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sábado, 23 de agosto de 2014

La “simplicidad” de la implantación de la calidad

La implantación y mantenimiento de un Sistema de Gestión de Calidad en una organización sigue unos parámetros sencillos que conllevan, en el caso de su correcto mantenimiento a una sistemática de mejora continua, basado en las premisas de planificación, realización, verificación y actuación (PDCA: plan, do, check y act) y aplicando los principios de la calidad que supone un beneficio a medio y largo plazo para cualquier empresa.

Las fases a considerar en un proceso de implantación podrían ser las siguientes:

- Revisión general del conjunto de procesos/departamentos (que me perdonen los “puristas”) que conforman la organización. Dicha revisión debe abarcar el “flujo de información” de las diferentes áreas así como el conjunto de protocolos seguidos y documentación empleada. También debe revisarse la “interrelación” existente entre los diferentes departamentos (incluyendo el flujo de información y de los documentos reseñados) y considerarse la estructura organizativa (el famoso “organigrama” de la empresa”).

-    Realización de acciones de trabajo para “parametrizar” como deben adaptarse los procesos analizados en el punto anterior a los requisitos necesarios en un Sistema de Gestión de la Calidad (ISO 9001, EFQM, etc.) optimizando, en la medida de lo posible, los registros necesarios, su información necesaria así como los Responsables de cada acción.

-    Generación de la documentación del Sistema: procedimientos, instrucciones y manual que delimiten la forma de actuación “deseada” finalmente por la organización para que su metodología de trabajo, en todos departamentos, sigua las líneas previstas y determinadas tras el análisis y reuniones anteriores.

-     Proceso de “puesta en marcha” por parte de los representantes de la Dirección del Sistema marcado mediante la información a las diferentes áreas de la organización y realización de las acciones formativas precisas y comprobación del uso de los registros definidos así como del seguimiento de la documentación aprobada por la Dirección en relación al Sistema de Gestión. Comienzo de la recogida de datos de los diferentes procesos como paso previo al marcaje posterior de indicadores, líneas de mejora y objetivos del Sistema. En esta fase se efectúan las modificaciones y adecuaciones a los registros y documentos al comprobar su ajuste en la empresa.

-  Revisión general del conjunto de datos recogidos durante un periodo de tiempo suficientemente largo (generalmente un mínimo de tres meses y siguiendo las directrices marcadas por la norma de referencia) con objeto de marcar los indicadores de proceso (y sus límites correspondientes), las líneas de mejora de la organización y los objetivos de la organización para el próximo periodo (generalmente anual).

-     Realización de las Auditorías correspondientes, tanto la Interna como la efectuada por una entidad externa para la certificación y la adopción de las acciones de corrección y prevención necesarias para ajustar el Sistema y corregir las desviaciones detectadas con objeto de conseguir la certificación correspondiente.


A partir de la certificación el proceso se repite continuamente entrando en el ciclo de mejora continua (salvo por la generación de la documentación y el análisis en profundidad de los procesos de trabajo de la empresa) siendo alimentado el sistema por los datos, de todas las partes interesadas, que (incluyendo los requisitos y opiniones de clientes y con objeto de ganar su fidelización) se van recogiendo y analizando lo cual conlleva sucesivas adecuaciones documentales (las empresas no son estáticas en el tiempo), comprobaciones periódicas de que se siguen los procesos marcados en el Sistema de Gestión (especialmente en los primeros años), acciones formativas y revisión periódica y general de los datos (generalmente al año) con objeto de revisar indicadores, mejoras y objetivos de calidad, todo ello pasando por las correspondientes auditorías (internas y de seguimiento/renovación) que comprueban la corrección del Sistema de Gestión de Calidad.

En mi opinión como consultor el correcto análisis inicial donde se debe contar con todos los responsables de área implicados (y en especial con la figura del Representante de Calidad), la fuerte implicación de la Dirección de la empresa en la implantación del sistema junto con el “suministro” de los recursos necesarios así como la realización de buenas acciones formativas al personal, incluso apoyándonos en metodologías 5s o similares, exponiendo lo que se quiere conseguir y las mejoras previstas son mejores ingredientes para una implantación y un mantenimiento correcto de cualquier Sistema de Gestión de la Calidad, no debe olvidarse que el Sistema de Gestión de la Calidad es una herramienta interna de cualquier entidad y su objetivo final es la mejora progresiva de la empresa en el conjunto de procesos que la integran de un modo ordenado con la participación de todos los integrantes de la misma.

"Aumentando la calidad, aumenta la productividad, este hecho es bien conocido,...pero solo por pocos privilegiados." W. E. Deming.



martes, 19 de agosto de 2014

Las ventajas de la subcontratación de servicios

La externalización de algunos servicios o procesos de las entidades es una sistemática implantada en mayor o menor medida en muchas empresas.

Desde el área laboral o financiera hasta servicios de transporte, actividades formativas o incluso ciertos procesos de trabajo se encuentran en muchas organizaciones en manos de proveedores, lo cual implica la necesidad de su control correcto por parte de la Dirección, o departamento correspondiente, de la empresa de modo que se eviten problemas en el desarrollo del trabajo del subcontratista*.

*Nota. Soy de la opinión que un buen acuerdo donde se desarrollen los puntos de colaboración entre la empresa y el proveedor así la definición de las responsabilidades de ambas partes en la realización del servicio ayuda en gran medida a evitar errores en el trabajo.

Por otro lado, y considero que como consultor autónomo no soy del todo objetivo, un resumen de las ventajas de la subcontratación de servicios podría ser el siguiente:

-         Optimización de costes de la empresa al desarrollar el trabajo un proveedor preparado y con la infraestructura necesarias para efectuar el trabajo (generalmente si la empresa quiere desarrollar por sí misma el “área subcontratada” deberá implementar unos recursos (humanos, materiales, etc.) que generalmente son más elevados que la tarifa del proveedor.

-         Indirectamente la empresa se beneficia del mantenimiento al día por parte del proveedor en las tendencias de su sector, ya que este al dedicarse en exclusiva a su actividad, lógicamente invierte en estar “a la última”. Esto es bastante importante en las acciones formativas.

-         Se gana un “colaborador” importante que, generalmente, está implicado en la buena marcha de la empresa pues la necesidad de que “a mi cliente le vaya bien” repercute en el buen trabajo del proveedor.

-         La entrada de la empresa en nuevas áreas o sectores que difícilmente podría abarcar por sí sola con sus propios recursos/aptitudes. El desarrollo de nuevas estrategias tales como la implantación de sistemas de gestión, informatización de tareas de la empresa o el desarrollo de nuevas líneas de negocio suelen contar con proveedores preparados para guiar a al empresa en la buena dirección.

-         Se produce una focalización de esfuerzos por parte de la organización hacia los procesos de trabajo que conoce y que son totalmente intrínsecos a la empresa al dejar en manos de los proveedores las áreas “laterales” del negocio. Este planteamiento es defendido en el modelo del Triángulo Estratégico de Kenichi Ohmae.

-         Principalmente en consultoría se consigue una opinión más objetiva que la suministrada por el personal interno de la empresa ya que el trabajo efectuado por un profesional externo “suele” ser más aséptico que el efectuado por personal interno.


Lógicamente también existen puntos débiles en la subcontratación de servicios como pueden ser la “pérdida” del control del área subcontratada o el terrible pensamiento de algunas empresas de “lo podríamos hacer nosotros”, sin embargo y tras algunos años de experiencia, soy de la opinión de que las ventajas expuestas en los seis puntos anteriores junto con el buen desarrollo del acuerdo de trabajo entre ambas partes, y su revisión periódica, concede a la empresa que se decide por un buen profesional o proveedor un valor añadido a su trabajo de carácter inestimable.