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viernes, 3 de julio de 2015

La Cadena de Valor de Porter



La Cadena de Valor de Porter
La Cadena de Valor* se trata de una herramienta de análisis empresarial que identifica y “descompone” el conjunto de actividades y procesos de una organización que genera valor para el producto, servicio, cliente y la empresa en general convirtiéndose en una poderosa acción estratégica de la empresa.

*Observación. El concepto fue definido por Michael Porter en 1985 en su libro “Ventaja Competitiva”. Previamente en su libro “Estrategia Competitiva” en 1980 había identificado las dos fuentes de la ventaja competitiva (que posteriormente generaron cuatro estrategias de gestión): el liderazgo en bajo costo y la diferenciación, procediendo posteriormente a enfocar la cadena de valor hacia su dependencia de las actividades que desarrolla una organización.


Las actividades y procesos generadores de valor se dividen en las llamadas actividades primarias o de línea y las actividades de apoyo o soporte:

Actividades primarias o de línea. Incluyen el conjunto de procesos de la entidad que se encuentran directamente asociados con la producción del artículo o la prestación del servicio. Dentro de este apartado se consideran cinco actividades principales:

-   Logística interior (de entrada). Conlleva el conjunto de actividades relacionadas con la recepción, el almacenaje y la distribución de los artículos de proveedores adquiridos para el desarrollo posterior del producto o servicio.

-    Operaciones: Abarca el conjunto de procesos relacionados con la transformación de las materias primas adquiridas a proveedores en el producto o servicio final (la consideración de la empresa como un conjunto de procesos relacionados: enfoque basado en procesos, ayuda a determinar claramente sus actividades "internas").

-      Logística exterior (de salida). Abarca el conjunto de procesos que se encuentran en relación con el almacenaje de producto terminado y su distribución de éste hasta el cliente (en el caso de empresas de servicios este apartado y el anterior se solapan pues los servicios se prestan generalmente en o sobre las instalaciones del cliente).

-        Mercadotecnia y ventas: Actividades relacionadas con dar a conocer el producto o servicio, su promoción y venta (procesos fuertemente vinculados con la Dirección y el área comercial de la organización).

-        Servicios: Conjunto de procesos en relación con acciones complementarias al producto servido o al servicio prestado, incluyen trabajos de instalación, reparación, mantenimientos, gestión de incidencias/reclamaciones, atención post-venta, etc. (este conjunto de actividades asociadas tienen una gran relación con el cliente y en muchas ocasiones la imagen de la empresa depende de la correcta gestión de estos procesos, aspectos como la fidelización y la opinión del cliente en relación a nuestro trabajo dependen en gran medida de nuestra correcta actuación en estos “puntos de contacto” con el cliente).

Actividades de apoyo o de soporte. Agregan valor al producto o servicio pero no se encuentran directamente relacionadas con su producción o prestación sirviendo de ayuda a las actividades primarias. Dentro de este grupo encontramos:

-      Infraestructura de la empresa. Se desarrolla por todos los procesos que prestan apoyo a toda la empresa: planificación, finanzas, contabilidad, recursos materiales (por supuesto), etc. (si trasladásemos este punto a departamentos –que me perdonen los puristas de los procesos- quedarían fuera de él las áreas de recursos humanos, control de proveedores y gestión de compras e investigación y desarrollo, tratadas en los siguiente apartados).

-   Gestión de los recursos humanos*. Actividades relacionadas con la selección de personal, sistemática de contratación, acciones formativas (iniciales y de desarrollo profesional en la organización).

*Nota. En este punto queda constancia de la relevancia que Porter otorga a la gestión de los recursos humanos en la empresa al considerar su gestión y análisis de competencias y motivaciones como componente principal de la cadena de valor.

-   Desarrollo de la tecnología. Procesos relacionados con la investigación y desarrollo de la tecnología necesaria para apoyar el resto de actividades (tanto el desarrollo de nuevos productos o líneas nuevas de negocio como la mejora de las aplicaciones y herramientas empleadas por el personal de la organización y el desarrollo de los "activos intangibles" de las empresas son una premisa fundamental para la optimización de los procesos de trabajo y a la vez situarse en primera línea en el desarrollo de productos y servicios para los clientes).

-       Aprovisionamiento. Actividades relacionadas con el proceso de compras (este punto da de lleno en la gestión de los proveedores, subcontratistas y colaboradores así como su sistemática de evaluación y “reevaluación” periódica introduciendo a la empresa en el concepto de comprobar líneas de mejora comunes que puedan beneficiar tanto al proveedor como a la propia empresa).
  
La Cadena de Valor de Porter II

El propio Porter evolucionó el concepto de cadena de valor, ampliándolo ha llamado sistema de valor por el cual la empresa está “conformada” por un grupo interrelacionado de procesos “en manos” de un conjunto de actores diferentes (desarrollado en su Modelo de las Cinco Fuerzas). Bajo esta afirmación se pueden considerar las siguientes tres cadenas de valor adicionales y que se encuentran fuertemente relacionadas con la cadena de valor interna de la empresa:

-      Las cadenas de valor de los proveedores, las cuales crean y aportan a nuestra empresa los materiales iniciales (o ciertos servicios asociados) que inciden en la cadena de valor de nuestra organización (se debe considerar que el coste del proveedor en producir sus artículos y/o servicios así como la calidad de los mismos influye posteriormente en nuestros costes de producción o servicio así como en nuestra capacidad de diferenciación).

-   Las cadenas de valor de los canales, que representan los “caminos” de entrega de los productos o servicios de nuestra entidad a los clientes (al igual que en caso de los proveedores el coste del distribuidor –y su calidad de trabajo- influye en el precio pagado por el cliente finalmente así como en su grado de satisfacción final).

-      Las cadenas de valor de los clientes (compradores), que conceden la valoración del usuario final de nuestro producto o servicio en función de la diferenciación de los mismos en relación a nuestra competencia.


Bajo la premisa de que cada empresa es un conjunto de actividades o procesos desarrollados y conformados para el diseño del producto o servicio y la consecución de sus objetivos estratégicos, la “puesta en juego” de los recursos necesarios, la fabricación del artículo o desarrollo del servicio y la distribución del producto y proceso post-venta, el conjunto de estos procesos pueden ser representado usando la cadena de valor, con el fin último de que la identificación de los correspondiente factores críticos de éxito (y relación entre ellos garantizando su compatibilidad estratégica) permita a la Dirección de la organización la identificación de sus fortalezas y debilidades con objeto de detectar ventajas competitivas potenciales. Son muchos los que consideran la Cadena de Valor junto con el llamado "Diamante de Porter" dos de las herramientas estratégicas más poderosas que existen.


“La esencia de la estrategia es la elección de qué no hacer.”
 Michael E. Porter. Economista, Ingeniero, Profesor y Consultor estratégico empresarial estadounidense.





miércoles, 18 de febrero de 2015

El concepto Lean y la calidad

El concepto Lean y la calidad


La metodología Lean tiene como objetivo fundamental la satisfacción del cliente mediante la entrega de productos y servicios de calidad cuando éste lo necesita, en la cantidad requerida y al precio correcto. Todo ello mediante el empleo de la cantidad mínima de materiales, equipamiento, espacio, trabajo y tiempo.

Su consecución se efectúa mediante dos actuaciones generales:

-      La eliminación del sistema de trabajo en la empresa de todo aquello que no añada valor al cliente (muda).

-        El mayor aprovechamiento de la experiencia y el “saber hacer” de los trabajadores mediante la polivalencia y participación en la mejora continua.


La metodología Lean tiene su origen en los inicios del grupo Toyota* y a través de los años ha ido evolucionando en forma de una serie de preceptos y principios en torno a dos ideas fundamentales:

1.    El respeto a las personas. Dar una gran relevancia al papel que ocupa el componente humano en la prestación del servicio.

2.     Mejora continua. Un manifiesto espíritu de mejora continua y búsqueda de la excelencia.


*Observación. Los preceptos de la filosofía Toyota (Toyota precepts) fueron establecidos en 1935 en el 5º aniversario de la muerte del fundador del grupo Toyota, Sakichi Toyoda, como compendio de sus enseñanzas reflejando el espíritu de la compañía.


Ideas y términos fundamentales de la metodología Lean

 Por otro lado estos dos pilares se apoyan en cinco términos clave para llevarla a cabo:

-      Desafíos y metas. Una visión a largo plazo afrontando los retos con creatividad.

-      Kaizen. Ningún proceso se considera nunca perfecto quedando siempre espacio para su mejora.

-      Genchi Genbutsu. Implica “ir al origen” para descubrir los hechos que nos ayuden en la toma de decisiones correctas, creando consenso y alcanzando los objetivos marcados.

-       Respeto por las personas como base en la relación dentro y fuera de la organización implicando la aceptación de las responsabilidades.

-   Trabajo en equipo mediante el fomento del crecimiento personal y profesional de los trabajadores y ofreciendo oportunidades para el desarrollo maximizando el rendimiento individual y de los equipos.


El Lean como sistema de gestión de procesos reestructura y mejora éstos eliminando pasos innecesarios, los llamados “desperdicios” que son considerados como cualquier actividad de la empresa que emplea recursos pero que no aporta ningún valor al proceso de salida (en último caso el cliente).

La filosofía Lean se apoya en cuatro conceptos** clave para su desarrollo:

1.   Valor. Definido el última (y primera instancia) por el cliente y representado como medida de cómo el producto o servicio satisface sus necesidades. Se debe identificar qué es lo que crea valor tal u como lo considera el cliente.

2.   Cadena de valor. Conjunto de actividades implicadas en ejecutar un trabajo de valor (tal y como lo entiende el cliente). Su identificación permite mejorar y adaptar los procesos optimizando los recursos y eliminando los “desperdicios”.

3.    Pull. La aplicación de una sistemática Lean conlleva “replantear” la gestión de la empresa desde donde los clientes “tiran” o solicitan productos o servicios a través de la cadena de valor. Se trabaja lo que los clientes piden y tal y como lo piden en lugar de producir bienes basados en predicciones de ventas y previsión de mercado. El sistema conlleva a que una vez que el valor ha sido definido y la cadena de valor identificada, los productos o servicios pueden ser demandados a través de éste en lugar de ser colocados o empujados (push) por la empresa.

4.  Perfección. Se debe pretender la mejora de los procesos así como la de los productos o servicios trabajados. La constante revisión de las actividades y las necesidades del cliente tiene como fin conseguir el producto o servicio ideal tal y como lo entiende el aquel. La demanda de trabajo a través de la cadena de valor conlleva la continua revisión de los procesos en aras de la mejora continua y la reducción al máximo de los defectos.


Nota**. Estos principios del pensamiento Lean fueron “convertidos” en cinco por parte de J. P. Womack y D. T. Jones dividiendo el Pull en la Creación de Flujo y la Producción del “tirón” del cliente.


Los beneficios contrastados de la metodología Lean son:

-         La reducción de los costes globales y del inventario de la empresa.
-         La mejora de la eficiencia y la calidad de los trabajos.
-         La mayor fluidez en la comunicación entre la empresa y los clientes.
-   La reducción de las necesidades de espacio físico de trabajo e instalaciones y equipos necesarios.
-         Mayor flexibilidad de los procesos de trabajo.


Por otro lado se debe tener en cuenta que esta metodología también tiene sus criticas de las cuales las más destacadas son las siguientes:

-      La “fuerte externalización”. En muchas ocasiones el ahorro de espacio acaba trasladándose a los proveedores de la empresa lo cual genera una cierta “presión” sobre los proveedores con el fin de atender las demandas de la empresa.
-     Una menor eficiencia ambiental. Implicada en la medida de que un mayor número de pedidos incrementa los costes de transporte y que una mayor amplitud de línea para atender a los clientes conlleva a un mayor problema a la hora de reciclar los tras el final de la vida útil de los artículos.
-       Una “mayor presión” al trabajador. Un sistema mal diseñado sitúa al trabajador en el centro de las decisiones y puede provocar tensiones en la búsqueda de las soluciones a los problemas que puedan plantearse.
-      Múltiples problemas para nivelar la demanda. El situar al cliente en el centro del trabajo de la organización compromete, en muchas ocasiones a la entidad, a trabajar con “picos de trabajo” que deben ser absorbidos por el personal chocando en muchas ocasiones con la regulación laboral y pudiendo crear distorsiones en la línea de trabajo.


En líneas generales la resolución de estas amenazas obligan a la empresa a tener una buena relación con los proveedores desarrollando acuerdos beneficiosos para ambas partes, invertir mucho en la formación y capacitación de los equipos de trabajo, comenzar con innovaciones tecnológicas y métodos de control que “disminuyan” la presión sobre los empleados y estudiar la “equilibración” de las líneas de trabajo así como llegar a acuerdos con los representes de la entidad para lograr una mayor flexibilización de los trabajos.

Quiero acabar este artículo haciendo una referencia a un amigo y colega de profesión José I. Conde remitiendo al lector a una buena serie de artículos suyos sobre la metodología Lean: La cultura del despilfarro.


“No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente, es aquel que es más adaptable al cambio”
Charles Darwin. Naturalista británico.