viernes, 29 de marzo de 2019

Los Obstáculos de la Calidad. Deming

Deming definió hace ya algunos años lo que él consideraba una serie de obstáculos o “trampas” en las organizaciones con una clara influencia en la consecución de calidad. El autor de los famosos 14 puntos delimitó una serie de “piedras” con las cuales muchas de las empresas topan en el desarrollo de sus Sistemas de Gestión.



Este listado se modifica según las distintas fuentes aunque existe un cierto consenso en los siguientes nueve puntos referidos:


Descuidar la planificación a largo plazo

La fijación por parte de la empresa de los trabajos y objetivos a corto plazo imprime que sus recursos se centren en la resolución de actuaciones para salvar las situaciones a meses vista. La programación a largo plazo permite el estudio de los factores que condicionarán nuestra futura estrategia y nuestra supervivencia en el mercado. También puede observarse en los trabajos de implementación de los Sistemas de Gestión de Calidad, como consultor suelo encontrarme con la “necesidad urgente” de que los sistemas den resultados a corto plazo cuando las actuaciones de mejora demandan un análisis y una programación en el medio y largo plazo.


La confianza únicamente en la tecnología para la resolución de problemas

Se trata de un factor bastante común en las organizaciones. Actuaciones como la informatización y la mejora vía infraestructura en las líneas de producción de las entidades son consideradas en si mismo como las “panaceas” para la superación de ciertos problemas de la organización. Si bien es verdad que las entidades deben apostar por su “renovación tecnológica” esta debe realizarse dentro de un marco ordenado y claro en línea con la estrategia delimitada por la empresa y manteniendo siempre el factor humano dentro de nuestro modelo de trabajo.


Buscar ejemplos a seguir en vez de desarrollar soluciones

La calidad dispone de múltiples herramientas que pueden ser aplicadas para la resolución de problemas sin embargo cada caso tiene su peculiaridad que debe ser estudiada (ejemplo mediante la aplicación del Diagrama de Ishikawa) siendo la adopción de las actuaciones correspondientes única en cada caso presentado de modo que la solución se adapta completamente al problema detectado y se eleve la tasa de resolución del mismo. Debe recordarse que cada organización tiene su propia “alma” así como su modo de hacer las cosas por lo que los consultores estamos obligados a particularizar nuestro trabajo.


Excusas similares a “nuestros problemas son diferentes”

Este caso muestra “el lado contrario” al mencionado en el punto anterior. Si bien es verdad que cada entidad tiene su misión y visión, sus particularidades no pueden ser una excusa para abordar e intentar solucionar sus problemas. Las organizaciones mantienen unas líneas de actuación similares en muchos aspectos en relación al trato con los clientes, relación con proveedores, tratamiento de existencias, etc. La gestión de sus recursos y su estrategia a medio y largo plazo es lo que las hace diferentes unas de otras.


La creencia obsoleta de que la habilidad en la gestión se podía enseñar en un aula

En este punto Deming “pone en valor” el dicho de que la experiencia es un grado. No se cuestiona la capacitación de un recién graduado pero se pone en valor la necesidad de que los puestos de responsabilidad demandan personal con experiencia suficiente en múltiples aspectos del trabajo desarrollado dentro de las empresas. Se necesita una visión interna empresarial y un conocimiento de la estructura y equilibrio en la entidad así como del mercado donde compite que una persona demasiado novel puede no poder abarcar.


La sistemática de culpar a los trabajadores

Este punto todavía da que pensar en pleno siglo XXI. A pesar que en muchas organizaciones se ha superado la “búsqueda del culpable” por sistemáticas de análisis de causas cada vez más objetivas considerando todo tipo de factores e incluyendo el propio proceso de trabajo, bien es cierto que en algunas empresas todavía se confía en que si los trabajadores efectúan sus trabajos sin errores los problemas desaparecerían. Los estudios efectuados por Deming y sus compañeros demostraron que únicamente el 15 % de las desviaciones tenían como punto de partida errores en los trabajos por parte del personal, representando el 85 fallos sucedidos como consecuencia de malas planificaciones (o ausencia de ellas) o errores en la gestión: los trabajadores están limitados por el sistema y el sistema pertenece a la Dirección.


Consideración de la calidad únicamente como responsabilidad del departamento de calidad

Puede tratarse de uno de los errores que se ha transmitido a lo largo de los años y que en muchos casos no ha desparecido del todo (lo sabemos aquellos consultores que llevamos tiempo en este tema). En muchas ocasiones amparado por las Direcciones de las entidades las cuales una vez “creado” el área de calidad hacen que la entidad “vierta” todos los problemas (aunque en muchos casos no la capacidad de solución) en dichos departamentos. En estas situaciones las empresas implementan sistemas de calidad “a medias” pues se olvida que los procesos y las herramientas empleadas pertenecen a los departamentos que los emplean y que las mejoras y soluciones también deberían ser de ellos. La calidad es un bien común a toda la organización y la participación de todas las áreas debe ser activa buscando la mejora de toda la entidad y su alineamiento con la estrategia general de la organización. Los datos de cada proceso deben ser analizados y contrastados con los responsables correspondientes que son los que se “baten el cobre” día a día y pueden dar (o quitar) sentido a dichos valores.

 

La confianza ciega en la inspección de calidad

Puede considerarse en muchos aspectos un punto superado en los Sistemas de Gestión actuales. 

Si bien existen procesos en ciertas organizaciones o áreas de la empresa que precisan mantener una serie de inspecciones como parte de su dinámica de trabajo de modo que se aseguren los resultados previstos de la tarea los actuales sistemas se enfocan hacia la totalidad de la empresa incluyendo sus partes interesadas así como su incorporación a la estrategia empresarial


La mejora del producto o servicio de la entidad se vuelve global teniendo en cuenta clientes, proveedores, etc. y no únicamente nuestros puntos de inspección con lo que este sistemática se ha convertido en un punto más del sistema de gestión.



La búsqueda de ayuda únicamente en personal o empresas que los sepan todo de nosotros

Se trata del obstáculo de más relevancia para los que trabajamos como consultores. Cuando comenzamos a asesorar e una organización en el 99 % de los casos desconocemos mucha información del cliente: sistemática de trabajo, organigrama y flujo de información/poder, metodología de reuniones/tomas de decisiones, etc. Sin embargo nuestra experiencia nos da un bagaje que se pone a disposición de la entidad para la implementación de un sistema de gestión y la incorporación de la mejora continua en la empresa. La mejora viene impuesta por la combinación de enfoque entre el persona interno y el aporte externo así como el estudio y el diálogo de las diferentes opciones que pueden adoptarse.


En este artículo he destacado los puntos más relevantes aunque Deming también consideró como problemas la enseñanza deficiente de los métodos estadísticos, el uso abusivo de las tablas de muestreo sin considerar su margen de error, la excesiva confianza en los “falsos comienzos” entre otros. Continúa siendo relevante que después de tantos años y tras la evolución en los últimos años de las normas de referencia estos puntos continúen apareciendo en muchas entidades en mayor o menor grado de relevancia y en muchas ocasiones se "impongan" en nuestro camino hacia la excelencia.


“Nadie puede dar lo mejor de sí mismo, mientras no se sienta seguro.”
W. E. Deming. Consultor estadounidense difusor del concepto de la calidad total





jueves, 28 de febrero de 2019

Los Principios Básicos de la Excelencia

La bibliografía de Tom Peters es extensa. Desde su primera publicación: In Search of Excellence (En Busca de la Excelencia) este autor ha ido desgranando una serie de principios o preceptos en la gestión empresarial cuya aplicación en el momento actual continúa estando de rabiosa actualizad y más considerando la situación de cambio actual a la que se enfrenta cualquier organización.



En este artículo recopilo y actualizo dichas líneas básicas.


El manejo de la ambigüedad y la paradoja

Asumiendo que el cambio y no la estabilidad es la norma y no la excepción en la gestión empresarial del siglo XXI el aprender a convivir con él y aprovechar “su movimiento” es una necesidad de los líderes de las organizaciones. La capacidad de adaptación se convierte en requisito básico de los directivos. Peters delimita que el constante enfoque numérico no siempre es el adecuado pues desarrollamos nuestra actividad en un ambiente algo irracional.


Predisposición para la acción

La necesidad de intentar se convierte en una prioridad. Debemos eliminar la pasividad en el trabajo. La dirección y gestión demandan el no tener miedo al fracaso. La inmovilidad se convierte en “muerte empresarial”. La organización precisa de ideas nuevas que se intenten llevar a la práctica aunque en la mayor parte de las ocasiones no funcionen. Es parte vital de la innovación y la mejora continua.


Acercamiento al cliente

Axioma principal de los Sistemas de Gestión de Calidad actuales. Las empresas que buscan la excelencia pasan mucho tiempo investigando las necesidades de sus clientes consiguiendo anticipar en no pocas ocasiones sus demandas y deseos. La atención al cliente, incluyendo un extraordinario servicos post-venta y el desarrollo de acciones de seguimiento como por ejemplo Mapas de Experiencia son indispensables para nuestro mantenimiento en el mercado.


Autonomía y espíritu empresarial

La delegación de autoridad a los departamentos o la colaboración con buenos consultores o empresas externas conlleva el traspaso de responsabilidad en el desarrollo de los trabajos. El planteamiento de las líneas generales de tareas y el marcaje de los objetivos finales a medio y largo plazo dejando “manos libres” a las áreas correspondientes y a los colaboradores asociados “alientan” el espíritu empresarial y fomentan el uso racional de recursos en la organización así como su “marcha hacia adelante”.


Productividad por el personal

Uno de los principios rectores en el camino de la excelencia es la consideración del personal como socios del negocio. El personal precisa de una cuota de responsabilidad para desarrollar su trabajo dentro bajo su propia organización. La confianza es clave para conseguir que el personal sea eficaz y participe en la mejora de la entidad. La formación y capacitación se convierten en elementos para la integración del personal en la misión de la empresa.


Movilización alrededor de un valor clave

Todas las organizaciones tienen un “porqué” y una determinada manera de efectuar su trabajo. La determinación del valor diferenciador puede ser el propio producto o servicio o el modo de desarrollarlo. Sea como fuere la empresa deber “pivotar” y coordinarse en su trabajo alrededor de este principio rector de modo que la excelencia se desarrolle en torno a él y de un valor agregado a cada proceso.


Focalización

Vendría a representar el dicho de “zapatero a tus zapatos”. Todas las organizaciones tienen un “línea básica” de producto o servicio donde radica su saber y buen hacer. El enfoque es un ingrediente básico para centrar los recursos de la organización en línea con los objetivos y mejoras planteados y su desarrollo en el medio y largo plazo. El intentar abarcar demasiadas actividades escasamente relacionadas entre sí o centrarnos en introducir recursos en áreas no estratégicas de la organización suele ser un derroche de medios que se restan el desarrollo principal de negocio. Desarrollos de estructuras tipo trébol suelen funcionar bien y con un mayor grado de adaptabilidad a circunstancias cambiantes.


Estructura simple y poco personal

La organización debe buscar la eficiencia en su camino hacia la excelencia. Organigramas complicados suelen conducir a repartos de tareas (y responsabilidades) difusos y poco claros provocando que en muchas ocasiones la estrategia se “pierda” por el camino. El desarrollo de estructuras planas y horizontales fomentando la coordinación y cooperación entre departamentos únicamente con el personal necesario suele constituir una buena apuesta.


Flexibilidad y rigor simultáneos.

Como consultor de empresas y especialmente en temas de calidad considera la necesidad de tener procedimientos guía en todas las actividades de la organización. El desarrollo de los procesos debe mantener un guión de referencia del proceso y dejar poco a la improvisación en los puntos clave del mismo pero a su vez los sistemas deben fomentar cierta flexibilidad y posibilidad de evolución. Las reuniones o comités periódicos y la puesta en común de diferentes áreas con diferentes puntos de vista (problemas y necesidades) suele aportar un valor añadido a las soluciones.


Estos nueve principios (aunque podrían ser alguno más) detallan de un modo bastante fidedigno la manera de enfocar en el siglo XXI cualquier gestión empresarial. Aspectos como la atención al cliente, integración de procesos procedimentados, estructuras empresariales más planas, desarrollo de líderes en diferentes áreas de negocio con su correspondiente autonomía, el fomento de la innovación (tal y como Drucker la entendía) y enfoque principalmente en la estrategia a medio y largo de la organización son axiomas que deben tenerse en cuenta en cualquier sistema de organización empresarial. Buena parte de estos puntos se condensan en los actuales Sistemas de Gestión de Calidad cuando éstos se encuentran integrados realmente en día a día de la organización (los consultores hemos avanzado mucho en los últimos años) constituyendo un valor añadido y una fuente de ventajas competitivas de cara a nuestro producto o servicio.


“Promete de menos, entrega de más.”
Tom Peters, escritor y consultor en gestión empresarial estadounidense





lunes, 21 de enero de 2019

Modelo Canvas

El modelo Canvas “vió la luz” allá por 2011 gracias al trabajo efectuado por Alex Osterwalder e Yves Pigneur. 

Su mejor definición la dio el propio Osterwalder: “la mejor manera de describir un modelo de negocio es dividirlo en nueve módulos básicos que reflejen la lógica que sigue una empresa para conseguir ingresos. Estos nueve módulos cubren las cuatro áreas principales de un negocio: clientes, oferta, infraestructuras y viabilidad económica”.



Se trata de una de las herramientas más empleadas en la metodología Lean siendo un modelo sencillo, intuitivo, visual y muy práctico que además que muestra una visión global de toda la organización.

El núcleo central es la propuesta de valor de un negocio (lo que te hace especial en el mercado y conlleva una ventaja competitiva) situada en el centro del lienzo (canvas en inglés). Esta propuesta se debe llevar hasta los clientes (situados en la derecha), con los que la organización deberá tener una serie de relaciones, a través de unos canales (comerciales, internet, tiendas físicas, etc.). Por otro lado y hacia la izquierda del lienzo tendremos las actividades y procesos que debemos desarrollar y recursos clave que son críticos en el modelo de negocio así como los socios y grupos de interés con los cuales vamos a trabajar. Ambas secciones se combinan con los dos últimos elementos que son la estructura de costes de la entidad y las líneas de ingresos del negocio.

El Modelo Canvas (II)

Básicamente la parte derecha del lienzo muestra los aspectos externos a la organización: mercado o segmento de mercado, propuesta de valor (ésta “pivota” entre ambos lados), canales a emplear por la empresa, la relación con los clientes y la fuente de ingresos. La parte izquierda ofrece los puntos internos de la entidad como: asociaciones clave, actividades y recursos clave y la estructura de costes.

Su metodología de cumplimentación sigue un orden preestablecido: en primer lugar se cumplimenta su parte derecha de modo que inicialmente se efectúe un análisis del entorno donde va a desarrollarse nuestro negocio, se trata de identificar el segmento de clientes (para quién vamos a crear valor, quién comprará nuestro producto/servicio), lo que nuestra empresa va a ofrecer – propuesta de valor (que problema vamos a solucionar a los clientes), cómo se va a llegar a los clientes - canales (el medio o la combinación de medios para entregar nuestra propuesta de valor), la relación que vamos a mantener con ellos (donde empieza y acaba y como percibirán los clientes nuestra marca) y cómo nos van a pagar – fuente de ingresos (cómo vamos a ganar dinero: venta única, mantenimientos, etc., así como la metodología de pagos.)


El modelo Canvas ofrece una visión integrada de todas las actividades de la empresa de modo que apoya el pensamiento estratégico. Por otro lado al tratarse de un modelo dinámico permite observar las relaciones entre sus diversos elementos y comprobar los efectos de modificaciones en el conjunto de la entidad permitiendo la valoración de diferentes escenarios. Debemos  tener en cuenta que su característica principal es la vinculación de nuestra propuesta de valor con los clientes lo que nos obliga a focalizar nuestro trabajo.


“Si algo he aprendido en mi carrera es que no existe nada parecido al modelo de negocio perfecto. Cada organización tiene que encontrar el suyo: un modelo que se adapte a sus circunstancias.”

Alex Osterwalder consultor y empresario suizo