martes, 28 de abril de 2020

La Matriz de McKinsey

La Matriz de McKinsey (I)

Presentada como un cuadro de doble entrada y nueve casillas, la Matriz de McKinsey fue desarrollada a principios de los años 70 del siglo XX por asesores de dicha consultoría a raíz de la petición de General Electric con objeto de planificar las inversiones en sus diferentes líneas de negocio*.

Observación*. También se la conoce como Cartera de McKinsey o Pantalla de Negocios de General Electric. Además nombre de McKinsey también va asociado a otro modelo de estrategia llamado las 7s de McKinsey y desarrollado por Peters y Waterman.


Su planteamiento plantea un análisis más completo que la conocida Matriz de Boston, generada también por otra consultora famosa y demanda la determinación de unos factores directivos para cada dimensión, delimitar un peso para cada factor (peso relativo), valorar cada línea de negocio y llevar a cabo el análisis correspondiente.

Diseñada bajo la valoración de dos variables: posición competitiva y atractivo de la industria o mercado, la Matriz de McKinsey constituye una de las herramientas estratégicas más completas pero a la vez de gran sencillez y practicidad.

La Matriz de McKinsey (II)

La cuantificación de ambas variables viene condicionada por el “peso” de una serie de atributos asociados a las mismas:

-      En el caso de la posición competitiva se suelen “puntuar” aspectos como el valor de los activos de la organización, la fuerza o imagen de la marca, la cuota de mercado y la nuestra capacidad de distribución así como acceso a los recursos necesarios (incluyendo a proveedores y colaboradores). Reseñarse que en los últimos años también se han considerado factores como la capacidad de innovación y el desarrollo tecnológico.

-      Para la delimitación del atractivo de la industria suelen considerase puntos como el tamaño del mercado, su tasa de crecimiento, su accesibilidad (existencia de barreras de entrada), la rentabilidad de la línea de negocio y las sinergias con otra línea de negocio. En este punto también se consideran en los últimos años factores como nuestra posibilidad de diferenciación y el “grado” de estabilidad del mercado pues influye en gran medida en su análisis de riesgo.


Lógicamente su correcto planteamiento depende de la elección por parte de la organización de los factores a incluir en el análisis así como de la valoración relativa de cada factor para la puntuación final de cada eje del cuadro: posición y atractivo. En esta decisión se deberá tener en cuenta las características de cada mercado. También debe considerarse el “terreno de juego” del análisis pues podemos enfocar el estudio a nivel local, regional, nacional o internacional particularizando los factores a dicho escenario.


La Matriz de McKinsey (III)
Debe tenerse en cuenta que el estudio de nuestra posición competitiva depende bastante de la “situación” de nuestros competidores y es en relación a éstos donde debemos “puntuar” y valorar los diferentes criterios seleccionados. Por el lado del atractivo y más en los entornos cambiantes (VUCA) actuales las industrias o mercados más estables suelen “ganar” más peso.

La posición competitiva y sus factores asociados dependen en gran medida de sus recursos internos dentro de la entidad y el atractivo de la industria viene en gran medida condicionado por una serie de factores PEST que engloban el mercado en particular así como todo lo que le rodea (legislación, tendencias, etc.)

El fin último de la Matriz de McKinsey es ser una herramienta analítica utilizada para evaluar el atractivo relativo de los diversos mercados y su tendencia de modo que la organización pueda plantear una estrategia en relación a sus diferentes áreas de negocio mediante el planteamiento de objetivos a medio y largo plazo de un modo óptimo.

La matriz representa un tablero estratégico donde la empresa “sitúa” su posición actual y adopta decisiones equilibrando las líneas de nuevos negocios con aquellos más “maduros” buscando una renovación y equilibrio teniendo en cuenta que la rentabilidad de los negocios existentes sirve para financiar aquellos en desarrollo. El resumen estratégico sería no generar una cartera de negocio similar a nuestra competencia sino utilizar nuestras ventajas competitivas para diferenciarnos.


"Las personas deben ser juzgadas en función de su desempeño, no de su nacionalidad, personalidad, educación o rasgos y habilidades personales".

Marvin Bower consultor de gestión estadounidense director de McKinsey & Company  y considerado el padre de la consultoría de gestión moderna.



PD. En relación a Marvin Bower se le considera el verdadero padre de la consultora McKinsey & Company más allá de su fundador. Defendió que la consultoría de gestión podía llegar a alcanzar elevados estándares profesionales similares a la medicina o el derecho. A lo largo de sus sesenta años como consultor el término consultoría de gestión (management consulting) reemplazó al de gestión industrial (management engineering) lo que dio origen al consultor empresarial actual.






jueves, 16 de abril de 2020

El Cisne Negro y el Rinoceronte Gris en la estrategia empresarial

El Cisne Negro y el Rinoceronte Gris (I)

Muchos de los que trabajamos como consultores y como consecuencia de la necesidad de efectuar una valoración de riesgos en los Sistema de Gestión y especialmente en los de calidad, nos hemos topado con los conceptos de Cisne Negro y de Rinoceronte Gris.

Estos términos, de “reciente” incorporación al lenguaje, tienen como común denominador es el tremendo, y en muchos casos devastador, impacto que provocan tanto en la sociedad como en las empresas en particular este tipo de eventos.

La teoría del Cisne Negro describe un suceso inesperado, difícil de predecir y con un gran impacto social y económico. Fue descrito por el investigador Nassim Nicholas Taleb en su libro de 2007 “El cisne negro. El impacto de lo altamente improbable*” donde el autor se refiere a prácticamente todos los descubrimientos científicos, históricos y logros artísticos tienen como “origen” este tipo de eventos. Además debe considerarse que, a pesar de tratarse de un hecho raro, nuestra naturaleza nos lleva a explicar el suceso tras su ocurrencia. Este hecho “racionaliza” el suceso y lo convierte en “esperado y predecible” (la llamada predictibilidad retrospectiva).

Observación*. El nombre proviene de la creencia en Europa occidental hasta el siglo XVII de que todos los cisnes eran blancos pues todos los registros históricos informaban de este tipo de plumaje en dicho animal. Tras una exploración holandesa a Australia Occidental a finales de dicho siglo donde se descubrieron cisnes con plumas negras el término cisne negro paso a reseñar un suceso imposible que posteriormente podría ser refutado. Este hecho pone el valor nuestra limitación en lo aprendido pues una única observación puede contradecir toda una afirmación generalizada.


El Cisne Negro y el Rinoceronte Gris (II)

Por su parte, y más reciente, es el concepto de Rinoceronte Gris popularizado por Michele Wucker en “The Gray Rhino” publicado en 2016* y que se refiere a aquellos eventos que todos vemos venir pero los que nadie se atreve a enfrentarse. 


Determinan el conjunto de peligros evidentes que sistemáticamente son ignorados representando amenazas con una elevada probabilidad de hacerse reales y que conllevan un elevado impacto*.


Nota*. En este caso el concepto se basa en la crisis iberoamericana de 2001 principalmente en relación a la deuda de Argentina y su comparación con la crisis griega de 2010 y su diferente actuación (reestructuración de la misma).


En la propia definición de ambos conceptos se puede comprobar su diferencia, mientras el cisne negro se enmarca dentro de lo inesperado o con baja probabilidad de ocurrencia el rinoceronte gris muestra la inminencia del suceso y su conocimiento. Por otro lado tanto para los cisnes como los rinocerontes el impacto de la ocurrencia del evento analizado es muy fuerte suponiendo un elevado cambio. La diferencia de ambos conceptos a parte de su “visualización” inicial se sitúa en la responsabilidad pues en sucesos poco probables es complicado que alguien lidere actuaciones sin embargo “eludir” la adopción de medidas ante un rinoceronte gris es poco justificable.


El Cisne Negro y el Rinoceronte Gris (III)
Reseñarse que el concepto de Cisne Negro “ha evolucionado” al llamado “Cisne Gris” el cual comparte con el cisne negro su elevado impacto pero donde su “opción de ocurrencia” supondría una probabilidad mayor por lo cual este tipo de eventos serían “mas predecibles”. Para este caso, su peculiaridad, es que se ignoran sistemáticamente.

La relación de los tres conceptos con los Sistemas de Gestión de las organizaciones es directa encontrándose relacionada con el planteamiento de su estrategia a medio y largo plazo y particularmente su gestión dentro de los Sistemas de Calidad implementados en las empresas. Su consideración tiene su entrada en el análisis de riesgos y oportunidades efectuado como paso preliminar en el planteamiento de los objetivosNuestras opciones de actuación dependen del tipo de suceso potencial a revisar:

-    Para el caso de los cisnes negros nuestras opciones son limitadas pues el hecho de representar eventos “raros” conllevan a que ni siquiera se consideren en el análisis. En este punto las organizaciones con negocios más diversificados y/o aquellas con un conjunto de clientes de múltiples sectores tendrán una mayor “amplitud” de “sensores” y dispondrán de más oportunidades de detectarlos, además de “repartir y minimizar” los riesgos de su impacto en el caso de que se materialicen.

-  Por su parte los cisnes grises y los rinocerontes grises conllevarían su análisis con probabilidades de ocurrencia más elevadas y con una valoración de su impacto elevada por lo cual implicarían, en la mayor parte de los casos y dependiendo de la metodología y valoración registrada la delimitación de actuaciones para gestionar los posibles escenarios y sus riesgos por parte de las empresas. Lógicamente un buen análisis PEST con la participación del mayor numero de responsables de las entidades y la consideración de información recogida de nuestras partes interesadas constituye un buen punto de partida para “pescar”, y posteriormente analizar estos sucesos.


La gestión de los cisnes negros y grises como la de los rinocerontes grises forman deben integrarse en “médula” de las organizaciones del siglo XXI, y en especial en los análisis de riesgos y Revisiones del Sistema de sus sistemas de calidad o gestión y sus líderes deben tenerlos en cuenta para el diseño de la estrategia de la empresa pues nos encontramos tratando con realidad cada vez más visible y cierta. Tal vez y como el propio Taleb defiende el objetivo no sea predecir los cisnes negros sino la construcción de sistemas fuertes en las organizaciones, basados en el ciclo de Deming o el bucle OODA que sean capaces de aprovechar los cambios que puedan producirse ya que “el pasado no puede usarse para predecir el futuro”. Dentro de este punto sistemas organizativos más horizontales, que aprovechen todos los recursos internos de las entidades, así como distribuciones tipo “trébol” que integren a los colaboradores en la gestión empresarial contribuyen a disponer de mayores opciones para gestionar entornos cambiantes que pueden producirse por rinocerontes blancos.


“Puede que no seas capaz de cambiar el mundo, pero al menos puedes conseguir entretenerte un poco.”
Nassim Nicholas Taleb, ensayista, investigador y financiero libanés.