principales de cualquier estrategia empresarial.


Las empresas parece que han vuelto la vista hacia la necesidad de la gestión correcta de su principal activo: la capacitación de sus trabajadores; por otro lado los Sistemas de Gestión de Calidad han comenzado a considerar, desde su versión de 2015, este requisito para su control haciendo hincapié en la necesidad de la adecuación de los currículos de los trabajadores a los perfiles de puestos correspondientes y la necesidad de “cubrirlos” satisfactoriamente.

Debe reseñarse que esta necesidad ya estaba “implícita” en los Sistemas de Gestión de Calidad pues los propios procesos “descansan” en el personal que los realiza y sus procedimientos y documentación de trabajo demandan marcar los responsables en cada actuación definida.

Desde mi punto de vista varios han sido los factores que han modificado la “percepción” en la gestión de los recursos humanos en las organizaciones desde el punto de vista de los Sistemas de Gestión de Calidad:


-    La entrada como requisito del Sistema de Gestión la necesidad de consideración de nuestro personal como parte interesada que ha conllevado a una mayor atención de los cargos directivos de los deseos y expectativas de sus trabajadores así como a un “empuje” en la dinámicas de valoración de personal en los últimos años.

 

-      La mayor valoración de la autonomía y desarrollo profesional de los trabajadores por parte de la alta Dirección junto con el diseño de organizaciones más planas y horizontales donde se han reducido enormemente el número de estamentos y niveles consiguiendo un flujo de información más ágil.


-      La “entrada” en estructura de las organizaciones de personal externo tales como nosotros los consultores con un elevado grado de autonomía y cuyo trabajo “navega” a través de varios departamentos y niveles de la entidad y que ha conllevado la necesidad de las empresas a adaptarse a nuestros ritmos de trabajo.


-    Los propios trabajos y proyectos efectuados desde la propia sistemática de los Sistemas de Calidad generando grupos de trabajo transversales con objeto de resolver desviaciones o conseguir mejoras y objetivos (tipo Círculos de Calidad) así como la implementación de reuniones periódicas de los Sistemas de Gestión para comprobar la evolución de los datos que se van recogiendo donde se demanda la participación de cargos responsables.


-     Los múltiples “puntos de contacto” que las empresas actuales tienen con sus clientes: comercial, prestación de servicio, administración, etc. y que precisa de una mayor coordinación entre el personal y los departamentos con el fin de garantizar el mejor servicio al cliente.


Existe un último factor a tener en cuenta y es la propia toma de conciencia de su potencial por los propios trabajadores que se traslada en la necesidad de asumir retos y responsabilidades dentro de las organizaciones y desarrollar y mejorar continuamente su propio currículo vital y en muchos casos a ser “críticos” con el desarrollo de los propios procesos de las empresas.

Debemos tener en cuenta que en pleno siglo XXI cualquier organización maneja un elevado grado de información. Su gestión genera un conocimiento tácito que debe ser organizado y “sacado a la luz” como fuente de ventaja competitiva

La fuerza presente de cualquier empresa reside en un alto porcentaje en “la efectividad” de sus recursos humanos y esta está muy ligada a su formación y capacitación. 

En este punto el acceso a la información y su puesta en común para todos los integrantes de la organización juegan una baza importante donde los modernos sistemas de gestión de información garantizan un conocimiento elevado de la situación de los trabajos de la empresa, datos de clientes, evolución de compras, etc., y los Sistemas de Gestión de Calidad “juegan un papel” importante en la organización (“y trasvase”) de todo este conocimiento.

Dentro de los Sistemas de Gestión de Calidad la gestión de los recursos humanos como elemento de apoyo siempre ha estado presente desde la necesidad de su participación en la consecución de los objetivos y metas planteadas (necesidad de recursos) hasta el requisito de delimitar un correcto programa formativo que debe enlazar con las propias necesidades de la organización. Tampoco debemos olvidar la necesidad de “intervenir” por parte de los cargos con responsabilidad en las Revisiones del Sistema y reuniones de calidad.

El conocimiento que “atesora” nuestro personal y colaboradores se ha convertido en los últimos años en la más importante (sino en la única) fuente de éxito que debe ser gestionada mediante un liderazgo adecuado. Nuestra capacidad como empresa radica en el grado de competencia de sus trabajadores así como en la interrelación y puesta en común de sus conocimientos en beneficio de la organización. Su correcta “gestión” se convierte de este modo en el pilar necesario para la implementación de cualquier estrategia.

 

“El único valor vital que una empresa tiene es la experiencia, habilidades, innovación y conocimientos de sus empleados.Leif Edvinsson, profesor, consultor organizacional sueco.

 


 

Autor: J. Daniel Blanco