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lunes, 29 de junio de 2026

El 'Bambú' frente al 'Roble': El modelo de Liderazgo que salva a las Pymes

Hay una imagen que se repite en demasiadas pequeñas y medianas empresas. El dueño o gerente, ese que levantó el negocio con esfuerzo titánico, está agotado. No por el trabajo —que también—, sino por una sensación más profunda: la de estar predicando en el desierto. Mira a su equipo y ve caras largas, desmotivación y una puerta giratoria por la que se escapa el talento que tanto le costó formar.


Si te sientes identificado, no estás solo. En 2026, la
guerra por el talento se ha recrudecido. Según análisis especializados, el coste de perder a un empleado puede oscilar entre 15.000 y 60.000 euros por cada salida. Y lo que es más alarmante: varios estudios revelan que solo el 9% de los empleados en España están comprometidos con su empresa. El 91% restante está, en el mejor de los casos, mirando el reloj.

El problema ya no es solo encontrar gente; es que la gente no quiere trabajar contigo. Y aquí, querido empresario, es donde tienes que mirarte al espejo y preguntarte: ¿Soy un líder Roble o un líder Bambú?


1. El diagnóstico: ¿Por qué el liderazgo de "toda la vida" ya no funciona?

Durante décadas, el modelo de liderazgo imperante en la pyme ha sido el del Roble: un líder fuerte, rígido, autoritario, que se sostiene firme ante cualquier vendaval. Es el que "corta el bacalao", el que tiene la última palabra y al que nadie se atreve a llevarle la contraria. Este modelo pudo funcionar en un entorno estable y predecible, pero en la volatilidad  y los tiempos de cambio de 2026, se parte con la primera ráfaga de viento.

El problema del líder Roble es triple:


1.    Ahoga la iniciativa: Su equipo no aporta ideas porque sabe que "total, para qué, si va a hacer lo que él diga". Se crea una cultura de obediencia, no de compromiso.

2.    Genera miedo, no respeto: La gente se queda por necesidad, no por convicción. Y en cuanto surge una oportunidad, aunque sea por el mismo sueldo, se van. Recuerda el dato: el 81,5% de las nuevas contrataciones en 2025 fueron para cubrir bajas voluntarias. La gente se va porque quiere.

3.   Es insostenible para el líder: Cargar con toda la responsabilidad, todas las decisiones y todos los problemas sobre tus hombros es la vía rápida hacia el burnout.


Frente a este modelo, emerge una figura mucho más adecuada para los tiempos que corren: el líder Bambú.



2. La metáfora del Bambú: Flexibilidad, Raíces y Crecimiento

El bambú es una planta fascinante. A simple vista, parece frágil y flexible; se dobla con el viento sin oponer resistencia. Pero bajo tierra, esconde un secreto: un sistema de raíces increíblemente fuerte y extenso. Es esa raíz la que le permite crecer a una velocidad asombrosa (hasta un metro al día) y soportar los peores temporales sin quebrarse.

El líder Bambú aplica esta misma filosofía a la gestión de su pyme:

 

·     Flexibilidad (El Tallo): Se adapta a los cambios del mercado, a las necesidades de sus clientes y, sobre todo, a las circunstancias de su equipo. Sabe cuándo hay que ser firme y cuándo hay que ceder, cuándo empujar y cuándo dar espacio. No se aferra a un plan por orgullo, sino que pivota con agilidad. Esa capacidad de respuesta es lo que los expertos señalan como una de las grandes tendencias de liderazgo para este año: la agilidad y adaptabilidad como nueva estabilidad.

·   Raíces Profundas (Propósito y Valores): La flexibilidad del bambú no es debilidad, es estrategia. Lo que le permite doblarse sin romperse son sus profundas raíces. En el liderazgo, esas raíces son un propósito claro y unos valores sólidos. El equipo sabe a qué atenerse. Sabe que, aunque el camino pueda cambiar, el destino y la forma de recorrerlo (con honestidad, respeto, etc.) no lo harán. Esto genera una confianza que el líder Roble, basado en el miedo, nunca podrá construir. De hecho, los estudios indican que hasta el 70% de la variabilidad en el compromiso de un empleado depende de su manager directo.


3. El "Engagement" no se compra: La conexión con la ISO 9001

Aquí es donde conectamos la estrategia de personas con el sistema de gestión. Muchos empresarios ven la Cláusula 5 de la ISO 9001 (Liderazgo) como un mero trámite burocrático. Pero la norma es muy clara: la alta dirección debe demostrar liderazgo y compromiso con el sistema de gestión de la calidad y, por extensión, con las personas que lo hacen funcionar.

¿Cómo se demuestra ese compromiso en la actualidad?


1.  Delegando de verdad (y no solo tareas): Un líder Bambú no solo asigna trabajo, sino que empodera a su equipo para tomar decisiones. Les da autonomía para resolver problemas en su área. Esto no solo agiliza la empresa, sino que es el factor número uno de retención. Pregúntale a cualquier empleado si prefiere un aumento de sueldo o que su jefe confíe en su criterio. La respuesta te sorprenderá.

2.   Escuchando activamente: No se trata de hacer una encuesta de clima laboral una vez al año. Se trata de tener conversaciones reales. De preguntar "¿qué es lo que más te está frenando en tu día a día?" y, sobre todo, de actuar en consecuencia. El liderazgo centrado en las personas y la empatía es una de las claves para 2026.

3.  Reconvirtiendo la "Revisión por la Dirección": La ISO te obliga a revisar el sistema periódicamente. ¿Por qué no aprovechar ese espacio para hacer una revisión del equipo? Una reunión mensual de 30 minutos donde no se hable de KPIs, sino de cómo está el equipo, qué necesitan y qué ideas tienen para mejorar. Eso es liderazgo Bambú aplicado a la norma.




4. Hoja de ruta: Cómo empezar a cultivar tu "Bosque de Bambú"

No se trata de hacer un giro de 180 grados de la noche a la mañana. El liderazgo Bambú se cultiva con pequeños gestos diarios. Los planes de actuación para la “reconversión” deben considerar los siguientes aspectos:


1.    Suelta el "ordeno y mando": La próxima vez que te pregunten cómo hacer algo, responde con una pregunta: "¿Tú cómo lo harías?". Valida su respuesta y dale la oportunidad de ejecutarla. El peor error que puedes cometer es decir "no, se hace como yo digo". El mejor acierto es decir "me gusta tu enfoque, adelante".

2.   Celebra los errores (bien intencionados): El líder Roble castiga el fallo. El líder Bambú lo utiliza como una oportunidad de aprendizaje. Si alguien se equivoca intentando hacerlo mejor, reconoce el intento y analiza juntos qué se puede aprender. Esto crea seguridad psicológica, el mejor abono para la innovación en una pyme.

3.  Comunica el "Por Qué": No te limites a decir "hay que hacer esto". Explica por qué es importante para el cliente, para la empresa o para el equipo. Conectar las tareas diarias con un propósito mayor es lo que transforma un trabajo en una misión. Recuerda: la mayor parte de los profesionales prioriza trabajar en proyectos con sentido frente a incrementos salariales.

4.    Invierte en su crecimiento, no en su silla: La falta de crecimiento es la principal causa de fuga de talento. No hace falta crear un plan de carrera de 10 niveles. Basta con ofrecer formación específica, nuevos retos y mayor autonomía. Pregúntale a cada persona clave: "¿Qué te gustaría estar haciendo dentro de un año?". Y luego, ayúdale a conseguirlo.

5.  Haz visible el reconocimiento: No cuesta dinero dar las gracias delante de los demás. Felicitar en público un trabajo bien hecho es una de las herramientas de retención más potentes y más infrautilizadas en la pyme. El talento se va donde no se siente visto.


5. Conclusión: La fortaleza de lo flexible

El entorno empresarial actual es un vendaval constante. Las pymes que apuesten por un liderazgo de Roble, por muy sólidas que parezcan, corren el riesgo de quebrarse ante la primera gran crisis o ante la fuga de su mejor gente.

El modelo Bambú no es sinónimo de debilidad o de "buenismo". Es un modelo de inteligencia estratégica. Se trata de construir una organización con unas raíces (valores y propósito) tan fuertes que te permitan ser increíblemente flexible (ágil y adaptable) en la superficie. Es la única forma de navegar la incertidumbre sin perder a tu tripulación por el camino.

 

Porque como decía el gran Peter Drucker, el padre del management moderno, y que resume a la perfección la esencia de este nuevo liderazgo: "La mejor forma de predecir el futuro es crearlo."

  

Autor. Daniel Blanco

 

 

domingo, 7 de septiembre de 2025

La Gestión de la Calidad y el Cliente: La Fórmula Definitiva para el Éxito de Tu Pyme

En el competitivo mundo empresarial de hoy, las pequeñas y medianas empresas (pymes) se enfrentan a un desafío crucial: ¿cómo destacar en un mercado saturado? La respuesta ya no se encuentra únicamente en el precio o la innovación del producto, sino en la calidad y, más específicamente, en la gestión de la calidad con un enfoque inquebrantable en el cliente.


Este artículo profundiza en las tendencias, los desafíos y las estrategias clave para transformar tu pyme en una empresa verdaderamente centrada en el cliente, lista para prosperar en el futuro.


¿Qué es la gestión de la calidad con enfoque al cliente?

La concepción tradicional de la calidad se limitaba a la inspección de productos defectuosos al final de la línea de producción. Sin embargo, este concepto ha evolucionado. Hoy, la Gestión de la Calidad Total (TQM) es un sistema integral que impregna cada rincón de la empresa, desde la concepción del producto hasta el servicio posventa.

El pilar central de esta filosofía es el cliente. Un enfoque al cliente significa que cada decisión, proceso y mejora se orienta a superar las expectativas del cliente, no solo a satisfacerlas. No se trata solo de entregar un buen producto, sino de crear una experiencia de cliente excepcional que genere lealtad y defensores de la marca. Para una pyme, esta transición es vital. A diferencia de las grandes corporaciones, las pymes tienen la agilidad y la cercanía para establecer relaciones genuinas con sus clientes. La calidad enfocada al cliente se convierte en la ventaja competitiva definitiva, ya que permite a las pymes competir no por volumen, sino por valor.


Tendencias Actuales en la Gestión de la Calidad para Pymes

El panorama de la calidad está en constante evolución. Las pymes que se adaptan a estas tendencias no solo sobreviven, sino que prosperan.


1. La Era de los Datos: Personalización e Hiper-segmentación

La tecnología ha hecho que los datos sean el nuevo oro. Las pymes ya no necesitan adivinar lo que el cliente quiere; pueden saberlo. Herramientas de CRM (Gestión de Relaciones con el Cliente), análisis de datos de ventas y la monitorización de las redes sociales permiten a las empresas recopilar información valiosa sobre los hábitos, preferencias y puntos débiles de sus clientes. Esta información se utiliza para:


·         Personalizar la experiencia de compra: Ofrecer productos o servicios a medida que resuenen con las necesidades individuales del cliente.

·   Hiper-segmentar la comunicación: Enviar mensajes de marketing que son relevantes y oportunos para grupos de clientes específicos, aumentando la efectividad de las campañas.

·   Anticipar problemas: Identificar tendencias en quejas o devoluciones antes de que se conviertan en un problema mayor, permitiendo una acción proactiva.


2. La Experiencia del Cliente (CX) como Métrica de Calidad

Hoy, la experiencia del cliente (CX) es el verdadero termómetro de la calidad. La CX va más allá del producto en sí mismo e incluye la facilidad para navegar por la web, la amabilidad del personal de ventas, la rapidez de la entrega y la eficiencia del servicio al cliente. Las pymes están adoptando métricas como el Net Promoter Score (NPS), el Customer Satisfaction Score (CSAT) y el Customer Effort Score (CES) para medir y mejorar la CX de manera continua. Estas métricas ofrecen una visión clara de cómo se sienten los clientes en cada punto de contacto con la empresa.


3. Sostenibilidad y Ética como Pilares de la Calidad

Los consumidores actuales no solo se preocupan por el precio y el producto, sino también por el impacto social y ambiental de las empresas. La calidad se ha expandido para incluir la sostenibilidad, la responsabilidad social corporativa (RSC) y la ética en la cadena de suministro. Las pymes que demuestran un compromiso genuino con estas causas construyen una conexión emocional más profunda con sus clientes, generando una lealtad que va más allá de la funcionalidad del producto. Este enfoque ético se percibe como un valor añadido, diferenciando a la empresa de la competencia.


4. La Inteligencia Artificial (IA) y la Automatización

La IA y la automatización no son solo para las grandes empresas. Las pymes pueden utilizar estas tecnologías para:

 

·       Optimizar procesos: La automatización de tareas repetitivas y manuales libera tiempo para que el personal se centre en tareas que añaden valor, como la interacción directa y personalizada con el cliente.

·     Mejorar el servicio al cliente: Los chatbots y los sistemas de respuesta automática pueden resolver consultas básicas 24/7, mejorando la disponibilidad y la eficiencia.

·     Análisis predictivo: La IA puede predecir la demanda de productos, ayudando a las pymes a gestionar su inventario de manera más eficiente y a evitar la falta de stock, un problema común en pequeñas empresas que puede frustrar al cliente.


Desafíos Actuales en la Gestión de la Calidad para Pymes

Aunque las oportunidades son vastas, las pymes también se enfrentan a desafíos específicos que deben superar para implementar una gestión de la calidad efectiva.


1. Falta de Recursos Financieros y Humanos

Las pymes a menudo operan con presupuestos ajustados y equipos pequeños. Invertir en software de calidad, formación del personal y tecnología avanzada puede parecer una carga financiera insuperable. El desafío es encontrar soluciones accesibles y escalables que se adapten a sus necesidades, como software basado en la nube con modelos de pago por uso.


2. Resistencia al Cambio

La implementación de un nuevo sistema de calidad requiere un cambio de cultura organizacional. El personal puede mostrarse reacio a adoptar nuevos procesos, especialmente si no comprende los beneficios. Superar esta resistencia requiere una comunicación clara, formación continua y un liderazgo fuerte que predique con el ejemplo. Es crucial que los empleados entiendan que su participación es fundamental para el éxito de la empresa y la satisfacción del cliente.


3. Competencia en Precios vs. Competencia en Valor

Muchas pymes caen en la trampa de competir exclusivamente en precios, lo que a menudo sacrifica la calidad. El desafío es educar al cliente sobre el valor real que ofrece la empresa, demostrando que la inversión en un producto o servicio de calidad superior a largo plazo es más beneficiosa para ellos. Las pymes deben comunicar de manera efectiva por qué su producto o servicio es superior y justifica un precio más alto.


4. Mantener la Consistencia

En un entorno de pyme, donde el personal a menudo realiza múltiples funciones, puede ser difícil mantener la consistencia en la calidad del servicio o del producto. Un cliente puede tener una experiencia fantástica un día y una decepcionante al siguiente. El desafío es establecer procesos estandarizados y sistemas de control que garanticen una calidad uniforme, sin importar quién esté a cargo. Las listas de verificación y los manuales de procedimientos pueden ser herramientas valiosas en este sentido.




Consejos Prácticos para la Gestión de la Calidad en el Futuro

Superar estos desafíos requiere una estrategia bien definida. Aquí hay algunos consejos prácticos para las pymes que buscan dominar la calidad centrada en el cliente.


1. Cultura de Calidad desde Arriba

La gestión de la calidad no es un departamento, es una mentalidad. El compromiso debe venir de la dirección y permear a toda la organización. El liderazgo debe comunicar la visión, establecer metas claras y recompensar a los empleados por sus contribuciones a la calidad. Cuando los líderes invierten en la calidad, los empleados también lo harán.


2. Escucha Activa al Cliente

Las encuestas de satisfacción, los comentarios en redes sociales y las reseñas online son tesoros de información. Escuchar activamente a los clientes y actuar sobre sus comentarios es una de las maneras más rápidas de mejorar. Crea canales de comunicación accesibles y responde de manera oportuna y proactiva.


3. Empoderamiento del Empleado

Un empleado empoderado es un embajador de la calidad. Capacita a tu equipo para que tome decisiones que beneficien al cliente, sin tener que esperar la aprobación de un supervisor. Esto no solo mejora la satisfacción del cliente, sino que también aumenta la motivación y el compromiso de los empleados. La confianza en el equipo se traduce en un mejor servicio.


4. Invertir en Tecnología Asequible

No es necesario gastar una fortuna. Existen soluciones de software escalables y basadas en la nube para la gestión de proyectos, el seguimiento de clientes y la automatización de marketing que son asequibles para las pymes. Investiga y elige las herramientas que te ayuden a ser más eficiente y a entender mejor a tus clientes. La inversión en la tecnología adecuada es una inversión en el crecimiento.


5. Medición Constante y Mejora Continua

La gestión de la calidad es un ciclo, no un destino. Mide los indicadores clave de rendimiento (KPIs), analiza los resultados y utiliza esa información para hacer ajustes. El modelo Plan-Do-Check-Act (PDCA) es una metodología simple pero poderosa que las pymes pueden adoptar para asegurar una mejora continua. Al medir y ajustar constantemente, la pyme se vuelve más ágil y receptiva a las necesidades cambiantes del mercado.


Conclusión: El Futuro de la Pyme es la Calidad y el Cliente

En un mundo donde la diferenciación se vuelve cada vez más difícil, la gestión de la calidad con un enfoque inquebrantable en el cliente no es una opción, es una necesidad. Para las pymes, esto representa una oportunidad única de construir una marca sólida basada en la confianza y la lealtad.

Al abrazar las tendencias de la personalización, la sostenibilidad y la tecnología, y al superar los desafíos con una mentalidad proactiva, las pymes pueden transformar su operación. El futuro es de las empresas que entienden que el éxito no se mide solo en ventas, sino en la satisfacción y la fidelidad de cada cliente. Invierte en calidad, invierte en tus clientes, e invierte en el futuro de tu pyme.


"Sé un estándar de calidad. Algunos no están acostumbrados a un ambiente donde se espera la excelencia" - Steve Jobs, empresario e inversor estadounidense. Cofundador y presidente ejecutivo de Apple, s. XX-XXI

  

Autor. J. Daniel Blanco

 

 

lunes, 26 de octubre de 2020

De la Microgestión y otras desventuras empresariales (por Pepa Castillejo Poole)

 

¿Puede una sola persona trabajando 12 horas al día paralizar toda una empresa? Efectivamente, puede hacerlo, porque no es importante la cantidad de trabajo, sino la calidad del mismo.

Hace unos años me encontré con una situación curiosa, un jefe de administración, una persona bastante válida en su área, fue nombrado gerente de una empresa. Debo indicar que lo usual en esta organización era ascender siguiendo escrupulosamente criterios de antigüedad, así que era inevitable que esta persona llegara a ser gerente. No había que hacer nada especial, solo esperar, porque su turno llegaría.

El nuevo gerente no deseaba el puesto, aunque técnicamente estaba cualificado para ejercer las tareas. Además, no contaba con la simpatía del personal al que debía dirigir, simplemente, le había “tocado”. Así que se propuso enfrentarse a su primer año de liderazgo con un objetivo en mente, mantener el statu quo que había dejado el anterior gerente. No superarlo, ni superarse, mantenerlo, aguantando hasta que pudiese abandonar el puesto.


Cuando se hereda un sistema de liderazgo autoritario aunque disimulado por el "guante de seda" con que gestionaba el carismático gerente anterior, se produce el primer conflicto. El líder apático no quiere complicaciones y espera que se planteen soluciones a problemas, sin embargo, se encuentra con un personal acostumbrado a obedecer y totalmente desmotivado a la hora de asumir responsabilidades, ya que ¿para qué? Nunca había sido necesario. Y todo había ido siempre muy bien,.

Cuando se plantea un conflicto de este tipo tenemos una alternativa:


·   Asumir personalmente la supervisión de todas las tareas, cuando no su ejecución directa. A corto plazo puede parecer la solución óptima, el líder se asegura el cumplimiento estricto de sus decisiones. Es importante que vaya unido a eliminar la disidencia, evitando cualquier conato de creación de equipo. Un equipo cohesionado puede ser un gran aliado, pero también un enemigo muy poderoso.

 

·    Trabajar para modificar la conducta del personal. Es una tarea que requiere tiempo y esfuerzo, pero que, a la larga suele dar mejores resultados. El empoderamiento (esa palabra tan de moda) del personal supone una mayor implicación de los trabajadores a la hora de gestionar sus tareas, ya que conlleva el dotar de la autoridad y, por ende, de la responsabilidad necesaria para ejecutar su trabajo con autonomía. La libertad de tomar decisiones no está al alcance de todos, es trabajo del líder detectar qué responsabilidad es capaz de asumir cada uno de los trabajadores a su cargo y delegar en quien corresponda.

 

·   Asumir personalmente la supervisión de todas las tareas, cuando no su ejecución directa. A corto plazo puede parecer la solución óptima, el líder se asegura el cumplimiento estricto de sus decisiones. Es importante que vaya unido a eliminar la disidencia, evitando cualquier conato de creación de equipo. Un equipo cohesionado puede ser un gran aliado, pero también un enemigo muy poderoso.


Nuestro nuevo gerente, como nadie era capaz de hacer nada bien, decidió que todas las operaciones, cuestiones, decisiones, consultas, en resumen, todo, tenía que pasar por su correo electrónico, desde el que él daría el visto bueno. Por escrito. Todo. Desde la petición de compra de una caja de bolígrafos, hasta la inversión en modificación de estructuras fundamentales para la continuidad del negocio. 

Así que comenzó a recibir correos, que, claro, tuvo que compatibilizar con reuniones, llamadas telefónicas, viajes, comidas de empresa o cosas mucho menos importantes, como dormir. Era usual ver un mail de respuesta fechado un sábado de madrugada.


Cuando los correos dejaron de ser contestados comenzaron a recibirse más correos, que luego se convirtieron en llamadas, luego en llamadas impacientes y que, finalmente, acabaron provocando un atasco. 



Si, en la operativa de tu negocio, autorizar un precio o unas condiciones particulares debe ser cuestión de minutos, que te devuelvan una llamada de teléfono en cuestión de horas o que te contesten a un mail al cabo de una semana simplemente es perder la venta y, a veces, también al cliente. No informar a tu equipo de las oscilaciones del precio de compra de tu producto supone reducir tu margen de beneficios e incluso incurrir en una venta a pérdida. No atender a los proveedores puede suponer la pérdida de interesantes condiciones de compra o, simplemente, no autorizar sus pagos y perder su confianza. 

Este gerente tuvo el dudoso honor de ser el primero en generar 1 millón de euros de deuda en todo el grupo de empresas. Duró un año en el cargo, se le trasladó a otro puesto, con el sueldo y beneficios consolidados. Política de empresa.


¿Qué es la microgestión?

Se trata de una forma de gestión de equipos caracterizada por un excesivo control sobre el trabajo y una exagerada atención al detalle. Este tipo de gestión, inevitablemente, llevará al equipo a sufrir una serie de consecuencias:


·     Menos eficacia, la capacidad para alcanzar los objetivos marcados disminuye, puesto que se desperdician recursos tan valiosos como el tiempo, dedicado a detalles irrelevantes, lo que se traduce en menos eficiencia, ya que se debe disponer de más recursos para alcanzar los mismos objetivos.

 

¿Realmente es necesario que un gerente autorice la compra de una caja de bolígrafos? Si consideramos el coste hora de un gerente y a ello le sumamos la demora por no poder trabajar al carecer de bolígrafos ¿cuánto nos cuesta realmente esa caja?

 

·    Mal ambiente de trabajo. Quien a estas alturas dude de que un buen ambiente de trabajo aumenta la productividad permanece completamente ajeno a la realidad. El control excesivo de las tareas de los empleados produce estrés, tanto para el propio líder, puesto que sus elevadas expectativas nunca serán satisfechas, como para la propia plantilla, que puede verse sometida a una excesiva presión que acabe provocando desmotivación o patologías como el síndrome de burn out o de estar quemado en el trabajo.


·      Agotamiento del personal. Este tipo de líderes tienden a realizar extensas jornadas de trabajo, algo perfectamente lógico, cuando la necesidad de supervisar hasta el último detalle hace inviable una gestión adecuada del tiempo. El problema se plantea cuando demandan esta misma disponibilidad al resto del equipo, interfiriendo en el tiempo de descanso, imprescindible para un adecuado rendimiento. Suele ir asociado a una cultura presentista, la falta de confianza del líder en su equipo hace imprescindible que “vea” como su equipo “trabaja”, lo que se traduce en una valoración negativa de aquellos empleados que cumplen con el horario que tienen establecido. También conlleva una mayor rotación de personal y una pérdida de talento.

 

·    Disminución de valor del know how de la empresa: Las capacidades y habilidades, en resumen, el saber hacer de la empresa, no pertenece en exclusiva a los líderes. El know how se compone del buen hacer de todos y cada uno de los empleados de la misma y se ve fuertemente afectado cuando se desalienta la toma de decisiones, cuando se desautoriza a los trabajadores o cuando directamente se ignora su opinión, experiencia y su conocimiento. Es el medio más directo para cercenar de raíz cualquier intento de innovación. Recordemos que la innovación se desarrolla en entornos que permiten la experimentación y que, por otra parte, necesita de alta tolerancia al error, ya que se llega a ella después de unas cuantas equivocaciones.


El líder de nuestra historia tenía la costumbre de remitir un correo aprobando la gestión de sus mandos intermedios en el que decía: “Haced lo que dice X”, pero ¿acaso no es restar autoridad a la persona que ha escrito el correo facilitando instrucciones? Un mando intermedio debe disponer de capacidad para no necesitar un refrendo de cada una de sus decisiones, pero eso es algo que choca frontalmente con la necesidad del microgestor de controlar cada aspecto del negocio, porque, simplemente, es incapaz de delegar.

 

·     Ausencia de planificación estratégica. Es posible que, en algún momento, el líder se haya planteado la posibilidad de realizar una planificación anual, pero la gestión diaria y la incapacidad de diferenciar lo urgente de lo importante, acaba convirtiendo su labor en la de un “apagafuegos”, centrándose en el aquí y ahora. Este tipo de liderazgo plantea un problema añadido, si el gestor carece de conocimientos y/o experiencia para resolver un determinado problema y es incapaz de asumir que carece de recursos para ello y puesto que pedir consejo es síntoma de debilidad ¿cómo resolver la situación? En este tipo de ocasiones el líder puede recurrir a la procrastinación, con el íntimo pensamiento de que ignorando el problema igual se resuelve solo o pasa el tiempo suficiente para que un nuevo responsable se ocupe de él.


La microgestión es producto de una tremenda inseguridad personal y se soluciona fundamentalmente con confianza, confianza y confianza. Si no puedes confiar en ti mismo prueba a confiar en los demás. Si eres el líder será porque alguien ha confiado en ti para ejecutar esa labor, haz tú lo mismo.

Pepa Castillejo Poole

Consultor en calidad, medioambiente y seguridad y salud en el trabajo. La formación la hacemos jugando.

 https://www.linkedin.com/in/pepacastillejopoole/

Bienvenidos a nuestra web: http://www.exyge.eu/ 

 

Este artículo corresponde a una serie de colaboraciones que he solicitado a diversos compañeros y profesionales que desarrollan su actividad en distintas áreas de la gestión empresarial y que han accedido (creo y espero que encantados) a redactar para mi blog una serie de artículos exclusivos. El objetivo final es ampliar y compartir nuestro conocimiento.

 Como profesional sé el tiempo que se dedica a crear un buen artículo así que mi sincero agradecimiento y un fuerte abrazo para todos ellos.

 Daniel Blanco