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martes, 17 de julio de 2018

Guerra, Estrategia y Calidad



Guerra, Estrategia y Calidad (I)
La definición y los principios fundamentales de la estrategia no provienen del mundo empresarial sino que tienen su punto de partida en el estudio de una actividad tan antigua como la guerra.

Clausewitz, general prusiano del siglo XIX, ya determinó que no se podía reducir la estrategia a una simple fórmula, pues la planificación detallada siempre presenta fallos como consecuencia de las diferentes incidencias que van surgiendo a lo largo del “camino”, es decir su aplicación práctica, tales como sucesos fortuitos o no programados, imperfecciones en su ejecución, la propia voluntad de los enemigos, etc. Sin embargo los elementos humanos relacionados con la estrategia tales como el liderazgo, la moral del equipo y sabiduría y buen hacer de los mandos intermedios y del personal son factores en todos los casos fundamentales*.

Observación*. Clausewitz defendió que la estrategia siempre debía formar parte del “plan de guerra” pero reconocía que en la mayor parte de las ocasiones debían cambiarse esos planes al tener que “bajar” la estrategia al campo de batalla para así modificar sus detalles sobre el terreno.


Sin embargo la relación entre la estrategia y la guerra tiene un referente por excelencia: el libro de “El Arte de la Guerra“ de Sun Tzu, el cual se considera escrito alrededor del año 500 antes de Cristo y que comparte los criterios de ambigüedad de textos como Tao Te King o el I Ching en relación a su estudio adaptado a diferentes circunstancias*.

Nota*. Este “redescubrimiento” del libro de Sun Tzu por parte de Occidente tuvo su origen en “la invasión o el asalto” de productos japoneses en los años 80 que conllevó que los ejecutivos y directivos occidentales volvieran sus ojos a textos orientales. Es proceso fue más o menos el mismo que ocurrió con el tema de calidad donde occidente fue a la búsqueda de las teorías y su aplicación correspondiente por parte de las organizaciones japoneses y de gurús como Deming.


Guerra, Estrategia y Calidad (II)
El Arte de la Guerra consta de 13 capítulos que se desarrollan a través de la planificación y el desarrollo de la estrategia, la espontaneidad en el campo, el manejo de la confrontación y el uso de la inteligencia.

Abarca tres cuestiones fundamentales: el terreno, que determina donde competimos con nuestros “enemigos”, el clima, que abarca donde se desarrollan nuestras actividades así como el momento donde emprendemos una acción concreta y el enemigo, cuyo ámbito de aplicación abarca más que nuestra competencia incluyendo nuestros propios productos o servicios, personal interno, etc.

Considera cinco factores constantes:

-     El método y la disciplina (fa). Muestra la organización perfecta de todos los procesos que la conforman y total relación con la preparación del personal que la compone.
-    La ley moral (tao-sendero). La necesidad de que los empleados estén en sintonía con los principios rectores y objetivos de la organización.
-     El cielo (tien). Recoge las circunstancias que no dependen de nosotros abarcando tanto las oportunidades de éxito como de fracaso.
-        La tierra (di). Se enfoca a condiciones concretas como las características del terreno.
-   El comandante (jiang). Ofrece los principios de la compañía encarnados en directivos y dirigentes: talento, ecuanimidad, benevolencia, coraje y disciplina.


El concepto de estrategia se conforma como la evolución de una idea central a lo largo de un camino de circunstancias cambiantes, abarcando la planificación y la racionalización de los procesos y actividades.

Se pueden considerar muchos textos del tipo “arte de la guerra aplicado a la empresa…”, sin embargo y a nivel particular me quedo con el de: Sun Tzu y el arte de los negocios de Mark MacNeilly donde se resaltan seis principios en relación a la gestión empresarial estratégica:

1.   Conquistar el mercado sin destruirlo. Se trata de evitar la confrontación frontal y guerras de precios con respuestas rápidas y agresivas de todos los competidores y descenso rápido de beneficios.
2. Evitar los puntos fuertes de la competencia y atacar los puntos débiles. Heredado directamente de los principios del arte de la guerra el “enfrentamiento” directo compitiendo donde nuestro competidor es más fuerte conlleva un fuerte desgaste.
3.   Emplear los conocimientos previos y el “engaño” con el objeto de multiplicar el poder de la inteligencia empresarial.
4.    Considerar la velocidad y los preparativos previos para superar a la competencia. Aplicación del principio del que “golpea primero golpea dos veces”, la velocidad no es precipitación pues requiere mucha preparación y más en entornos de cambio.
5. Usar alianzas y puntos de control estratégico para “influir” en sus competidores. La consideración prioritaria de nuestros colaboradores y trabajadores como partes interesadas de nuestra empresa es vital para el correcto desarrollo de cualquier estrategia.
6.   Necesidad de desarrollar los líderes de la organización de modo que se multiplique el potencial de todos sus empleados y colaboradores.


Guerra, Estrategia y Calidad (III)
En resumen el arte de la guerra ofrece una serie de principios tan válidos en el mundo de la estrategia miliar con el de aspectos tan variados como la política, la diplomacia, el deporte, los negocios y el desarrollo personal. Su conjunto ordenado de reflexiones que nos ayudan a comprender las raíces de cualquier “conflicto” y seleccionar la solución más ventajosa y que no siempre conlleva a un enfrentamiento. De un modo resumido cuanto mejor conozcamos nuestro negocio y sepamos de nuestra competencia y el mercado dónde nos encontramos más fácil es anticiparnos a los movimientos de nuestros competidores y trazar y diseñar estrategias adecuadas.

La relación con la calidad es directa y más con los requisitos recogidos en la versión de 2015 de la 9001 donde se han incluido referencias al liderazgo, gestión de partes interesadas, consideraciones externas e internas y al ámbito de la estrategia en general para el desarrollo de los sistemas de gestión en las organizaciones. La organización tiene que delimitar su “terreno de juego” eligiendo muy bien donde va a competir (y especialmente donde no), debe tener en cuenta sus recursos (tanto internos como aquellos potenciales de los que puede disponer y que incluyen a sus colaboradores más estrechos), debe “estrechar” sus lazos con sus proveedores relevantes y debe considerar además de sus recursos los riesgos, amenazas y oportunidades (tanto de carácter interno como externo) para el planteamiento de sus actuaciones de mejora y objetivos estratégicos.

Después de tantos años hemos vuelto a comprobar que las habilidades “blandas” son las que a medio y largo plazo conceden la victoria en nuestras empresas y que la focalización y el alineamiento de las actividades empresariales son condiciones indispensables de cualquier estrategia.


“Luchar y conquistar en todos tus batallas no es la suprema excelencia. La suprema excelencia es romper la resistencia del enemigo sin lucha.”
Sun Tzu general chino, el Arte de la Guerra, principios del siglo IV Antes de Cristo.




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