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miércoles, 17 de mayo de 2017

Las Organizaciones Duales (Kotter)

El éxito actual de cualquier organización es garantizar su rapidez e innovación para conseguir competir con éxito en la economía de grandes cambios actuales provocados por entornos volátiles, inciertos, complejos y ambiguos (los llamados entornos VUCA).


Esta agilidad estratégica precisa según John P. Kotter de la gestión de las llamadas organizaciones duales que combinan la gestión de sus procesos mediante la jerarquía tradicional y su “esperanza” a medio y largo plazo mediante la llamada redarquía.


El libro de Kotter “Acelerar” aboga por el diseño de las empresas con dos sistemas de trabajo donde uno se encuentra orientado a la consecución de los resultados en el día a día y el otro sistema, actuando como complementario, actúe de forma similar a una red ágil explorando y analizando oportunidades a medio y largo plazo. El objetivo final es la generación de entidades competitivas y capaces de gestionar las amenazas y aprovechar correctamente las oportunidades de modo que las entidades sean capaces de combinar la eficiencia en sus tareas y responder a los cambios cada vez más rápidos que se producen en su entorno.

Las entidades jóvenes suelen carecer de una estructura excesivamente rígida actuado más “en modo red” con objeto de aprovechar el máximo de las oportunidades el medio ambiente de la empresa pueda ofrecer (la continua búsqueda de una ventaja competitiva), en este punto los directivos actúan como centro de la entidad y el resto de personal actúa con bastante autonomía en diferentes actuaciones teniendo un elevado grado de implicación del personal y manteniendo una visión compartida.

El éxito de las empresas provoca, en muchas ocasiones, la necesidad de dotar de una estructura jerárquica, una elevación de la burocracia y una división de las funciones (con el fin último de minimizar riesgos y ganar en eficiencia) por lo que las entidades se vuelven más lentas y rígidas y su capacidad de adaptación al cambio se ralentiza*.

Aclaración*. Para Kotter los problemas de la jerarquía se traducen en la existencia de silos de comunicación (impiden que la información vaya de Dirección a la base de los trabajadores de un modo ágil), la burocracia y exceso de procedimentación (suponen barreras a la velocidad estratégica), cortoplacismo (los resultados trimestrales o semestrales no suelen concordar con la misión y visión de la entidad), miedo a tomar iniciativas (los superiores mandan) y autocomplacencia (si el pasado ha sido bueno para que vamos a cambiar).


Asumiendo que la jerarquía y la “cadena de mando” es necesaria para la gestión de cualquier empresa (recomiendo consultar los 14 principios del Henri Fayol), actuaciones como grupos interdepartamentales, círculos de calidad, aplicación de estructuras más horizontales y generación de procesos dinámicos logran mejorar y agilizar las entidades*.

Nota*. Desde el punto de vista de Kotter hasta cierto punto. Mi punto de vista es que estas actuaciones mejoran bastante la gestión empresarial. Kotter resumen que la jerarquía como estructura no fue diseñada para el entorno de fuerte cambio imperante en los últimos años.


La “solución” pasa por la premisa de una empresa y dos estructuras: la jerarquía para optimizar el trabajo a corto y medio plazo y la redarquía para gestionar la innovación y las oportunidades que puedan presentarse.

De este modo el primer sistema (jerarquía) se basa en una buena estructura de procesos, tanto de gestión como operativos, que permiten a la organización la obtención de los resultados de un modo eficiente gestionando sus recursos de un modo óptimo. Por otro lado el segundo sistema (redarquía) contituiría una red más ágil y dinámica totalmente fuera de la burocracia de la entidad y formado por un conjunto de personas (voluntarias) que abarquen todos los niveles  y área de la empresas y que aporte la “materia prima” para la creatividad y la innovación*.

Nota*. Supone una evolución de las Teorías Y de McGregor y Z de Ouchi.



La clave se encuentra en que ambas estructuras deben encontrase “conectadas” principalmente a través de los trabajadores que se sitúan en los dos sistemas* lo que posibilita el aprendizaje organizativo y que la información se trasvase entre ambos sistemas “derribando” los límites entre departamentos y niveles. El objetivo final es la consecución de una empresa eficiente pero con su visión puesta en el largo plazo.

Observación*. Un punto muy importante a considerar es que la redarquía no se gestiona como un proyecto, pues no precisa de control sino de un liderazgo por influencia.


El sistema operativo dual de Kotter se basa en cinco principios:

Muchos voluntarios para el cambio (1)

La necesidad de que el cambio alcance a todos los niveles de la organización precisa de su impulso por un buen número de personas y su participación en el sistema dual. El sistema jerárquico consolida un número reducido de personas de confianza a la Dirección de la entidad lo que genera el riesgo de no incluir a todos los estamentos y áreas de la organización. Kotter los define claramente “se necesitan más ojos para ver, más cerebro para pensar y más piernas para actuar con el fin de acelerar”.


Una mentalidad de “llegar a” en lugar de “tener que hacerlo” (2)

La necesidad de que el trabajo en red sea totalmente voluntario es vital para el correcto desarrollo de la redarquía. Las personas deben “sentir” la necesidad de trabajar bajo un propósito común y en una iniciativa relevante.


Acción impulsada por la cabeza y el corazón (3)

Los cambios precisan de un sentido y propósito más allá de la lógica numérica. Se trata de un trabajo para crear el futuro de la organización y precisa que el personal involucrado encuentre un sentido en su trabajo.


Más liderazgo y menos gestión (4)

El aprovechamiento de oportunidades y la detección de amenazas que “rodean” a la organización precisan de un liderazgo por influencia que consiga la participación activa de todos sus componentes con el fin de “aprovechar” las ventajas. La visión defendida por Bennis y la agilidad son componentes necesarios para garantizar la redarquía.


La asociación inseparable entre la jerarquía y la redarquía (5)

Se trata del gran reto: ambos sistemas deben funcionar con uno sólo con un intercambio constante de información y trabajo. El secreto se sitúa en que las personas que trabajan de un modo voluntario en la red ya se encuentran dentro del organigrama. No hay tiempos diferentes para ambos sistemas se precisa del trabajo simultáneo aunque deban “instalarse” espacios y tiempos para la innovación.


Considerado el texto del propio Kotter en relación a los 8 pasos para liderar el cambio se observan algunas diferencias como que los pasos se emplean en forma secuencial y los aceleradores con concurrentes; los pasos se impulsan por un grupo pequeño de elegidos y aceleración debe “contener” al mayor número de personas; los pasos se diseñan para una estructura jerárquica “pura” y los aceleradores demandan un sistema dual.

En resumen y como consecuencia de la aceleración del cambio que afecta a empresas y que demanda de éstas una mayor capacidad de reacción, flexibilidad y adaptación sus estructuras y relaciones deberán adaptarse a la gestión de dicho cambio y como modelo para "gestionar el futuro" por lo que la metodología de organización dual se posiciona como salida para conseguir “lo mejor de ambos mundos” es decir la efectividad en los procesos del día a día y consecución de una agilidad estratégica que tenga en cuenta las oportunidades que se generan en el entorno que rodea a la entidad.


“Las estructuras jerárquicas y los procesos organizativos que se han utilizado durante décadas para gestionar y mejorar las empresas ya no están a la altura de los desafíos a los que nos enfrentamos en un mundo de cambios acelerados.”
 John Kotter, consultor y experto estadounidense de gestión y liderazgo.





lunes, 25 de julio de 2016

La Curva de la Experiencia (Boston Consulting Group)

Es considerada como una de las ideas principales de estrategia de negocios y desarrollada por Boston Consulting Group (BCG)* en los años sesenta del siglo pasado. La llamada Curva de la Experiencia defiende que los costes de negocio descienden cuando se eleva la producción, lo que conlleva a que la eficiencia de una línea de negocio aumenta según se gana experiencia en la fabricación de artículos o en el desarrollo de un servicio.

Nota*. El término fue desarrollado en 1966 por BCG y se debe diferenciar de la llamada Curva de Aprendizaje la cual únicamente se aplica directamente al trabajo desarrollado y carece de una visión de costos, su fundamento se basa en que a medida que un trabajador aprende como realizar mejor y más rápido su tarea se produce una elevación de su productividad. De este modo la Curva del Aprendizaje se puede considerar como parte de la Curva de la Experiencia.


El principio básico defendido consiste en que el coste total de la producción desciende a medida que se eleva la “experiencia”, es decir se incrementa el volumen acumulado producido es el llamado “aprender haciendo”. El concepto de Curva de la Experiencia se define del siguiente modo: “el coste unitario de valor agregado de un producto homogéneo, medido en unidades monetarias constantes disminuye en un porcentaje constante cada vez que se duplica la experiencia”.

Su relación es clara con otra "estrella" de la consultora BCG: La Matriz de Boston, pues la curva de la experiencia conlleva un ahorro en costes lo que debe redundar directamente en la mejora de cuota de mercado de la organización.

Por regla general se considera los siguientes factores como directamente relacionados con la mejora de la experiencia en las organizaciones, su correcta gestión por parte de los líderes (pues sus efectos no se producen por sí solos) coloca a las entidades en mejor posición para aprovechar la Curva de la Experiencia:

Eficiencia de los trabajadores

Se considera una de las piezas fundamentales e influyentes. La realización repetitiva y continuada de una tarea una y otra vez conlleva una mejora progresiva en la realización del trabajo haciendo descender su tiempo de ejecución, descendiendo el número de errores (camino del llamado “cero defectos) y elevando progresivamente la productividad así como la calidad del artículo. Actuaciones formativas intensivas y ampliación de experiencia por parte del trabajador pueden elevar este factor.
                                        
Considerando la Ley de Wright “para cualquier operación que se repita, el tiempo medio necesario para dicha operación disminuirá una fracción fija conforme se doble el número de repeticiones.” Lógicamente la “rapidez del aprendizaje” depende en gran medida de cada persona así como de la complejidad del trabajo a desarrollar.


Organización/especialización del trabajo

El incremento del volumen producido suele ir acompañado de un mayor grado de especialización. La Dirección deberá “reorganizarse” de modo que se pueda “manejar” y perfeccionar el trabajo.

Cabe reseñar que dos son los principales avales de la especialización del trabajo, en primer lugar los trabajadores ejecutan y se centran en tareas más “sencillas” lo cual facilita su trabajo así como su concentración y en segundo plano el factor aprendizaje disminuye como consecuencia de de la misma “sencillez” de la tarea. 

Por otro lado debe considerarse también que un exceso en la especialización conlleva un descenso en la eficiencia como consecuencia de los efectos que la monotonía de los trabajos influyen en la motivación de los trabajadores siendo un punto en contra en relación al compromiso o "empowerment".




La evolución de los procesos e infraestructura asociada

Los propios procesos de trabajo sufren una mejora progresiva (aspecto relacionado con el apartado anterior) perfeccionándose y adecuándose para ganar en efectividad.

En líneas generales tanto los equipos como los protocolos de trabajo se “van ajustando” a las necesidades del trabajo o artículo a fabricar. La sistemática se observa claramente cuando se desarrolla un artículo nuevo o innovador y la organización debe “adaptar” su infraestructura al nuevo modelo. En este caso a medida que se incrementa la experiencia de fabricación simultáneamente se mejora el diseño de los equipos (o aplicaciones informáticas asociadas) elevando su eficiencia de trabajo. Por su parte el propio proceso de trabajo se va adaptando a las nuevas necesidades de eficiencia.

Según se eleva la experiencia del artículo o servicio la organización adquiere un mayor conocimiento lo que puede traducirse en modificaciones de materiales, energía, etc. con la consiguiente elevación del rendimiento. 


Materiales nuevos

La “entrada” progresiva de materiales nuevos como consecuencia de la evolución natural del mercado y del conjunto de proveedores potenciales de nuestra organización es un punto relevante en la tendencia de reducir costes. El motivo es el incremento general de la experiencia en toda la industria donde operamos como empresa lo cual afecta también a nuestros proveedores* (los cuales también se benefician de su propia Curva de la Experiencia). Los proveedores, como grupo de interés relevante para cualquier entidad, van adoptando o desarrollando nuevos materiales que generalmente ganan en funcionalidad y en muchos casos suponen un ahorro económico (directa o indirectamente).

Nota*. El mismo caso puede aplicarse a proveedores de servicios tales como transportistas, asesorías, nosotros como consultores, etc. pues también en este caso la experiencia de dichos proveedores puede ponerse en valor de cara al cliente.


Uniformidad /estandarización de los artículos

La uniformidad en la producción o la prestación de cualquier servicio es requisito indispensable para el aprovechamiento de la Curva de la Experiencia. Las variaciones en el trabajo conllevan a la necesidad de adaptación continua por lo que su ventaja no sería tan definida.

La estandarización supone la normalización de productos o servicios así como de modelos de producción y tecnologías asociadas llevando a una especie de “convergencia” que beneficia al sector en general y permite a los proveedores elevar su eficiencia.

Muchos autores determinan el “impacto final” negativo de cara al consumidor pues la uniformidad conlleva la generación de artículos muy parecidos por las empresas de un sector y provocan un cierto “cansancio” por parte del cliente que en muchas ocasiones acaba buscando el artículo diferente e innovador.


Economía de escala

Otro de los grandes principios de la producción. A medida que una entidad produce un mayor número de artículos se asume que sus costes fijos se encuentran más repartidos por lo cual el coste unitario es menor y por lo tanto económicamente más eficiente. Este factor “acompaña” y “sustenta” aquellos planteamientos y defensores de la necesidad de crecer en cuota de mercado por parte de cualquier organización aunque debe considerarse que el crecimiento “obliga” a las organizaciones a introducir nuevos recursos y gestionar correctamente los existentes.

Como aspecto relevante la Curva de la Experiencia demostró que las diferencias entre competidores similares podían relacionarse con la experiencia desarrollada en producción por parte de una organización y que una entidad podría elevar “su experiencia” mediante una mayor participación en el mercado, estas circunstancias sitúo a la Curva de la Experiencia como una interesante ventaja competitiva.
 
Como valores numéricos estudiados (los cuales pueden variar lógicamente en función de cada sector) el efecto de la Curva de la Experiencia muestra que los trabajo desciende entre el 10 y el 15 % al doblar la experiencia. En algunos puntos los costos por unidad descendían un 25 % al doblar la experiencia atribuyéndose tanto a la mejora de la productividad así como a parámetros de gastos generales, publicidad, investigación, ingeniería, etc.*


Observación*. Cabe reseñar que a pesar de los cincuenta años transcurridos desde su desarrollo los motivos principales que se encuentran detrás de la Curva de la Experiencia todavía no se encuentran del todo esclarecidos aunque sus efectos se encuentran claramente adoptados.


La trascendencia de la Curva de la Experiencia como opción estratégica tiene una tremenda fuerza pues la posibilidad de competencia en precios por parte de una entidad se hace factible como decisión empresarial y más con la globalización de los mercados por otro lado es un factor determinante en el planteamiento de estrategias basadas en recursos y capacidades internas siendo el desarrollo y la explotación de las capacidades internas uno de los principios del éxito duradero de Stadler.


“El fenómeno de la curva de experiencia es tan real como la gravitación. . . . [Su] efecto se puede observar y medir en cualquier negocio, cualquier industria, cualquier componente de costo, en cualquier lado… Las razones del efecto de la curva de experiencia no son especialmente importantes. El hecho importante es que la curva de experiencia es un fenómeno universalmente observable.”

Bruce Henderson, empresario estadounidense fundador de BCG.





viernes, 6 de mayo de 2016

Nuevas Estrategias para tiempos de Cambio

Tom Peters definió que el mundo se encuentra en medio de una revolución que ocurre una vez cada dos siglos y por la cual el “empuje” tecnológico se está combinando con el concepto de aldea global transformando todos los negocios del planeta.


La ventaja competitiva (o ventajas competitivas) como punto fuerte y esencial de cualquier organización radicará en su predisposición y capacidad del cambio. Pasando a ser indispensables en este “camino” el aprendizaje y la capacidad de adaptación y quedando como otra opción el estancamiento y la desorientación.


Hasta hace pocos años el coste de cualquier producto venía resumido por dos componentes relevantes; los materiales y los intangibles empleados para su “generación”. Actualmente (y más en el futuro) el primer factor será mínimo (con excepción a algunos mercados) en comparación con el segundo lo que conllevará a que la gestión del conocimiento/intangibles se convertirá en requisito clave para cualquier líder y directivo caminando más allá de la llamada Curva de la Experiencia.

Aspectos como la reputación y la credibilidad de una empresa y sus líderes; las ideas,  comportamiento y opiniones de sus trabajadores y colaboradores (consultores incluidos), los sentimientos y requisitos de los clientes se están convirtiendo en puntos clave a considerar por cualquier organización en el desarrollo de sus productos y servicios valorados y apreciados.

La innovación (tanto en su vertiente incremental como disruptiva) se convierte en el mayor recurso de la llamada nueva economía, la concentración tradicional de capital (impulsada por las economías de escala) se está trasladando hacia el diseño y puesta en “juego” de productos y servicios evolucionados*, novedosos y en muchos casos revolucionarios.

*Observación. En muchos casos estos productos o servicios ganan en su evolución en su sencillez de uso que no de diseño. La facilidad de uso por parte del cliente potencial se está convirtiendo en un gran valor añadido en muchos sectores.


Dentro de este proceso son varias las “dinámicas” empresariales que pueden “empujar” y “acompañar” el desarrollo de los intangibles en las empresas y situarlas en una mejor posición para adaptarse a los cambios que se producen:


La descentralización

La concepción de una organización como unidades independientes* obliga a dar respuesta rápida a cada unidad ante amenazas y oportunidades permitiendo su propio desarrollo en torno a sus competencias centrales (generalmente concentrándose en sus fortalezas y eliminando sus procesos no esenciales) y mejorando la adaptabilidad.

Nota*. La división puede ser geográfica, por departamentos o áreas, etc. dependiendo de la entidad.


Estas unidades quedan situadas más próximas a proveedores y clientes aspecto que permite un mayor ajuste e interrelación en sus trabajos.

Esta cierta independencia, ya adelantada por el fayolismo, (la gestión central y la interrelación entre las diversas unidades es vital especialmente para desarrollar un conocimiento compartido) permite que las organizaciones se enfrenten a lo desconocido, funcionando como una especie de intermediario entre la empresa y el ambiente de negocio.

Cabe reseñar también, y relacionado con este concepto, la organización dual definida por Kotter donde se mantiene su estructura jerárquica para la eficiencia en el trabajo a corto y medio plazo y se genera una redarquía paralela para la gestión de amenazas y oportunidades externas a la organización.


La motivación de los trabajadores-emprendedores

La búsqueda del talento y del compromiso que suele tener un emprendedor en cada uno de los empleados de la entidad viene a ser como la “piedra filosofal” para el desarrollo del todo el potencial del conocimiento.

La incorporación del personal a la toma de decisiones empresariales (conocido como "empowerment" o compromiso y parte fundamental del desarrollo de estrategias basadas en los propios recursos y capacidades) acompañada de entrenamiento en todas las áreas y procesos relevantes, manejo de presupuestos, temas de calidad, autonomía en sus decisiones, acceso al conocimiento de la empresa, contacto con los clientes (externos e internos) se convierte en condición necesaria para conseguir que los trabajadores orienten su trabajo al cumplimiento de los requerimientos de los clientes*. El reconocimiento y apoyo de la Dirección es clave para desarrollar este punto.

Puntualización*. El símil, origen u objetivo está tomado de los colaboradores independientes cuyo trabajo (generalmente) se preocupa por añadir valor a la empresa mediante el desarrollo de buenos servicios profesionales.




La organización tipo “trébol”

La estructura más efectiva y rentable para la “empresa del futuro” es la organización tipo trébol que consiste en un núcleo de empleados fijos (el núcleo central) que protegen y desarrollan las fortalezas de la entidad asociada a una red de especialistas y colaboradores que apoyan y refuerzan los trabajos en áreas específicas. La simbiosis de ambas “hojas” del trébol afianza la posición actual de la organización y “siembra” las oportunidades de la misma para el futuro.

La última hoja de la organización tipo trébol queda constituida por el conjunto de trabajadores temporales de la organización y que “defienden” el día a día de la entidad.

Se debe referir que se puede llegar al trébol de cuatro hojas si se involucra al cliente en el proceso de trabajo de modo que algunas de las actividades éste sea partícipe de su realización.

El objetivo final es aplicar los mejores recursos posibles a cualquier trabajo, centrándose en las actividades esenciales el núcleo de la organización, en los procesos especiales los proveedores externos y en el trabajo diario el resto del personal.

Cabe reseñar que un paso más allá existe la organización tipo “Estudio de Hollywood” donde existen un reducido grupo de empleados permanentes que tienen una vasta red de colaboradores a su disposición. Los grupos de trabajo se reúnen en función de cada proyecto coordinando el mejor talento posible. A la finalización del trabajo el equipo formado se desmantela.


El conocimiento como motor

El desarrollo, utilización y apalancamiento del conocimiento se sitúa como objetivo primordial de las organizaciones. La red de información se convierte en elemento vital para la generación de una fuerte ventaja sobre los competidores.

La estrategia de éxito consiste en desarrollar nuestras fortalezas y ventajas acompañándolas de personas clave tan próximas a los acontecimientos como sea posible, el resto de la organización debe poder “reclamar” fácilmente la atención de estas personas mediante la red de información de la organización (las "Pequeñas Ideas" deben fluir tal y como defiende Drucker).

El conocimiento y su gestión así como su accesibilidad por toda la organización se convierte así en una pieza clave de las entidades para gestionar el cambio y diseñar su futuro.


La emoción como parte del servicio

Los éxitos del futuro de una organización no sólo estarán presentes en la calidad de sus artículos y servicios deberán también considerar la emoción como parte de su “equipaje” (la emoción es considerada una de las leyes de la simplicidad por Maeda).

El vínculo entre el cliente y nuestro productos o servicio será más de tipo emocional (de este punto las tiendas de barrio de toda la vida son un pozo de conocimiento) y la novedad, el entusiasmo así como la calidez en la atención personal jugarán (ya juegan) un papel muy importante. De igual modo el comportamiento del cliente y toda su información (aspecto fundamental de cualquier estrategia de marketing) se convierten en parte integrante del desarrollo futuro de nuestra empresa*.

Observación*. La pasión juega un papel relevante en la generación de nuevos productos o servicios que "enganchen" a los clientes tal y como refleja Seth Godin en su libro " La Vaca Púrpura".


Los cuatro puntos anteriores junto con el desarrollo en las organizaciones de un nuevo liderazgo más participativo y distribuido (y bajo unas directrices determinadas por la situación de crisis vivida) y considerando una revisión de sus dimensiones culturales, sitúan a las entidades en el camino de conseguir “absorber” el estado de revolución permanente actual existente más allá del cambio y la mejora continua (en la búsqueda de nuevas ventajas competitivas) aprendiendo a competir al borde del caos. Por otro lado debemos recordar en todo momento la frase de Drucker “la suposición más probable es que ninguna de las teorías de negocios que funcionan hoy sea válida dentro de diez años”.


“Que contraste tan molesto hay entre la inteligencia radiante de un niño y la débil mentalidad de un adulto promedio”.
Sigmund Freud, médico austriaco padre del psicoanálisis.