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sábado, 17 de octubre de 2015

La Matriz DAFO en la Estrategia Empresarial (y de Calidad)




La Matriz DAFO es considerada como uno de los métodos más importantes para el análisis estratégico empresarial. 

El estudio de las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades es una de las herramientas más empleadas por las organizaciones con objeto de delimitar nuestra situación actual, los cambios que se producen en el mercado, nuestras capacidades y nuestras limitaciones con el fin de desarrollar una serie de objetivos y líneas de actuación.


Particularmente en el diseño y desarrollo de los Sistemas de Gestión de la Calidad (especialmente con la última revisión de la ISO 9001 en Septiembre de 2015) la necesidad de determinar los factores internos y externos que afectan a la organización y que constituyen su ambiente de negocio marca un punto de partida para la posible utilización de una matriz DAFO  con el objetivo de su determinación y análisis de relevancia de cara la empresa.

Reseñar que DAFO (FODA o SWOT*) deriva del acrónimo formado por las iniciales de los términos: debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades.

*Nota. SWOT es el acrónimo en inglés de Strenghts, Weaknesses, Opportunities and Threats


Puede que uno de los motivos de su gran éxito es la sencillez de su aplicación y su elevada eficacia (para cualquier tipo de organización, proyecto, etc. independientemente de su tamaño, estructura o complejidad) como herramienta de análisis de la realidad de una organización y punto de partida para la toma de decisiones.

La herramienta DAFO efectúa una “foto” de la situación actual de la organización la cual permite ofrecer información ajustada para la toma de decisiones empresariales y el planteamiento de sus objetivos estratégicos siendo el nexo que permite relacionar los factores internos de la empresa con los aspectos externos del ambiente que la rodea así como la adecuación de nuestra línea de actuación en relación al futuro que nos espera.

El modelo obliga a efectuar dos tipos de análisis:

-      Un análisis interno donde debemos delimitar nuestras fortalezas y debilidades generalmente considerando aspectos intrínsecos a nuestro negocio tales como capacidad de producción, estructura de procesos, costes de fabricación o servicio, tecnologías internas aplicadas, gama de nuestros productos o servicios, cuota de mercado, política de precios, estructura interna, liderazgo, cultura empresarial, sistemática de selección de personal, renumeración del mismo, rotación de los trabajadores, recursos financieros, endeudamiento, rentabilidad, liquidez, etc y que constituiría la base para la formulación de estrategias basadas en recursos y competencias internas.

  • Fortalezas: consisten en las destrezas existentes en la organización y que nos diferencian de la competencia. Constituyen los recursos existentes en la empresa y que permiten explotar las oportunidades que existan. Tal y como decía Theodore Roosevelt “Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde estés”.
  • Debilidades: quedan delimitadas por los factores en los cuales somos inferiores (o sencillamente no tenemos) a la competencia. Delimita el conjunto de aspectos en los cuales nuestra entidad puede (y debería) mejorar.

  
-  Un análisis externo cuyo objetivo es la identificación y análisis de las amenazas y oportunidades existentes en nuestro negocio y donde se tienen en cuenta el conjunto de factores “externos” de nuestra organización pero que afectan a su desarrollo (actual y futuro): características de nuestros clientes, evolución de su demanda, tipo y actuaciónde nuestros competidores (actuales y potenciales –ej. productos sustitutivos) en precios, distribución, publicidad, etc., tendencias del mercado (proveedores, clientes, etc.), y factores considerados del entorno (más difíciles de controlar) como económicos, legales, políticos, tecnológicos, etc.

  • Oportunidades: delimitan los mercados y/o actuaciones posibles que al ser reconocidos pueden conceder a la empresa cierta (o gran) ventaja competitiva. Representan opciones de líneas de mejora para la organización garantizando su durabilidad” en el tiempo.
  • Amenazas: su no consideración puede poner en peligro la continuidad de nuestro negocio, generalmente por el descenso de nuestra cuota de mercado y clientes. Su reconocimiento es vital para la supervivencia de la organización.

  


Se debe tener en cuenta que tanto las fortalezas como las debilidades son factores internos a la empresa por lo cual a ésta le es más accesible actuar directamente sobre ellas. Por otro lado las oportunidades y las amenazas representan factores externos y nuestra capacidad de influir es más limitada (generalmente se trabaja en nuestros aspectos internos con objeto de preparar a nuestra organización para aprovechar las oportunidades que se presentan y “sortear” las amenazas).

Particularmente y con la versión 2015 de la norma ISO 9001 “se obliga” para todas aquellas entidades que quieran certificarse (o mantener su certificado) de calidad a analizar las propias empresas (organizaciones) y su contexto de modo que se debe tener en cuenta el conjunto del llamado ambiente de negocio conllevando la ampliación del “control” de los factores internos (cultura, valores, conocimiento y desempeño) al conjunto de aspectos externos que pueden condicionar (y que de hecho condicionan) el “funcionamiento” de la empresa (tecnológicos, económicos, requisitos del mercado, competitividad, aspecto culturales, legales y sociales). El conjunto de estos factores críticos y el análisis detallado de los mismos (de un modo previo a la valoración del riesgo estratégico que suponen para la compañía) puede efectuarse claramente y de un modo bastante adecuado con el análisis DAFO.

El análisis efectuado ayuda a la Dirección y los líderes de la entidad al planteamiento, enfoque y desarrollo de acciones a medio y largo plazo (evitando la primera de las siete enfermedades mortales de la Dirección descrita por Deming y el Efecto Halo de Rosenzweig) de cara a aprovechar las oportunidades detectadas, eliminando (o al menos reduciendo considerablemente) las amenazas que nos rodean considerando en todo momento nuestros “recursos internos”: debilidades y fortalezas (Buckingham las considera como una de sus cuatro llaves para romper las reglas) . El objetivo final de la herramienta es ayudar a la empresa a determinar sus factores críticos de éxito claves para su desarrollo y empleo con el fin de impulsar cambios en la organización y delimitar la estrategia a seguir por parte de la organización*.



Observación*. Desde mi punto de vista como consultor empresarial el análisis DAFO junto con la matriz de Ansoff son dos de las herramientas más sencillas y potentes que tienen a su disposición las organizaciones para el desarrollo de sus estrategias empresariales.

En el ámbito particular de los sistemas de gestión de calidad bajo la norma ISO 9001:2015 su aplicación determinará “la valoración” junto con los requisitos relevantes de las correspondientes partes interesadas en la organización con objeto de marcar el alance del correspondiente Sistema de Gestión de Calidad a implantar o mantener y establecer posteriormente su correspondiente estructura y procesos.

La matriz DAFO ofrece un vehículo claro para analizar la situación de la empresa en un momento dado considerando sus particularidades y recursos internos así como el mercado (o mercados) en el que opera y el ambiente de negocio que le afecta, ayudando a generar las posibles opciones (analizando su coste de oportunidad) y las consecuencias futuras de la cada modelo que se pueda plantear vía análisis de escenarios. Este proceso ordenado ofrece una gran información a las empresas y una mayor seguridad en su toma de decisiones, búsqueda de nuevas ventajas competitivas y el planteamiento de sus objetivos estratégicos al contribuir a reducir el riesgo y mejorar la adopción decisiones estratégicas, su eficiencia, resilencia y su coherencia y agilidad.


“La planificación a largo plazo no es pensar en decisiones futuras, sino en el futuro de las decisiones presentes.”

Peter F. Drucker consultor y experto en gestión empresarial austriaco










domingo, 13 de septiembre de 2015

Descubriendo nuestras Fortalezas


Descubriendo nuestras Fortalezas
Fotografía cortesía de María Zaballos

En 2001 Marcus Buckingham y Donald O. Clifton editaron el libro “Ahora descubra sus fortalezas” (Now discover your strengths) donde defendían que las personas brillantes lo son únicamente por su fortaleza en alguna o algunas áreas y no en todas las que existen. Estas personas han sabido sacar provecho de sus puntos fuertes.

Nota*. Los autores consideran fortaleza como el desempeño consistentemente casi perfecto en una actividad”. La constancia es un factor relevante y necesario pues nuestra habilidad se convierte en una fortaleza por el hábito de la repetición continuada con éxito.


La excelencia se materializa al optimizar nuestras fortalezas sin olvidar las debilidades en las que deberemos trabajar únicamente hasta llevarlas a un nivel aceptable* que nos permita no socavar nuestras fortalezas (“aprovecha tus fortalezas y arreglártelas con las debilidades”). Se trata en resumen de desarrollar con calidad nuestras competencias centrales como trabajadores del conocimiento.

*Nota. Recomiendo también la lectura de mi artículo sobre los Siete Hábitos de Stephen Covey donde el autor delimita "un camino" para alcanzar y desarrollar nuestro potencial de un modo efectivo (otra versión de nuestro desarrollo), también los que trabajamos en el desarrollo de la calidad, la nueva ISO 9001:2015 nos refiere a un control de aspectos internos y externos que afectan a la organización que deben ser valorados.


Básicamente la premisa es cambiar la percepción que tienen muchas empresas de la creencia de que cualquier trabajador puede aprender a ser competente en cualquier tema para lo cual se han invertido cantidad de recursos en las entidades de cara a conseguir que sus empleados sean buenos en todo (y sacarles un mayor provecho).

El análisis se basa en dos premisas sencillas y fundamentales:

1.    Los talentos* de cada persona son intrínsecos y únicos (no todos podemos ser unos virtuosos de la música por ejemplo) y constituyen nuestros activos intangibles por desarrollar. El talento (entendido como patrón de pensamiento, sentimiento o comportamiento que se repite de forma natural y que además se puede aplicar productivamente) es la causa inicial de la fortaleza y se considera como condición primaria para el posterior desarrollo de nuestras fortalezas por ello deberíamos primero descubrir nuestros talentos, buscar el conocimiento y las destrezas necesarias para fortalecerlos.

2.  El mayor potencial que tiene una persona para crecer está en aquellos campos donde su fortaleza* es mayor (suele suceder que si se nos da bien nos suele gustar y si nos gusta le dedicamos tiempo y mejoramos progresivamente, todos somos buenos en algo). Debemos identificar las actividades a través de las cuales podemos desarrollar nuestro talento para convertirlo en un factor de éxito.



Nota*. Estas dos premisas evolucionan hasta las "cuatro llaves" que Buckingham y Coffman determinan en Primero Rompa las Reglas incluyendo la definición de los resultados esperados y la búsqueda de la concordancia perfecta.

De este modo la combinación de talentos (como patrón de pensamiento), conocimientos (formado por los hechos y lecciones aprendidas) y destrezas (pasos de una actividad) estructuran o conforman una “fortaleza” y desarrollan nuestra ventaja competitiva.

Descubriendo nuestras Fortalezas

Debemos recordar que cualquier “desempeño consistentemente casi perfecto” es motivo de admiración para los que nos rodean. Los conocimientos y destrezas se pueden conseguir por medio de la práctica sin embargo los talentos se encuentran en cada individuo y pueden ser desarrollados por nosotros (ayudándonos a "salirnos de la multitud" o a "liderar la revolución"), de este modo el talento se puede considerar como cualquier patrón de pensamiento, sentimiento o comportamiento que se repite de forma natural y que además puede aplicarse de un modo productivo.

Nuestro talento es innato y revela cómo de bien y con cuanta frecuencia podemos hacer algo con maestría, eficiencia y calidad. Además las actividades que desarrollamos con ayuda de nuestro talento nos motivan y “nos empujan”. Algunas “pistas” para identificar nuestro talento son:

-    Nuestras reacciones espontáneas e inmediatas ante todas las situaciones. Cada individuo reacciona siguiendo sus patrones de comportamiento o talentos dominantes lo que ofrece un buen indicio.

-       Recordar los anhelos de la infancia pues estos revelan la presencia de un talento.

-     Lo aprendido rápidamente es una pista del talento. La velocidad con la que adquiere una determinada destreza es una señal sobre un gran potencial a desarrollar.

-    La satisfacción sentida a la hora de efectuar determinadas tareas. Nuestros talentos nos hacen sentir bien cuando los empleamos en alguna tarea, esta satisfacción puede darnos la pista sobre algún talento oculto.


El mayor obstáculo que impide la valoración de nuestro talento y el desarrollo de nuestras fortalezas (y el desarrollo de nuestro liderazgo) es la tendencia a enfocar nuestros esfuerzos en corregir las debilidades. Para Buckingham y Clifton las debilidades son carencias que pueden ser superadas después de trabajar en el desarrollo de las fortalezas, superándose de este modo las nuestras anclas particulares.

También Drucker en su "Ejecutivo Eficaz" sitúa el desarrollo y trabajo de las fortalezas como punto clave del desarrollo de los líderes y tomar decisiones efectivas y Bill George sitúa nuestra actuación en relación a nuestras fortalezas como principio del liderazgo en sus "Siete Lecciones para Liderar".

Las debilidades no pueden ocultarse o eliminarse y no es productivo sólo centrarse en ellas aunque es posible “su gestión” mediante:

-      La planificación de actuaciones de mejora para su minimización.
-      El diseño de un sistema de apoyo para compensar la debilidad.
-      El empleo de uno de nuestros talentos innatos para minimizar la debilidad.
-      Buscar un complemento de sustituya la debilidad.
-      Minimizar la atención que demanda la debilidad.


A nivel empresarial su desarrollo estratégico, basado en sus recursos internos y capacidades debe girar en torno a tres puntos fundamentales:

-      El sistema de selección de personal basado en las fortalezas.
-      El sistema de manejo del desempeño de los empleados basado en las fortalezas.
-     El sistema de desarrollo profesional (formación a medio y largo plazo) basado en sus fortalezas.


Observación*. El libro concluye con un cuestionario que permite determinar los cinco puntos fuertes de los 34 que aparecen recogidos y definidos: Analítico, Armonía, Autoconfianza, Carisma, Competitivo, Comunicación, Conexión, Contexto, Creencia, Desarrollador, Disciplina, Empatía, Emprendedor, Enfoque, Equidad, Estratégico, Estudioso, Excelencia, Flexibilidad, Futurista, Idear, Inclusión, Individualizar, Iniciador, Inquisitivo, Intelectual, Mando, Organizador, Positivo, Prudente, Relación, Responsabilidad, Restaurador, Significación.


Cuando las personas (incluyéndonos los consultores) toman conciencia de sus fortalezas cuyo origen son sus talentos dominantes comprendiendo de donde vienen sus reacciones, las empresas y sus líderes pueden diseñar mejor sus planes de desarrollo y gestión del talento de sus equipos en relación a sus correspondientes Mapas Estratégicos con independencia del tamaño o sector estratégico donde opere la organización en su búsqueda de nuevas y renovadas ventajas competitivas. En el fondo aplicamos el Principio de Pareto enfocando nuestro trabajo en el desarrollo de aquello donde destacamos consiguiendo una multiplicación de nuestros resultados y una fuerte ventaja en nuestra "batalla" con la competencia.


“La mejor estrategia para construir una organización competitiva consisten en ayudar a las personas a ser más de lo que son.”
Marcus Buckingham, escritor y consultor de negocios británico.