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domingo, 18 de enero de 2015

La Calidad y las encuestas a Clientes




La Calidad y las encuestas a Clientes I
Considerado como uno de los “pilares” fundamentales de los actuales Sistemas de Gestión de Calidad y situado por lógica como el actor “mas relevante” en cualquier empresa, los deseos, opiniones, observaciones y reclamaciones de sus clientes se han convertido en información vital a tener en cuenta en el trabajo desarrollado por cualquier entidad.

Requisito indispensable de la ISO 9001 (también en otros modelos como el EFQM) desde su versión del 2000 e integrada dentro del apartado 8. Medición, Análisis y Mejora situándose como punto importante del proceso de Mejora Continua, la necesidad de comprobar la satisfacción de los clientes de una entidad se ha convertido en obligada desde el punto de vista normativo, situándose en su correspondiente diagrama de procesos con punto de entrada y salida en el “flujo” de trabajo de la empresa.

Más allá de su necesidad normativa, el conocer, tener en cuenta, analizar y aplicar la información que nos suministran los clientes (un apoyo a la llamada “calidad del cliente”) nos sitúa en el mercado y nos ofrece datos que muestran “tendencias” en nuestros procesos de trabajo, una orientación sobre su fidelización y lo más importante la “opinión” que aquellos tienen de nuestro producto o servicio.

Con objeto de poder parametrizar y poder analizar de un modo ordenado la información de los clientes la encuesta o cuestionario de satisfacción se ha convertido en la “herramienta estrella” para conseguir tal fin, encontrándose entre sus ventajas más relevantes las siguientes:

-     La sencillez de su generación. Considerando que parámetros de nuestro servicio o producto queremos analizar podemos crear una encuesta con unas pocas preguntas de puntuación directa (ej. entre 0 y 10) que posteriormente sirvan para “calibrar” la opinión particular del cliente y su posterior “relación” con el resto de encuestas efectuadas. Mi opinión particular como consultor es el empleo de un formato de encuesta ágil y con pocas preguntas que muestren la valoración de los clientes sobre apartados relevantes para la empresa como la calidad de los servicios o productos, el trato de nuestro personal, la atención ante posibles demandas, opinión sobre nuestras instalaciones, etc. y siempre concluyendo con una valoración general de nuestros servicios.

-    La facilidad de su realización. Existen tantas posibilidades de efectuar las encuestas como métodos de contacto existen: telefónicamente, por correo electrónico, fax, presencialmente, etc. Esta variabilidad de métodos ofrece un tremendo potencial a las organizaciones, sin embargo debemos tener en cuenta que, por lógica, existen métodos con una mayor respuesta (ej. telefónicos) que otros de cara a optimizar la realización de encuestas así como el tiempo de respuestas a las mismas.

-       La gran aplicabilidad de los datos recogidos. La recogida de valores numéricos ofrece la ventaja de poder efectuar un posterior análisis de datos por tipos de cliente, preguntas efectuadas, comparativas con periodos precedentes, etc. (con la posibilidad de aplicar varias de las “herramientas de la calidad) así como poder actuar como “prueba de cierre” de un determinado trabajo o proyecto. Las encuestas no dejan de ser una “foto fija” de una situación y un estado del cliente y como tal tienen su relevancia, sin embargo el poder comprobar su evolución tanto en forma de medias como en comparación con el mismo cliente en diversos periodos nos ofrece una visión más “potente” de la evolución de nuestros trabajos desde el punto de vista del cliente.


De cualquier modo y para garantizar una correcta recogida de datos se deben tener en cuenta una serie de observaciones/recomendaciones:

-     Los cuestionarios no deberían tener un número elevado de preguntas ni dejar opciones  abiertas en un número elevado de comentarios. La apertura de un campo de observaciones o ampliación de información suele ser un recurso bastante empleado para ofrecer al cliente una “puerta abierta” a ampliar sus comentarios.

-     El método de envío de cuestionarios, y su programación, debe garantizar el “retorno” de un número elevado de encuestas cumplimentadas. El número de encuestas analizadas debe ser lo suficientemente “elevado” para la “extracción” posterior de medias y valores de referencia pues un número bajo podría conllevar a “sesgos” en la información analizada. Podemos “diseñar” un formato de cuestionario excelente y elegir un método poco práctico para su cumplimentación de los clientes lo que puede conllevar a recoger muy poca información siendo ésta bajamente representativa y escasa por lo cual nuestra posibilidad de análisis se minimiza.

-       Es importante determinar claramente el área que efectúa las encuestas a clientes y su forma de plantear las encuestas. En todas las empresas existen áreas que están muy implicadas con el cliente y los datos que puedan recoger pueden encontrarse tremendamente “sesgados” (tanto positivamente como negativamente). En casi todas las entidades existen áreas “muy relacionadas” con los clientes que conllevarían una elevación de los valores registrados y personas con “pocas aptitudes” para efectuar encuestas (no todos valemos para todo).


La calidad y las encuestas a Clientes II
Generalmente muchos de estos parámetros (mínimo de encuestas requeridas, puntuación (o puntuaciones mínimas requeridas, tasa de respuesta, etc.) se marcan como indicadores de proceso por parte de la Dirección delimitándose la programación o secuencia deseada por la Dirección para su correcta ejecución.

Aunque la realización de encuestas es el método de valoración de clientes más extendido también existen otros métodos que generalmente se emplean para complementar los datos recogidos vía encuesta:

-     Ratios de fidelización. La empresa controla año a año el mantenimiento de sus clientes. Su control puede efectuarse simplemente comprobando que cuota de clientes mantenemos en relación al año precedente, pudiéndose evolucionar dicho valor comprobando la cantidad económica ingresada en cada periodo anual. También se pueden integrar parámetros de antigüedad de clientes u otros valores que puedan considerarse de referencia.

-      Valoración de encargados, inspectores, etc. Se trata de un método indirecto por el cual los encargados, comerciales o cargos que tengan una relación más estrecha con los clientes proceden a efectuar una valoración de los mismos teniendo en cuenta una serie de parámetros cuantificables tales como facturación, conjunto de pedidos atendidos, etc.

-     Felicitaciones. En ciertas organizaciones se registran como información de clientes felicitaciones por servicios prestados o encargos efectuados, éstas se pueden emplear relativizando los resultados en función del global de trabajos o servicios.

-   Valoración en reuniones, foros, etc. Se trataría de una evolución entre la encuesta y la valoración de los encargados. Tiene la desventaja de la problemática de aunar criterios de valoración pues en cada entrevista se deberían tratar los mismos aspectos lo cual no es sencillo, además su realización conlleva el empleo de mayor tiempo y recursos humanos.


De cualquier modo se debe resaltar que en cualquier caso se debe tener información de clientes siempre de primera mano no siendo válida el empleo únicamente de métodos indirectos (ej. fidelización o valoración de comerciales*), de ahí el mayor uso de las encuestas por ser más directas y requerir menos recursos.

*Observación. Cuando se produjo el cambio de la versión de la Norma de 1994 a la de 2000 en muchas auditorías las empresas no habían implantado la realización de encuestas y justificaban la satisfacción de los clientes mediante valores bajos de reclamaciones registradas y la fidelización de los mismos; en líneas generales se asumía que un cliente que no había reclamado se encontraba satisfecho. Lógicamente este argumento no fue asumido como válido por los equipos auditores.


Reseñar que uno de los métodos o modelos más empleados es el SERVQUAL que "traza" una relación entre la valoración de nuestro trabajo y la puntuación del cliente con el sector donde desarrollamos nuestra actividad. Por otro lado buenas encuestas ayudan a definir y controlar el llamado "paradigma de la disconformidad" controlando la diferencia entre el trabajo prestado y el esperado por parte del cliente. También cabe reseñarse en los últimos años el desarrollo de la técnica de "Mapas de Experiencia del Cliente" de modo que se controlen sus puntos de relación con nuestra organización y dicha relación ofrezca información para nuestra mejora progresiva.

Nunca debe perderse de vista que lo que intentamos es conseguir el punto de vista del cliente con objeto de comprobar la excelencia de nuestros servicios, su “potencial” o necesidad de replanteo así como nuestros puntos fuertes y débiles de cara al trabajo desarrollado, siendo una información totalmente imprescindible para el futuro planteamiento de objetivos y mejoras. Las encuestas muy extensas o con carga “psicológica” no suelen funcionar pues el cliente se cansa o se ve “relativamente embaucado”. La realización de un escaso número de preguntas, directas, bien estructuradas y efectuadas por la persona adecuada ofrece a las empresas información más que suficiente de apoyo de trabajo a todas las áreas de la entidad.


“Un cliente, bien atendido podría ser más valioso que invertir 10.000 dólares en publicidad”. Jim Rohn empresario, autor y orador estadounidense.




lunes, 17 de noviembre de 2014

El control de proveedores en las empresas

El control de proveedores
El control de proveedores
en las empresas
Requisito imprescindible tanto en los Sistemas de Calidad como en los de Medio Ambiente representa un pilar indispensable en todas las organizaciones con independencia de tener o no implantado un Sistema de Gestión.

Recogido como uno de los 8 principios de lacalidad (parece que actualmente se están revisando para dejarlos en 7) y considerado en todos las sistemáticas (ISO 9001, modelo EFQM, ISO 14001, etc.) se plantea como una “directriz” de “integración” de la actuación de nuestros proveedores con objeto de su “alineación” con la metodología de trabajo de nuestra empresa con el objetivo final de mejora nuestro servicio a los clientes.

Particularmente la ISO 9001 “nos obliga” a determinar una líneas de evaluación y “reevaluación” de nuestros proveedores con el fin de controlar en nuestro sistema el desarrollo de su trabajo.

Por su parte el modelo EFQM sitúa los proveedores como actores interesados (agente facilitador) a considerar en nuestra prestación de servicio “llamando” a su colaboración y trabajo conjunto en aras de la mejora continua.

Por su lado la ISO 14001 impone una serie de condicionantes ambientales (y normativos/legales) que deben ser tendidos en cuenta para la condición de “proveedor homologado” en nuestra organización*.

Observación*. Es de mencionar que Harrington también considera a los proveedores claves en la mejora de los procesos en la empresa y que Porter en sus Cinco Fuerzas los considera como factor relevante para la implantación de cualquier estrategia empresarial exitosa.

Tradicionalmente el control y evaluación de los proveedores de una entidad se suele diferenciar considerando si trata de un proveedor de artículos o de servicios. En el primer caso su control se encuentra directamente relacionado con la “calidad” y el número de sus entregas. Por otro lado los proveedores de servicios suelen ser “vigilados” en función del tiempo de trabajo y el grado de cumplimento de las especificaciones acordadas con ellos por parte de nuestra organización.

Mención aparte se suele hacer con los subcontratistas* pues su trabajo se encuentra “a caballo” entre la prestación de servicio y el control de proveedores y lógicamente deben ser “controlados” por ambas “vías” ya que su trabajo suele incidir directamente en nuestro cliente.

Nota*. El control detallado de los subcontratistas fue uno de los “regalos“ de la versión de 2008 de la ISO 9001. Desde mi punto de vista fue necesario como consecuencia del tremendo “coladero” que tenía el control de este tipo de proveedores en la versión de 2000 pues se daba el caso de empresas acreditadas en áreas donde el trabajo era desarrollado por un proveedor y únicamente se le controlaba como tal.


Centrándonos en la sistemática de evaluación de los proveedores las empresas determinan una serie de criterios que aquellos deben “cumplir” para convertirse en “proveedores homologados”. Dichos “requisitos variarán o se adaptarán al tipo de proveedor y/o al tipo de producto o servicio desarrollado, pudiendo ir desde una serie de “pedidos de prueba” donde únicamente se analiza la “fiabilidad” del proveedor hasta el control en el cumplimento de una serie de requisitos técnicos del proveedor o producto que suministra incluyendo en algunas ocasiones certificaciones o normativas exigibles o “recomendables”.

Por otro lado la “reevaluación” de proveedores suele incluir y valorar la secuencia “histórica” del trabajo del proveedor en relación a nuestra empresa teniendo en cuenta criterios relacionados con el número y gravedad de los fallos (así como la efectividad en su resolución), nivel de cumplimiento con los requisitos establecidos y pactados y servicio de atención post-venta, opiniones de clientes (muy relevantes en el control de subcontratistas) y mantenimientos de certificados o registros normativos/legales (muy relevante en medio ambiente), entre otros**.

Nota**. Muchas entidades amplían estos aspectos de control a puntos como la antigüedad del proveedor o criterios económicos o de facturación. En mi opinión estos puntos “desvirtúan” en cierto modo la “reevaluación” de los proveedores.


El diseño por parte de las empresas de dinámicas de trabajo donde se compruebe la “agilidad” y capacidad de nuestros proveedores (que en muchos casos viene apoyada por la realización periódica de una auditoría en las instalaciones del proveedor) para corresponder a nuestras demandas (las cuales deben ser realistas) determina una potente herramienta de trabajo “vital” para cualquier entidad y más considerando la tendencia hacia los modelos empresariales tipo trébol definidos en los últimos años. Las reuniones periódicas con nuestros proveedores más importantes marcan la pauta y la “oportunidad” de integrar de un modo correcto (aceptando las posibles modificaciones o mejoras que se puedan presentar) a nuestros proveedores en la visión y línea de trabajo de nuestro negocio obligándonos a ir más allá de las palabras.

Un ejemplo muy práctico lo representamos los que nos dedicamos a la consultoría ya que si tenemos claros los objetivos del cliente así como los recursos y tiempos que puede dedicar podemos “trazar” el modo más eficaz y productivo de desarrollar nuestros servicios.


“Finalmente todo se conecta: personas, ideas, objetos. La calidad de las conexiones es la clave para la calidad en sí.”
Charles Eames. Arquitecto, diseñador y director de cine estadounidense.








domingo, 2 de noviembre de 2014

Las Acciones Preventivas en los Sistemas de Gestión

Las Acciones Preventivas en los Sistemas de Gestión
Consideradas como una de las “herramientas” de mejora más potentes por la norma ISO 9001 en su actual versión (2008) su empleo y uso no se encuentra correctamente “explotado” en muchas organizaciones.

Aunque parece que pueden tener sus días contados como consecuencia de la revisión de la norma de referencia prevista para 2015 voy a tratar de “defender” su aplicación en las empresas con Sistemas de Gestión pues considero que la prevención forma parte de la filosofía de  los sistemas y especialmente de los mas evolucionados.

Teniendo en cuenta su definición como “conjunto de medidas adoptadas para la resolución de una desviación o no conformidad potencial” y entendiendo esta última como “un incumplimiento futuro o potencial de un requisito” a priori podríamos considerar que los consultores y/o Responsables de Gestión deberíamos tener dotes de “adivinos*” para:

1.      Determinar desviaciones o errores “futuros”.
2.      Resolver satisfactoriamente dicho fallos “potenciales”


*Nota. Empleo esta palabra pues en mis años de consultor y en las acciones formativas que he efectuado para la implantación de Sistemas en muchas ocasiones esta es la afirmación que me he encontrado más a menudo por parte de los Responsables de las empresas.


Sin embargo y teniendo en cuenta la cantidad de información que un Sistema de Gestión (Calidad, Medio Ambiente, Seguridad, Energía, ……) suministra a la empresa por vías diferentes se pueden observar “situaciones” que pueden provocar “posibles” desviaciones y que abren la puerta a la adopción de acciones de prevención por parte de la organización.

Un resumen de las “pistas” que pueden llevarnos a emprender acciones preventivas es el siguiente:

-   “Mala” evolución de los Indicadores de proceso. Todos los Sistemas de Gestión tienen planteados una serie de ratios medibles con objeto de controlar sus actividades y procesos acompañados de unos valores máximos o mínimos permitidos por la Dirección para garantizar el desarrollo correcto de la actividad controlada (en muchos casos existe una “banda” de aceptación”). Por lo general el incumplimiento de los límites planteados conlleva la apertura de una Acción Correctiva, sin embargo muchas empresas no emprenden acciones preventivas al acercarse los datos recogidos progresivamente a los límites o umbrales marcados en los valores controlados.

-        Planteamiento de Objetivos o Líneas de Mejora. La determinación de objetivos o actuaciones de mejora conlleva al estudio, por parte de la organización, de los recursos y necesidades necesarias para su logro así como los tiempos de realización de sus diversas etapas. Su análisis detallado se asemeja al Diagrama Causa-Efecto por el cual su “programación” correcta puede acompañarse (o incluso diseñarse) con una o varias Acciones Preventivas con objeto de evitar “desviaciones” en las etapas a ejecutar o metas definidas.

-    Observaciones de Auditoría. Por definición muchas de las observaciones recogidas en los informes de auditoría pueden considerarse “fallos” puntuales detectadas por el equipo auditor o conclusiones o apreciaciones que corresponden a situaciones del Sistema analizado que pueden “pulirse” o mejorarse (no deja de ser una valiosísima información externa que debe tenerse en cuenta). La revisión de estas observaciones y la consiguiente adopción de medidas (si es considerado oportuno por la empresa) abre la puerta para emprender diferentes Acciones Preventivas.

-     Información de clientes y trabajadores. Considerados por todos los “gurus” de la calidad como pilares fundamentales de cualquier Sistema de Gestión “sus observaciones” o más bien el análisis de sus opiniones abren una vía de estudio, mediante aplicación de Acciones Preventivas, para controlar posibles “desjustes” en nuestro trabajo y/o percepciones o impresiones “diferentes” de ambos actores principales de los sistemas. La gestión y creación de “canales” que recojan, analicen y trasladen esta información a la Dirección y a los cargos con responsabilidad es un elemento “indispensable” para cualquier empresa que pretenda mejorar y garantizar su adaptación a los requisitos del cliente teniendo en cuenta el personal que desarrolla los trabajos en la entidad y se encuentra directamente relacionado con el cliente.

-        La evolución de la empresa en “su entorno”**. Aquí entrarían en juego los datos relacionados con la evolución de la competencia, opiniones de partes interesadas (mas allá de trabajadores y clientes), tendencias de nuestro sector o negocio, etc. Este conjunto de información deberá ser tenida por la empresa con objeto de su propia “subsistencia” como organización marcando en muchas ocasiones las líneas generales de actuación a medio y largo plazo. Estos datos se enlazarían con la programación de líneas de mejora y la posibilidad de adopción de medidas de anticipación por medio de Acciones Preventivas.


**Nota. Tal vez se trate de una sistemática más desarrollada en el modelo EFQM. pero que entra de lleno en los requisitos definidos en la nueva ISO 9001:2015 donde ha desaparecido el término de acción preventiva sustituyéndolo por un análisis global de riesgos y su consideración en el conjunto de actuaciones de la entidad.


Desde mi experiencia como consultor las entidades con bueno sistemas de gestión implantados mantiene un elevado número de acciones preventivas en seguimiento siendo, generalmente, su ratio en relación con las acciones correctivas emprendidas normalmente elevado. La prevención de los errores es un punto necesario para la mejora continua de los Sistemas de Gestión (se debe recoerdar su tránsito desde el Aseguramiento a la Gestión) y su correcta aplicación conlleva una mayor eficacia en las actuaciones de las empresas al quedar demostrado que los costes de la prevención son inferiores a los de la corrección.

“Excava un pozo antes de que tengas sed.”
Proverbio chino





lunes, 6 de octubre de 2014

Los Sistemas de Calidad y las Empresas

En este artículo presento una visión general de la implicación de los Sistemas de Gestión de Calidad en las empresas, su interrelación y las ventajas que un buen sistema aporta a todo tipo de entidades.

He cedido el artículo a un buen compañero llamado Rubén Alonso que amablemente lo “ha colgado” en su blog donde cuenta con muchas colaboraciones interesantes. El artículo lo podéis ver en la siguiente dirección:



"La calidad también supone colaboración". Daniel Blanco. Consultor empresarial


jueves, 2 de octubre de 2014

El concepto de las 3 calidades

El concepto de las tres calidades
Existe la teoría de que la satisfacción completa del cliente se da cuando coinciden las llamadas tres calidades: diseño, fabricación y clienteEl resumen de estos tres conceptos es el siguiente:

1.   Calidad del diseño. Basado en un enfoque hacia el producto o servicio y teniendo un gran carácter subjetivo pues se caracteriza por considerar alguno de los atributos del producto o servicio como por ejemplo los kilates de un anillo de oro, las prestaciones de un equipo informático, las estrellas de un hotel, etc.

2.  Calidad de fabricación o servicio. En este caso el enfoque se sitúa en la producción o prestación del servicio. Este punto es el mejor desarrollado en los sistemas de calidad (ISO, EFQM, etc.) como consecuencia de que su consecución se basa en el principio de que la calidad es la conformidad con las especificaciones o requerimientos de la fabricación o desarrollo del servicio (ej. factores como las tolerancias en fabricación, tiempos máximos de entrega, etc.), siendo estos principios desarrollado y difundidos por Crosby y Deming entre otros.

3.     Calidad del cliente. En línea con sus demandas y expectativas y buscando su fidelización. En este caso se trata la calidad de un modo “orientado” al exterior de la empresa y que posee, al igual que la calidad en el diseño, una gran subjetividad (aunque puede ser parametrizable con un análisis detallado) como consecuencia de las múltiples opiniones que se pueden recoger. Este enfoque conlleva la necesidad de la organización de “vigilar” continuamente los “cambios” de las “demandas” y opinión de nuestros clientes (la norma 9001 en su versión del año 2000 -ocho principios de la calidad- procedió a integrar la definición de la calidad como adecuación para el uso, satisfaciendo las necesidades del cliente). Por otro lado modelos de encuestas como el SERVQUAL ayudan a "enfocar" muy claramente las expectativas y valoraciones de los clientes. También el desarrollo de los llamados "Mapas de Experiencia del Cliente" constituye una potente herramienta para recoger nuestro puntos de contacto con el cliente y recabar información para la mejora de nuestros procesos.


La calidad ideal considerada como la satisfacción completa del cliente ocurre cuando se integran las tres calidades antes mencionadas: diseño y fabricación/prestación de servicio (controladas por la entidad) y la deseada por el cliente (e “impuesta” por él) de un modo externo a la empresa (la sistemática defendida por Feigenbaum o la trilogía de la calidad de Juran son un claro exponente de este hecho). El sistema queda representado por la siguiente figura:
  


En el caso de no coincidencia de las tres calidades se producen situaciones no deseadas:

-       Insatisfacción inevitable. La calidad del diseño y fabricación no complacen al cliente debiéndose “rediseñar” el producto o servicio para su ajuste a las demandas del cliente.

-        Calidad amenazada. La calidad de fabricación y del cliente coinciden (este es un caso curioso) pero no así la del diseño provocando que el cliente se encuentre satisfecho “de un modo casual”. Este escenario, por lo general no se suele mantener en el tiempo.

-       Insatisfacción evitable. Aquí coinciden la calidad del diseño y la del cliente quedando fuera la fabricación. La solución pasa por ajustar la fabricación o la prestación del servicio al diseño o planificación planteado. Al igual que en el caso anterior esta situación no suele mantenerse en el tiempo pues conlleva una falta de rentabilidad para la empresa.

-       Esfuerzos inútiles de diseño. Únicamente se da esta calidad no considerando las otras dos lo cual no hace viable el artículo o servicio.

-        Trabajo de fabricación inútil (sustitúyase por prestación de servicio). Se desarrolla el servicio o se fabrica sin considerar ni el diseño o planificación ni la opinión del cliente (sobran los comentarios).

-     Satisfacción industrial. El proceso deja fuera la calidad del cliente por el cual la empresa efectúa un esfuerzo fuera del mercado.


El diagrama de las tres calidades pone de manifiesto que la calidad debe ser considerada por toda la “linea” de trabajo (con un enfoque global de los integrantes de la organización) de la empresa, implicando a las áreas de relación con los clientes para que investiguen sus necesidades al área de diseño y planificación para definir estas “demandas” en requerimientos técnicos y a producción o control de prestación de servicio para desarrollar el trabajo bajo el planteamiento definido.


“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”. Albert Einstein. Científico estadounidense de origen alemán.


martes, 30 de septiembre de 2014

El Análisis Inicial en la Calidad

El Análisis Inicial en la Calidad
El primer contacto, como consultor, con una empresa, que desea implantar un Sistema de Gestión de Calidad (también ambienta, energético, de prevención, etc.), conlleva un análisis de dicha entidad con objeto de comprobar las “necesidades” que la misma debe cubrir con el objetivo de “introducir” con éxito dicha sistemática e integrar la misma en la estrategia empresarial de la entidad (aspecto este último vital para el correcto desempeño del sistema).


Dicho análisis debería abarcar los siguientes aspectos fundamentales:

  • Entorno de la Organización. Conjunto de factores externos que condicionan (o pueden llegar a condicionar) el funcionamiento de la organización. Aspecto muy relevante en la nueva versión de la ISO 9001 (aprobada en Septiembre de 2015) y que delimita la consideración por parte de las organizaciones de aspectos relativos a la adecuación tecnológica de nuestra organización, datos económicos (la consideración de los mismos, al estilo de un Cuadro de Mando Integral es un factor clave en la gestión de cualquier empresa), información sobre  el mercado donde "colocamos" nuestros productos o prestamos nuestros servicios (principalmente la evolución de las necesidades y expectativas de nuestros clientes), características de nuestra competencia (evolución, actuaciones, etc.), así como factores culturales y sociales (bajo la consideración del "medio ambiente" que rodea a nuestra empresa) y legales (requisitos que afectan a mi entidad y evolución de los mismos).
  • Estructura organizativa. Generalmente las organizaciones están estructuradas en organigramas piramidales que “fluyen” desde la Dirección (o cuerpo directivo) hasta los trabajadores, pasando (dependiendo de la “envergadura” de la entidad) por los diferentes Jefes de Sección o Departamento (Administración –un departamento vital y muchas veces olvidado-, Compras, Producción, Ventas, RRHH, etc.). También se da en entidades con representación en distintas zonas geográficas la figura del Jefe o Responsable de Delegación que suele estar justamente debajo de la Dirección (y antes de los Jefes de Sección anteriormente mencionados). Esta estructura va desde entidades “muy rígidas” donde la autonomía de los responsables es limitada hasta organizaciones más horizontales en las cuales el grado de toma de decisiones está “más abierto” a los diferentes responsables, llegando a funcionar en muchas ocasiones como una “entidad propia” en pequeño (puede que el estudio de Henry Mintzberg sea el más completo al respecto). Esta mayor o menor autonomía (y en que aspectos) determinará el “flujo documental” así como la sistemática de reuniones para la toma de decisiones, análisis de datos y posterior puesta en marcha de acciones y objetivosEste análisis "interno" debería complementarse con un estudio de los valores y cultura de la organización de modo que se tenga información sobre las actuaciones "que mueven" internamente a los participantes de la organización (aunque asumo que en muchas ocasiones es muy complicado y que esto se va conociendo a medida que se implantan los sistemas).

El Análisis Inicial en la Calidad II
    Nota*. Tanto el entorno como la estructura organizativa proporcionan información relevante para determinar el conjunto de factores tanto internos como externos que pueden ser relevantes para la posterior implantación de Sistema de Gestión y que pueden ser eficazmente analizados mediante una matriz DAFO. Su determinación junto con los requisitos demandados por las principales partes interesadas de la organización marca el punto de partida para la determinación del alcance y posterior diseño de procesos del Sistema.


  • El flujo de trabajo. La determinación “clara” de los procesos y su interrelación seguidos por la empresa previamente a la implantación del sistema es una parte fundamental para comprobar la dinámica seguida por la entidad desde que se tiene el primer contacto con el cliente hasta que se le presta el servicio o se le entrega el producto deseado. El conocer “como se hacen las cosas” así como el papel desempeñado por todos los departamentos o áreas así como los diferentes responsables (siendo fundamental en muchas empresas la “estructuración” de las actividades subcontratadas así como su relación con sus  proveedores más relevantes) y trabajadores que van participando en los “procesos” de trabajo es indispensable para la detección de “fallos”, duplicidades, posibles acciones de mejora, etc.  
  • El flujo de papeles. Generalmente todas las organizaciones tienen diseñado previamente a la implantación del sistema una mínima (a veces no tan mínima) de registros de trabajo (realización de pedidos, presentación de ofertas, “papeles de control del trabajo”, etc. Desde mi experiencia esta sistemática –con las modificaciones necesarias- abarcan entre el 50 y el 60 % de la información necesaria del futuro Sistema de Gestión a implantar (principalmente en implantaciones de calidad, el porcentaje se reduce en un 20-30 % para implantaciones ambientales y de energía, pudiendo ser más elevado en áreas de prevención). El cómo se “mueven” y “archivan” los documentos y registros existentes así como los responsables de su cumplimentación y metodología archivo debe ser revisado y contrastado por el consultor para el futuro diseño del Sistema de Gestión a implantar (debemos considerar que la nueva norma 9001 "indirectamente" está obligando a una determinación documental enfocada a los procesos y requisitos determinados como relevantes tras el análisis de los factores externos e internos de la organización y considerando las partes interesadas y la correspondiente valoración del riesgo, esto conlleva a documentos y registros (información documentada) mucho más dinámicos y adaptados a las necesidades de la empresa en cada momento).
  • La capacitación del personal. La necesidad de efectuar reuniones con los futuros actores (incluida la propia Dirección, la cual debe liderar el Sistema, y especialmente con su representante), lo cual es tremendamente relevante como consecuencia de su participación directa -y responsabilidad- en el Sistema de Calidad) del sistema a implantar es de especial relevancia para delimitar su “capacidad” para asumir las directrices del futuro sistema y determinará claramente las acciones formativas a efectuar que serán necesarias. Teniendo en cuenta que los Sistemas de Gestión van a “descansar” en el trabajo desarrollado por el personal de la organización, el análisis de sus aptitudes y en enfoque de su futura participación, la comprobación de este punto determinará la línea de reuniones a tener con los diversos departamentos.

Estos cinco puntos, son en mi opinión como trabajador del conocimiento, los más relevantes a tener en cuenta en una “revisión inicial” coincidiendo en su realización con los trabajos de "reingeniería" de procesos. La información que un buen análisis ofrece (considerando los tres aspectos clásicos de la calidad) es muy positiva para el consultor en aras de una correcta planificación del trabajo a efectuar al cliente, al tener en cuenta todos los datos del contexto de la empresa, estructura de la organización, flujo de toma de decisiones, documentación “preexistente” y aptitudes del personal.

La Dirección de la organización tiene, con este análisis, una buena “aproximación” a las necesidades reales del proceso de implantación (ISO 9001, EFQM, ISO 14001, ISO 50001, etc.) así como al trabajo de apoyo que desarrollará el consultor y el “camino” y “objetivo” final de la implantación del Sistema (tras su implantación exitosa la organización comenzará a pasar por varias etapas donde irá perfeccionando su sistema y modificándolo progresivamente en aras de la mejora continua, pero eso es un tema desarrollado en otro artículo).


“La calidad no se da por casualidad, debe ser planeada”. 
Joseph Juran. Consultor de gestión de origen rumano.



Autor: José Daniel Blanco Alonso




domingo, 21 de septiembre de 2014

Otra visión de la calidad: el modelo EFQM

Otra visión de la calidad: el modelo EFQM



Además de la implantación de Sistemas de Gestión de la Calidad basados en los requisitos de la Norma UNE-EN ISO 9001:2008 (pronto 2015) existen otros modelos para introducir el concepto de la calidad en las organizaciones. Uno de ellos es el modelo europeo EFQM desarrollado por Europa a principios de los años ´90 en respuesta a Modelo de Deming (Japón) y al Modelo de Malcolm Baldrige (EE.UU.).




Los conceptos fundamentales para la Excelencia “defendidos” por el modelo EFQM en su “versión” de 2013 son los siguientes:

-         Añadir valor para los clientes.
-         Crear un futuro sostenible.
-         Desarrollar la capacidad de la organización.
-         Aprovechar la creatividad y la innovación.
-         Liderar con visión, inspiración e integridad.
-         Gestionar con agilidad.
-         Alcanzar el éxito mediante el talento de las personas.
-         Mantener en el tiempo resultados sobresalientes.


Por otro lado el modelo EFQM define los criterios que aportan el marco para ayudar a las entidades a llevar los conceptos anteriores a la práctica a través de la relación causa-efecto entre lo que hacen las empresas (los llamados agentes facilitadores) y los resultados conseguidos:

-         Agentes facilitadores (revelan el modo de actuación de la entidad):

-   Liderazgo. Se hace hincapié en que los directivos actúan como modelo de referencia (implicándose, interactuando con partes interesadas y reforzando la cultura de la excelencia) de sus valores y principios éticos de modo que inspiren confianza en todo momento correspondiendo a la razón de ser de la entidad (misión) y el tipo de empresa en que desea convertirse (visión) a través de sus conocimientos, expectativas y relaciones entre sus integrantes (valores).

-      Estrategia. Conlleva una definición de su misión, visión y valores en relación a sus grupos de interés. El despliegue de las políticas, objetivos, planes, procesos de trabajo desarrolla la visión de la organización. Se debe considerar toda la información (análisis) de la sociedad, los clientes, los proveedores, los empleados, los accionistas, el marco legal, la economía y la competencia.

-       Personas. Se produce una valoración de los integrantes de la organización (activos intangibles) promocionando los objetivos personales y desarrollando medidas de comunicación interna, actuaciones de motivación, implicación y asunción de responsabilidades, marcaje de recompensas y dinámicas para emplear las capacidades y conocimientos de los trabajadores en beneficio de la entidad.

-       Alianzas y Recursos. La relación con proveedores, colaboradores e incluso competidores y la gestión de sus recursos internos (incluyendo los económicos y financieros, infraestructura, tecnología e información y conocimiento). El objetivo es alcanzar un equilibrio entre las necesidades actuales y futuras de la entidad.

-        Procesos*, Productos y Servicios. El correcto diseño y gestión de los procesos de trabajo de la entidad con vistas a la mejora de sus productos o servicios conlleva una elevación del valor añadido de los mismos de cara a sus clientes así como de otros grupos de interés de la empresa.

*Nota. Para el EFQM es una secuencia de actividades que van añadiendo valor mientras se produce un producto o servicio, considerando además tres grandes bloques: procesos estratégicos, procesos operativos y procesos de apoyo.



-         Resultado conseguido (reflejan los logros de la organización):

-    Resultados en los Clientes. El cómo ven los clientes a nuestra organización y su opinión general desde que se produce el primer contacto hasta la adquisición del producto servicio y la atención post-venta (los llamados "Momentos de la Verdad") conllevan un control de aspectos complementarios sobre la accesibilidad de nuestra organización, su capacidad de respuesta, nuestra calidad de los productos/servicios, la capacidad y cortesía de nuestro personal, la garantía de nuestro producto/servicio, las reclamaciones (número, tiempo de respuesta, tiempo de resolución, etc.), fidelidad de clientes, etc.

-        Resultados en las personas. Del mismo modo que lo anterior pero en relación al personal de la organización se debe “medir” la percepción de los empleados en relación a nuestra empresa. Generalmente este control se agrupa en dos grandes bloques: medidas de motivación (desarrollo profesional, comunicación interna, delegación de responsabilidades, reconocimiento, formación impartida, igualdad de oportunidades etc.) y medidas de satisfacción (entorno de trabajo, relaciones con el resto del personal, condiciones del puesto de trabajo, salario, etc.)

-    Resultados en la sociedad. El impacto en los grupos de interés y en el “entorno” de la organización son controlados y analizados en el EFQM. Iniciativas culturales, de apoyo a la comunidad o temas medioambientales son tenidas en cuenta en este sistema.

-     Resultado de negocio. El EFQM no olvida que cualquier organización tiene como principal objetivo “ganar dinero” y mantenerse en el mercado. El sistema considera datos como capital social, precio de sus acciones, cash flow, ventas, márgenes, información sobre sus inversiones, cuota de mercado, etc.


La sistemática indicada se complementa con una evolución de los criterios y subcriterios, en número de 32 (los criterios indicados arriba se dividen en una serie de subcriterios para facilitar su valoración) tanto de agentes facilitadores como de resultados teniendo en cuenta el cuadro siguiente:



La revisión continuada de los criterios mediante un sistema de autoevaluación permite comprobar el progreso de la organización, pudiendo completarse con una evaluación externa orientada a la obtención de un “premio” o “Sello de Excelencia”.

La evaluación o validación del EFQM se efectúan a partir del “Esquema Lógico REDER (Resultados, Enfoque, Despliegue, Evaluación y Revisión” una herramienta basada en el Ciclo de Deming de la mejora continua.

En resumen el esquema de sellos EFQM tiene 4 niveles de reconocimiento externo siendo la escala de puntos continúa y los niveles son establecidos por el Club de Excelencia en Gestión:
  
-         +200 puntos: Compromiso hacia la excelencia.
-         +300 puntos: Excelencia Europea 300+
-         +400 puntos: Excelencia Europea 400+
-         +500 puntos: Excelencia Europea 500+


Nota. El modelo EFQM permite llegar hasta los 1000 puntos aunque en la práctica es difícil superar los 600 puntos.


Como conclusión se debe considerar la mayor “amplitud” del EFQM en las organizaciones pues abarcar ya inicialmente aspectos de la organización relacionados con su financiación y empleo de sus recursos financieros (aspecto ausente en muchos sistemas ISO 9001), conlleva una mayor participación del personal y una toma en consideración de las opiniones de los trabajadores (convirtiendo a los trabajadores en pieza fundamental de la organización de un modo similar al kaizen y su modelo asociado 5s), fomenta una mayor red de alianzas con todos sus colaboradores y partes interesadas (especialmente proveedores que influyen directamente en nuestro trabajo) y pone especial énfasis en el desarrollo de nuestra organización dentro de la sociedad y del entorno en el que operamos tomando conciencia de la opinión de los grupos de interés “afectados” por nuestras instalaciones, productos o servicios (parece que la nueva versión de la ISO 9001 hace alguna referencia a este punto).


“Predecir es muy difícil, y sobre todo el futuro.”
Niels Bohr, Físico danés.