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miércoles, 15 de octubre de 2014

El concepto de la “fábrica fantasma” en calidad

El concepto de la "fábrica fantasma" en calidad
El término fue acuñado por Armad V. Feigenbaum para hacer referencia a las desviaciones que disminuían la capacidad de producción de un empresa como consecuencia del derroche de los recursos de la empresa.

Armand V. Feigenbaum es conocido por ser el primero en introducir el concepto de “control de calidad total” considerando que dicho concepto debía hacer partícipe a toda la organización y ser considerado como una herramienta estratégica y todo ello teniendo en cuenta que la base de la gestión de la calidad se encuentra en las relaciones humanas*.

Nota*. Se huye del concepto de inspectores de calidad (tipo fuerza policial) y se instaura el de mediadores o facilitadores a modo de consultoría interna.

El control de la calidad total implica, según Feigenbaum:

-        El control de los nuevos diseños integrando en los mismos la garantía de que las necesidades y deseos del cliente son tenidas en cuenta en el producto a fabricar o en el servicio a prestar.

-      El control de las compras haciendo hincapié en la necesaria calidad del servicio o productos suministrados por nuestros proveedores (se espera calidad no se la desea).

-      El control del producto o servicio que garantice que su fabricación o suministro cumpla con las condiciones diseñadas inicialmente y dentro de una sistemática de procesos, y su control mediante Cuadro de Indicadores, bien definidos en la empresa.


El concepto de fábrica fantasma u oculta integra el punto de costes en los Sistemas de Gestión de la Calidad** (ampliando su concepto como herramienta de control, evaluación y optimización) ya que la existencia de estos fallos conlleva la repetición de trabajos como consecuencia de no hacer las cosas correctamente (bien por falta de correcto diseño, por fallos de los materiales o por problemas de producción o fallos en la prestación del servicio). Los beneficios de la implantación de los sistemas de calidad conllevan el mejoramiento del diseño y la calidad del producto o servicio, la reducción de costes operativos y pérdidas ("desperdicios"), acercamiento al cero defectos, o la trilogía de la calidad de Juran, la elevación de la motivación de los trabajadores y el descenso de problemas en la producción o servicio.

Nota**. Juran, uno de los más ilustres gurús en este campo, llegó a afirmar que en cualquier empresa que no se hubiesen efectuado estudios sobre los costes de calidad se podía asegurar que las pérdidas por este concepto podrían suponer en torno al 20 % de la facturación.


Se considera que la eliminación o la fuerte reducción de esta “fabrica oculta” y sus costes supone afrontar dos tareas: “robustecer” los procesos de trabajo (parametrizando y analizando correctamente los mismos e intentando reducir su variablidad) y declarar la guerra al despilfarro (modelos como Kaizen5s  o Lean van en esta línea). La eficiencia empresarial se convierte en el "caballo de batalla" de la organización.

Su visión sobre la calidad conllevó hacia el concepto de ciclo industrial considerando el producto o servicio desde su concepción (etapa de desarrollo) hasta su entrega o prestación de servicio al cliente (incluyendo el conjunto de actividades post-venta) abarcando, por tanto la totalidad de la Cadena de Valor del negocio. Para ello se consideran cuatro etapas:

1.      Establecer los estándares de calidad de la entidad.

2.      Evaluar la conformidad con dichos estándares.

3.      Actual cuando los estándares se sobrepasan.

4.      Planificar para el mejoramiento en los estándares.


Su sistemática conlleva una visión tan relevante de la calidad que defendía que la calidad de un producto o servicio es tan importante que el personal debe tener autoridad para parar cualquier proceso al detectarse un error.

Su filosofía resume tres pasos hacia la calidad:

-         Liderazgo. Se considera la administración en base a la planificación y no ante la reacción ante el error.

-    “Modernidad” de la calidad. Conlleva la implicación de todo el personal en la resolución de desviaciones y aportación de soluciones en el Sistema de Gestión de Calidad.

-        Compromiso organizativo. Se debe capacitar y formar continuamente a todo el personal (fuerza de trabajo) e integrar la gestión de la calidad en la planificación estratégica de la entidad.


Por otro lado se consideran los llamados cuatro pecados capitales de la calidad:

1.      La llamada Calidad de invernadero. Un toque de atención a la Dirección en su relación con los programas de calidad que “aparcan” cuando se producen otras demandas “más urgentes” como la elevación si o si de la producción u otro tipo de novedades que abarcan su atención.

2.     La actitud anhelante. En este caso el aviso es para los gobiernos que no pueden “desplazar” las importaciones de productos más competitivos ni tampoco ofrecer soluciones de carácter proteccionista pues a medio plazo esta situación es insostenible (además de cara).

3.    La producción en el exterior. Defiende que nuestra ventaja competitiva no existe si “otro” lucha nuestra “batalla por la calidad” (buen ejemplo de la externalización de servicios “vitales” para las empresas, es decir directamente relacionados con su línea de trabajo).

4.    La confinación de la calidad a la fábrica. La consideración de que la calidad únicamente es responsabilidad del área de producción o servicio ofrece una visión muy pobre y poco competitiva al tratarse de una responsabilidad de toda la entidad.


La fuerza de Feigenbaum supone la integración del concepto de la calidad en toda la organización y en todas las etapas del producto o servicio y la consideración de la misma como herramienta potente de gestión de gran trascendencia para la supervivencia y mejora progresiva de la organización mediante su enfoque total hacia las necesidades del cliente, el método es bastante sencillo y resume metodologías que se están aplicando actualmente en modelos de calidad (ISO 9001, EFQM, etc.).


“La clave está en reconocer que la calidad es lo que el cliente, no la compañía, dice que es.”
Armad V. Feigenbaum. Empresario estadounidense y experto en control de calidad.







jueves, 2 de octubre de 2014

El concepto de las 3 calidades

El concepto de las tres calidades
Existe la teoría de que la satisfacción completa del cliente se da cuando coinciden las llamadas tres calidades: diseño, fabricación y clienteEl resumen de estos tres conceptos es el siguiente:

1.   Calidad del diseño. Basado en un enfoque hacia el producto o servicio y teniendo un gran carácter subjetivo pues se caracteriza por considerar alguno de los atributos del producto o servicio como por ejemplo los kilates de un anillo de oro, las prestaciones de un equipo informático, las estrellas de un hotel, etc.

2.  Calidad de fabricación o servicio. En este caso el enfoque se sitúa en la producción o prestación del servicio. Este punto es el mejor desarrollado en los sistemas de calidad (ISO, EFQM, etc.) como consecuencia de que su consecución se basa en el principio de que la calidad es la conformidad con las especificaciones o requerimientos de la fabricación o desarrollo del servicio (ej. factores como las tolerancias en fabricación, tiempos máximos de entrega, etc.), siendo estos principios desarrollado y difundidos por Crosby y Deming entre otros.

3.     Calidad del cliente. En línea con sus demandas y expectativas y buscando su fidelización. En este caso se trata la calidad de un modo “orientado” al exterior de la empresa y que posee, al igual que la calidad en el diseño, una gran subjetividad (aunque puede ser parametrizable con un análisis detallado) como consecuencia de las múltiples opiniones que se pueden recoger. Este enfoque conlleva la necesidad de la organización de “vigilar” continuamente los “cambios” de las “demandas” y opinión de nuestros clientes (la norma 9001 en su versión del año 2000 -ocho principios de la calidad- procedió a integrar la definición de la calidad como adecuación para el uso, satisfaciendo las necesidades del cliente). Por otro lado modelos de encuestas como el SERVQUAL ayudan a "enfocar" muy claramente las expectativas y valoraciones de los clientes. También el desarrollo de los llamados "Mapas de Experiencia del Cliente" constituye una potente herramienta para recoger nuestro puntos de contacto con el cliente y recabar información para la mejora de nuestros procesos.


La calidad ideal considerada como la satisfacción completa del cliente ocurre cuando se integran las tres calidades antes mencionadas: diseño y fabricación/prestación de servicio (controladas por la entidad) y la deseada por el cliente (e “impuesta” por él) de un modo externo a la empresa (la sistemática defendida por Feigenbaum o la trilogía de la calidad de Juran son un claro exponente de este hecho). El sistema queda representado por la siguiente figura:
  


En el caso de no coincidencia de las tres calidades se producen situaciones no deseadas:

-       Insatisfacción inevitable. La calidad del diseño y fabricación no complacen al cliente debiéndose “rediseñar” el producto o servicio para su ajuste a las demandas del cliente.

-        Calidad amenazada. La calidad de fabricación y del cliente coinciden (este es un caso curioso) pero no así la del diseño provocando que el cliente se encuentre satisfecho “de un modo casual”. Este escenario, por lo general no se suele mantener en el tiempo.

-       Insatisfacción evitable. Aquí coinciden la calidad del diseño y la del cliente quedando fuera la fabricación. La solución pasa por ajustar la fabricación o la prestación del servicio al diseño o planificación planteado. Al igual que en el caso anterior esta situación no suele mantenerse en el tiempo pues conlleva una falta de rentabilidad para la empresa.

-       Esfuerzos inútiles de diseño. Únicamente se da esta calidad no considerando las otras dos lo cual no hace viable el artículo o servicio.

-        Trabajo de fabricación inútil (sustitúyase por prestación de servicio). Se desarrolla el servicio o se fabrica sin considerar ni el diseño o planificación ni la opinión del cliente (sobran los comentarios).

-     Satisfacción industrial. El proceso deja fuera la calidad del cliente por el cual la empresa efectúa un esfuerzo fuera del mercado.


El diagrama de las tres calidades pone de manifiesto que la calidad debe ser considerada por toda la “linea” de trabajo (con un enfoque global de los integrantes de la organización) de la empresa, implicando a las áreas de relación con los clientes para que investiguen sus necesidades al área de diseño y planificación para definir estas “demandas” en requerimientos técnicos y a producción o control de prestación de servicio para desarrollar el trabajo bajo el planteamiento definido.


“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”. Albert Einstein. Científico estadounidense de origen alemán.